Salud Pública

Resulta escalofriante y premonitorio que el régimen del terror revolucionario en Francia que acabó con la vida y por tanto con la salud de tantos inocentes en la guillotina viniera precedido por la creación del Comité de Salud Pública por parte de Robespierre y sus cofrades jacobinos el 6 de abril de 1793.

SÍGUENOS EN TELEGRAM

Ahora como entonces la persecución de los disidentes se hacía en nombre de la salud, si entonces los enviaban a la guillotina, ahora parece ser que quieren encerrarlos en campos de concentración para asintomáticos porque no estar enfermo de Covid-19 resulta contrarrevolucionario para el nuevo comité de salud pública, como lo era simplemente “comer” durante la revolución rusa si no eras un comisario de la misma.

La escalofriante noticia según la cual el camarada Pedro Sánchez pidió a las comunidades un listado de infraestructuras donde aislar a los infectados por el virus fantasma asintomáticos apareció en un periódico tan globalista y por tanto anti español como el Mundo, o sea que no es ninguna teoría conspiratoria es un hecho conspiratorio consumado. Esta noticia se publicó hace ya algún tiempo y sin embargo no saltaron las alarmas, ni nadie puso el grito en el cielo o se rasgó las vestiduras, lo cual demuestra lo descerebrados o la poca cabeza que tienen la mayoría de los súbditos de la nueva dictadura gnóstica globalista. La hemos perdido todos sin necesidad de que nos la corten. Las alarmas saltarán cuando algún traficante de órganos como Hashim Taçi que estuvo presente por cierto en la investidura del anti papa Bergoglio se disponga a robarnos el hígado para venderlo o para arrojárselo a los perros enmascarados del nuevo régimen: los zombis con mascarilla que tras la declaración de la ley marcial corren a paso marcial por las calles, ley marcial que ha acabado con toda legalidad posible.

Si el sucesor de Robespierre es Pedro Sánchez quién es el sucesor de Danton ¿Pablo Iglesias? Son las nuevas cabezas de la revolución tecnológica totalitaria que pende sobre nuestras inocentes cabezas. Tanto Robespierre como Danton la perdieron en la guillotina después de perderla con sus delirios revolucionarios lo cual a los banqueros masones que los financiaron no les importó gran cosa, tenían y tienen a su disposición muchas otras cabezas de ganado como las que pretenden llevar en tren ya sea en el Talgo o en el Ave al campo de concentración o exterminio de la Matanza en Orihuela.

Si los revolucionarios franceses quemaban iglesias y asesinaban sacerdotes, estos también las queman o las cierran. A los sacerdotes de momento simplemente los enmascaran, quizás porque son más dóciles o más satanistas, y cómplices la mayoría del nuevo orden mundial masónico y caníbal del que el antipapa Bergoglio es uno de sus encorvados adalides. Encorvado por el peso de la traición a Jesucristo. Que es lo mismo que decir traición a la verdad y a la vida.

Los globalistas tienen por costumbre disfrazarse de cualquier cosa, de izquierdistas, de derechistas, de filántropos, de humanistas, incluso de cristianos o de católicos ellos que adoran a Lucifer por encima de todas las cosas. Pero últimamente no se disfrazan de patriotas porque patriotismo y globalismo son términos que se excluyen mutuamente. Ellos son anti españoles, anti franceses, anti rusos, anti alemanes y anti chinos y anti todos los países del mundo. Sólo son pro masones, pro satánicos, pro multi billonarios y pro caníbales. Será por eso que los que se oponen al golpe de estado pandémico han elegido la bandera del patriotismo para movilizar a las masas. Es la única que no se han apropiado los globalistas. La apelación al patriotismo no resulta útil al ministerio zombi de propaganda y sus frentes informativos: todas las cadenas de televisión y periódicos anti españoles y anti franceses, anti chinos anti rusos, etc. como el Mundo, El País, El Diario, Publico…. En suma los que están en contra del 99’9 de la población del mundo y a favor del 0’1 por ciento de ultra ricos.

Resultaría cómico si no fuera trágico que Mercadona vaya a proporcionar apoyo logístico junto con las empresas de seguridad LCN capital Partners y la israelí AnyVision para la construcción de los campos de exterminio de hombres sanos y honestos: Mercadona siempre me resultó una compañía más bien siniestra y el lugar ideal para rodar el nuevo vídeo promocional de la canción “Terror en el Hipermercado” de Alaska y los Pegamoides.

Circula por Internet un vídeo anónimo relacionado supuestamente con las medidas sanitarias aplicadas en contra de la falsa pandemia que recoge una escena sumamente truculenta y dantesca; cadáveres destripados se apilan en el suelo de lo que parece ser un centro de salud o un consultorio mientras un individuo enmascarado da las espaldas a la cámara.

Podría tratarse de una morgue, pero en las morgues no suelen arrastrar, que yo sepa, los cadáveres desangrándose por el suelo como si fueran filetes de ternera ¿O sí? También podría ser el fragmento de alguna película de terror de serie Z, si no es verdaderamente la grabación fidedigna de los protocolos caníbales aplicados como respuesta a la epidemia informativa o informática incubada por Bill Gates, que incuba las epidemias como una gallina que incuba huevos.

Aquí tienen el vínculo de la grabación por si quieren echarle un vistazo. Tendrán que ser un poco pacientes, pues la escalofriante escena aparece al final de la misma que de todas formas es muy breve.

Aunque se tratase de una película de terror la cosa no sería menos alarmante. Hace tiempo que todas las catástrofes que azotan a la humanidad han venido precedidas por ficciones de Hollywood que las profetizaban. Y la falsa pandemia de coronavirus no constituye ninguna excepción. Ahí tienen la película “Contagion” que nos la anunciaba proféticamente, o nos preparaba psicológicamente para que nos la tragásemos como la cosa más natural del mundo. En nuestro mundo de hoy, la ficción de ayer es el documental de mañana.

Las películas de zombis devoran entrañas se multiplicaron como las setas hace no mucho. Estaban pensadas para que nos identificáramos con ellos y nos preparásemos para el nuevo rol que debíamos asumir todos en la gran coproducción mundial de la pandemia ficticia que estamos protagonizando a la fuerza y de la que el camarada Pedro Sánchez es el villano protagonista en España.

Los globalistas y sus gobiernos cómplices están provocando un paro descomunal que provocará desabastecimiento, miseria y hambre (ya las está provocando en muchas partes); algunos, como el autor de la página web cuyo vínculo adjunto, aseguran que provocarán apagones para que no se pueda congelar la comida que guardarán a buen recaudo sin duda y los hambrientos serán arrestados e internados en campos. No dice que podrían servir de alimento, pero lo digo yo.

“El gobierno de España construye campos de concentración -350 millones de euros el principal en las proximidades de Albatera con Orihuela (Alicante), se llama LA MATANZA-, para asintomáticos, despiertos, disidentes, indigentes, y fachas que dará el visto bueno Pedro Sánchez el próximo lunes 1.2.2021. Mercadona dará apoyo logístico a los campos de concentración con dos empresas de seguridad -la escocesa LCN Capital Partners, la norteamericana Allegion y la israelí AnyVision para control perimetral de cámaras y de las superficies de naves gigantes y centros logísticos-. Mercadona se inspira en FEMA llevada a cabo por Wallmart EEUU”.

Cada revolución masónica es más terrorífica que la precedente, si en la primera, la francesa, le cortaban la cabeza a los disidentes, y en la rusa, los mataban de hambre, en la presente probablemente se los comerán en inmensos rituales antropófagos.

Las grandes superficies como Mercadona se comieron metafóricamente a los pequeños minoristas con su competencia desleal y ahora parece ser que se los quieren comer literalmente.

El canibalismo de las élites globalistas se ha ido insinuando poco a poco, como cuando aquel científico nórdico declaraba sin inmutarse que los ciudadanos de la nueva revolución globalista deberían comerse a sus parientes y amigos muertos por el bien de la nueva divinidad: Gea, la tierra o el planeta. Se trata de divinidades que siempre devoran a sus propios hijos. Y eso es lo que se vieron obligados a hacer muchos rusos y ucranianos durante la gran hambruna provocada por los soviéticos financiados por la banca sabatea de Wall Street y la City de Londres; y lo que tendremos que hacer nosotros si el gran reinicio caníbal se lleva a efecto finalmente: Comer o ser comidos.

¿Veremos en las plazas y mercados o en las grandes superficies brazos y piernas humanos colgados de garfios como en los buenos tiempos del Imperio Azteca? ¿Se habrá comido o se comerá Pedro Sánchez el hígado o el bazo de algún negacionista en algún ritual satánico?

Eso lo sabremos en la segunda parte de la gran producción de Hollywood titulada “Holocausto caníbal o la gran pandemia del virus alienígena” rodada en el campo de concentración de Matanzas. Quizás entonces la ficción que venden los periódicos globalistas se haga por fin realidad. Y sus sucias mentiras se conviertan en terribles verdades.

*Un artículo de José Francisco Fernández-Bullón

SÍGUENOS EN LBRY, LA PLATAFORMA EN LA QUE PUEDES OBTENER INGRESOS VIENDO VÍDEOS

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL

2 Comentarios

  1. Yo en esa foto de portada veo a la mafia española, una mafia más criminal que la siciliana, al frente está el padrino y detrás todos sus sicarios, a estos delincuentes no le hacen falta armas para asesinar solo sanitarios y jeringuillas y cuando hablo de inyecciones no me refiero a lo que le meten para supuestamente calmarle el dolor, me refiero a la vacuna transgénica y asesina, ya lo dijo el filántropo y adivino Bill Gates que con las vacunas se podía reducir la población mundial en 15% cuando se refiere a reducir la población, se refiere a la clase media y baja, a los pobres, para ellos somos menos que insectos.

Comments are closed.