negros

Todo empezó con Michelle Obama entre lechugas. La victoria a favor de los derechos civiles no se ganó en la cruenta Batalla de Gettysburg sino en el relajado huerto de la Casa Blanca, con la primera dama de cuclillas, rodeada de hortalizas, sonriendo a los fotógrafos para su promoción de comida sana. Desde la cima del mundo, la perfecta familia Obama inauguraba una nueva aristocracia racial con la misma sonrisa de guante blanco que los Kennedy: el triunfo del super-hombre negro en la era new age y a base de dietas ecológicas.

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La generación post-Obama ha conquistado con creces el sueño apenas prometido por Martin Luther King. El nuevo “black power” ya no reivindica el gueto sino los modales refinados de palacio. Atrás quedaron los negratas de las películas de Spike Lee que sólo querían bajar a la calle para jugar a basket en la cancha del barrio mientras oían a cantantes rap que no conocían ni en su casa. Las manifas ya no eran sucias sino modas y las nuevas batallas políticas eran ahora photoshopeadas, limpísimas, sonrientes, con una perfecta iluminación y unos brillantes filtros en blanco y negro. Una serie de portadas de Vogue como carteles electorales que ya no inundaban los muros destrozados de las calles obreras de Brooklin, Detroit, Nueva Jersey o Boston, sino el timeline de las cuentas verificadas de Instagram.

Miradas profundas, sonrisas de Disney, trajes impolutos, peinados exquisitos, montones de títulos universitarios de Yale o Harvard, yoga, pilates o taichi, comida sana, cine de autor, libros de autoayuda, terapias alternativas, coaching y mucha exquisitez elitista y barroca. Eso sí, con chachas que nos frieguen el váter y que le saquen brillo a los ordenadores Mac.

La gran lideresa feminista se presentaba continuamente como la nueva Maria Antonietta negra pero en su versión cinematográfica protagonizada por Kirsten Dunst. El presidente-dios demostraba que la democracia era buena y la vida, bellísima. Era un buen marido, un buen padre, tipo sano, sonriente, campechano y sacado de la probeta de un laboratorio nazi en un universo paralelo. En la era del nuevo orden post-negro ya no hay lugar para las rastas, los canutos de Bob Marley o los vaqueros caídos.

Ahora los pijos (ricos) ya no lloran. Gente como Paris Hilton o Victoria Beckham votan a la izquierda. Pero si hasta Bob Dylan actúa ante el Papa y los nuevos punkis no dicen tacos para “no ofender” (Mick Jones, del mítico grupo ‘The Clash’ en una entrevista en 2017).

Y así entramos culturalmente en el siglo XXI. El canon de Obama debe ser imitado si quieres proyectar al universo (un eufemismo de “engañar”) la imagen de ejemplo a seguir. Cuanto más cerca estés de imitarles, más cerca estarás del triunfo de izquierdas.

Y sí, ahora tenemos una izquierda que reniega de lo que fue (o aspiraba a ser) para captar a pijos inmaduros que desean cambiar el mundo porque así lo leyeron en Twitter o en revistas como el New Yorker o el Washington Post.

Los jóvenes que jamás hicieron un test de la Super-pop ahora desean ser mejores personas porque hacen tests en Buzzfeed mientras beben agua alcalina o ionizada.

Pink Floyd cantaba en un himno izquierdista “we don’t need no education (…) teachers, leave them kids alone” (“no necesitamos ninguna educación (…) profesores, dejad a los niños en paz”), donde el librepensamiento era un grito de guerra. Los mismos que la cantaban con camisetas mugrientass y el puño en alto, desean imponer en sus clases sus doctrinas añejas de la misma forma en que ellos se quejaban contra el sistema hace 40 años. Y es que ellos son ahora el sistema. Los ideales eran pura hipocresía para dominar al resto, forrarse durante la marcha y asentar su perpetuidad.

Hagamos la prueba, si deseas ser un auténtico votante de izquierdas debes completar el máximo de características siguientes: vegano, pacifista, ecologista, feminista radical, contra los vehículos a motor, contra las penas de cárcel, pedir continuamente perdón por tus “privilegios” de hombre blanco, de sexualidad fluida, a favor de las drogas blandas (el crack y el MDMA es para perdedores que pagan sus hipotecas en barrios marginales), en contra de los muros (salvo si se construyen dentro de España), no usar peinados ni consumir arte de otra raza por apropiación cultural (es decir: a favor de mantener los estereotipos).

Y, si para colmo, coleccionas títulos y másters universitarios como cromos, vas a escuelas privadas, vives del activismo (lo de trabajar de camarero, en una fábrica o un taller es para pringaos) ya lo tienes todo. Enhorabuena, formen fila.

Esta nueva izquierda no está con los pobres. No quieren vivir como ellos para conocer sus problemas. Son ricos o aspirantes a ricos que entre tanta contradicción se les cayó la máscara y ahora vemos a pijos reclutando a la desesperada a pobres tontos.

Ante todos ellos hay un infinito universo comercial que explotar: prensa progre, cine progre, series progres, música progre, discursos progres, citas progres, libros progres, comida progre, deportes progres, estilo de vida progre, ropa progre…

Todo lo demás está de más en su universo que miran con desprecio por encima de sus hombros de pijos o pseudo-pijos.

Más libertad, libertad y menos propaganda, joder. Yes, we could (already). Gracias. Basta ya.

*Un artículo de Miguel Pedraza

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3 Comentarios

  1. Esto ya es una merienda de negros, ningún humano es superior a otro, pero ahora hay unos hijos de meretriz que quieren denigrar a la raza blanca, en especial a la de Hispanoamérica y España, nos quieren cambiar por gente de raza negra, porque lo que quieren hacer y ya han empezado es acabar con los estados nación y con su cultura, además de acabar con la religiones de manera especial la cristiana, por eso estos herejes pretenden derribar la cruz del Valle de los Caídos, no son más que unos bandidos que adoran a Lucifer el príncipe de las tinieblas y aquí hay satánicos negros y blancos, si triunfan las tinieblas nos espera la esclavitud y lo vamos a pasar muy mal, nos van a tratar como borregos, nos van a vacunar cuando les salga de los cojones y nos van a matar cuando le salga de los huevos.

  2. Pues, tal como lo has dicho.

    España fue el único país que se mezcló con la gente que conquistaba, y muchas razas étnicas prefieran ser ciudadanos de la Nueva España, que no con otros.

    Los indios Pueblo dieron las gracias a España. Pero en cambio holandeses, franceses, e ingleses se cargaban a los indios, todo esto está documentado, nunca se mezclaron con ellos ni siglos después.

  3. Esta señor….a es una petarda aunque tenga títulos de Harvard, pues es una resentida social, porque siempre se ha sentido menos al igual que el marido, imagínense un Presi….. mariguano, a el hay que alabarlo por ser de color, lleno de odio que ni a su familia paterna quiso, es más su hermano apoya al Sr, Presidente Donald Trump, no se porque este…a Miche…tanto odio a al Presidente , quien es para exigir que le cierren las redes, a que tiene miedo a que digan que su marido también iba a la isla de la fantasía, si tuviera tanta cultura se quedaría callada como la Primera Dama de los Estados Unidos Melania Trump. esa se comporta como lo que es una Sra. con categoría . que aprenda y deje de juntarse con la chusma la hilaria, la k-malosa etc…..

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