Artículo escrito por Sancho y Panza

La pandemia de la COVID-19 ha provocado que nos enfrentemos a uno de los mayores retos de nuestra integradora agenda universal y mundial podría tener que soportar, un auténtico apocalipsis provocado por décadas y décados de dictadura del heteropatriarcado. En este mundo globalizado, pero a la par oprimido y machista producto de la intolerancia de la ultraderecha defensora del supremacismo capitalista y racial, así como violador de toda identidad personal y de género, nos vemos obligados, siempre desde la biodiversidad, la sensibilización y la participación social, y en un claro ejercicio de resiliencia, a promover nuevas políticas redistributivas con las que superar la brecha salarial y, así, conseguir un desarrollo sostenible.

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Lógicamente, el eje vertebrador de nuestro empoderamiento pasa por tomar distancia de las políticas explotadoras del ecosistema tomando la debida equidistancia de vetustos postulados del neoliberalismo más propios de gobiernos insensibles, caciquiles y proclive a la economía de mercado antes que a las subvenciones estatales, que valoran más el trabajo que el servilismo al amado líder. Gracias a ello conseguiremos poner en valor la globalidad de los pactos y alcanzar una sociedad inclusiva, interseccional y transparente, caracterizada por la sororidad y la multiculturalidad, cohesionando a su vez el populismo y la concordia. Todo ello, sin perder de vista la moderación y la necesaria e imprescindible integración transversal de todo ser universal.

Para ello, seras y seres del mundo racializadas y racializados, será necesario arrimar el hombro y así, en nuestro intersexual estado fluido, conseguiremos que la emergencia climática y el calentamiento global no sean más que un arcaico recuerdo de pretéritos regímenes opresores de la libertad individual. Gracias a ello tendremos la oportunidad de llegar sin compañía nuestros domicilios en un estado en el que exaltaremos la amistad y la igualdad de todas, todes y todos nosotras, nosotres y nosotros.

Queridas, querides y queridos, aquellas víctimas femeninas y no femeninas, como el colectivo LGTBI, han de ser la razón de ser de nuestra labor social. Por ellas, por elles, por ellos, hay que conseguir que ninguno quede atrás, para que el ser humano en su fluidez pueda decidir con libertad ser un ente etéreo para quien las fronteras no existan, para quien las razas sean iguales, para quien el género a mostrar solo dependa del momento del día en que estemos: esa es nuestra auténtica libertad, poder sentirnos a la vez hombre, mujer, de color, asiático, africana, de izquierdas o de más izquierdas, pero siempre poniendo el foco en la multiculturalidad que, tantos siglos, se nos ha negado por la ultra derecha.

Solo con ese enfoque cohesionado, diverso y equidistante conseguiremos salir más fuertes y enterrar la dictadura machista, en pro de que gracias al Gran Reset se cree una nueva sociedad en la que las energías renovables nos alejen de antiguas religiones caducas que solo han llevado a la extinción de la vida de nuestros océanos y del clima.

P.D.: al finalizar el acto se servirá un pequeño vino antes español hoy nación de naciones en el que degustar productos biodegradables y veganos traídos de nuestros océanos y de la dehesa extremeña.

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2 Comentarios

  1. Yo mando a la mierda el lenguaje inclusivo y a esos dos montones de mierda, me dan mucho asco tanto el Chepas como el embustero y me gustaría mucho que la agenda 2030 se la tuvieran que meter por el cumo estos dos chulos de mierda que se creen mucha cosa cuando solo son unos mierdas y unos traidores a los que les deseo todo lo peor.

  2. Cuanta mierda que hay que esconder por aquí también… muchos botes de humo… el género, el clima, el coronatimo, su puta madre… cualquier cosa vale… todos se van a tragar la puta chapa redonda esa que llevan en la solapa y no va a ser por la boca… traidores…

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