Sin entrar en lo que cada persona pueda creer sobre la terrible situación que estamos viviendo en todo el mundo. Sin entrar en que unos estén aterrados por el virus, otros piensen que ese miedo es exagerado e incluso otros crean que el virus ni siquiera existe, lo que nos parece que está claro es que las medidas que están tomando los gobiernos son desproporcionadas, exageradas e incluso dictatoriales llegando a un extremo en el que incluso llegan a provocar peores consecuencias que el propio virus.

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El 5 de octubre del pasado año se lanzó lo que se ha venido en llamar “La Declaración de Great Barrington”. Con ella, epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública alertan de los peligros de medidas como el confinamiento pueden provocar en toda la población mundial.

Tal y como se dice en la propia Declaración, “fue redactada desde una perspectiva humanitaria y de salud pública mundial, con especial preocupación por cómo las estrategias actuales de COVID-19 están obligando a nuestros niños, la clase trabajadora y los pobres a llevar la carga más pesada. La respuesta a la pandemia en muchos países del mundo, centrada en los encierros, el rastreo de contactos y el aislamiento, impone enormes costos de salud innecesarios a las personas. A largo plazo, conducirá a una mayor mortalidad por COVID y no COVID que el plan de protección específico que pedimos en la Declaración”.

En estos momentos, la Declaración ya ha sido firmada por más de 742.000 ciudadanos, más de 13.500 científicos médicos y de salud pública y más de 40.900 médicos practicantes. Si alguno de ustedes quiere firmar también esa declaración puede hacerlo a través de este enlace.

Declaración completa

Como epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, tenemos serias preocupaciones sobre los impactos dañinos para la salud física y mental de las políticas vigentes de COVID-19, y recomendamos un enfoque que llamamos Protección Enfocada.

Viniendo tanto de izquierda como de derecha, y de todo el mundo, hemos dedicado nuestra carrera a proteger a las personas. Las políticas de bloqueo actuales están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los resultados (por nombrar algunos) incluyen tasas más bajas de vacunación infantil, empeoramiento de los resultados de las enfermedades cardiovasculares, menos exámenes de detección de cáncer y deterioro de la salud mental, lo que conduce a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, con la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad con la mayor carga . Mantener a los estudiantes fuera de la escuela es una grave injusticia.

Mantener estas medidas en vigor hasta que se disponga de una vacuna provocará un daño irreparable, y los desfavorecidos sufrirán un daño desproporcionado.

Afortunadamente, nuestra comprensión del virus está aumentando. Sabemos que la vulnerabilidad a la muerte por COVID-19 es más de mil veces mayor en los ancianos y enfermos que en los jóvenes. De hecho, para los niños, COVID-19 es menos peligroso que muchos otros daños, incluida la influenza.

A medida que aumenta la inmunidad en la población, disminuye el riesgo de infección para todos, incluidos los vulnerables. Sabemos que todas las poblaciones alcanzarán eventualmente la inmunidad colectiva, es decir, el punto en el que la tasa de nuevas infecciones es estable, y que esto puede ser asistido por (pero no depende de) una vacuna. Por lo tanto, nuestro objetivo debería ser minimizar la mortalidad y el daño social hasta que alcancemos la inmunidad colectiva.

El enfoque más compasivo que equilibra los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad colectiva es permitir que aquellos que tienen un riesgo mínimo de muerte vivan sus vidas normalmente para desarrollar inmunidad al virus a través de una infección natural, mientras se protege mejor a los que están en mayor grado riesgo. A esto lo llamamos Protección Enfocada.

La adopción de medidas para proteger a los vulnerables debe ser el objetivo central de las respuestas de salud pública al COVID-19. A modo de ejemplo, los hogares de ancianos deben utilizar personal con inmunidad adquirida y realizar pruebas frecuentes de otros miembros del personal y de todos los visitantes. Debe minimizarse la rotación del personal. Las personas jubiladas que viven en casa deben recibir alimentos y otros artículos esenciales en su hogar. Cuando sea posible, deben reunirse con los miembros de la familia afuera en lugar de adentro. Se puede implementar una lista completa y detallada de medidas, incluidos enfoques para hogares multigeneracionales, y está dentro del alcance y la capacidad de los profesionales de la salud pública.

A las personas que no son vulnerables se les debe permitir reanudar inmediatamente la vida con normalidad. Todas las personas deben tomar medidas sencillas de higiene, como lavarse las manos y quedarse en casa cuando están enfermos, para reducir el umbral de inmunidad colectiva. Las escuelas y universidades deben estar abiertas a la enseñanza presencial. Deben reanudarse las actividades extracurriculares, como los deportes. Los adultos jóvenes de bajo riesgo deberían trabajar normalmente, en lugar de hacerlo desde casa. Deberían abrirse restaurantes y otros negocios. Deben reanudarse las artes, la música, el deporte y otras actividades culturales. Las personas que corren un mayor riesgo pueden participar si lo desean, mientras que la sociedad en su conjunto disfruta de la protección conferida a los vulnerables por quienes han desarrollado la inmunidad colectiva.

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3 Comentarios

  1. Sí ya las medidas que conocemos, tomadas por los gobiernos occidentales, nos parecen disparatas como el confinamiento en domicilio, bozales, cupo restringido de personas y espacio en bares, restaurantes, domicilios, colegios, etc. Lo que acaban de anunciar con lo de los campos de aislamiento (lo que antaño llamábamos con todas sus letras CAMPOS DE CONCENTRACIÓN), en que dichas medidas entran de lleno en el PLAN DE EXTERMINIO de estos sicópatas. ¿Seguirán los ciudadanos de a píe aguantando semejante locura genocida?

  2. Existe un virus muy grave, pero no es ese que dicen,el virus aquí en España está en los partidos políticos y en algunos sanitarios y en cada país pasa lo mismo parece mentira que la gente no se de cuenta que lo que está sucediendo es calcado al evento 201 que se celebró en Nueva York en octubre de 2019,que casualidad que al año siguiente se declare una pandemia prevista por uno de los asistentes, que casualidad que también acudiera el Foro Económico Mundial, todo estaba preparando, todo forma parte de la agenda 2030 para esta nueva normalidad a la que yo llamo subnormalidad, nos quieren esclavos y sin nada, sin derechos ni libertad pero con obligaciones.

  3. Por simple razonamiento llego a la conclusión de que no es posible la aparición de ningún virus, que por arte de magia, beneficia escandalosamente a los de siempre… Eso no es posible, y no es posible porque la casualidad no puede estar siempre del mismo lado sin que dicha casualidad esté manipulada… No hay que saber mucho de matemáticas para entender esto…
    La falsa pandemia creada de la nada, forma parte de la agenda 2030, es la misma cosa, así como los encierros y demás mamonadas complementarias que todos estamos padeciendo… ¡Aquí no hay casualidades que valgan! Están preparando a la sociedad para los siguientes pasos, para que vayamos aceptando que no tener nada es lo que necesitábamos para ser felices… Pero eso sí, omitiendo el hecho de que ellos lo tengan todo… Tendremos que ir pensando en tomar atajos que atajen esto…

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