El 8 de enero de 1997 la banda terrorista ETA asesinaba en Madrid al teniente coronel del Ejército de Tierra JESÚS AGUSTÍN CUESTA ABRIL. Ese año de 1997 estaría unido para siempre con el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco.

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Al teniente coronel Cuesta lo asesinaron en torno a las tres de la tarde cuando se dirigía a su domicilio en el barrio de La Estrella de Madrid. Una terrorista a cara descubierta le disparó dos tiros en la nuca y su compañero lo remató con un tercer disparo en el mentón. Además, los terroristas dispararon, sin lograr alcanzarlo, al soldado de reemplazo Alberto Asensio Antón, que hacía labores de chófer del teniente coronel.

El coche que utilizaron los terroristas para huir fue explosionado junto a un hipermercado y provocó heridas a varias personas, entre ellas al guardia real Carlos Blázquez Mulas, de 45 años, que pasaba por esa zona junto a su mujer embarazada y su hija de corta edad.

Alberto Asensio Antón, chófer del teniente coronel, identificó ante la Policía a Ainhoa Múgica Goñi como una de las presuntas autoras materiales del atentado que acabó con la vida de Jesús Cuesta. Fuentes policiales sospechan que también estuvo implicado presuntamente en el asesinato el etarra Juan Antonio Olarra Guridi, detenido en Francia en 2002 junto a la propia Ainhoa Múgica Goñi, su novia. Ambos formaban parte del grupo Madrid de ETA, integrado también por Rufino Arriaga, Idoia Martínez y Jon Bienzobas, grupo que estuvo operativo entre el 1 de octubre de 1995 y abril de 1997. Olarra Guridi ha sido entregado temporalmente a España en tres ocasiones (2006, 2008 y 2010) y condenado a penas que suman cerca de 1.400 años por su participación en múltiples asesinatos, al igual que su novia, Ainhoa Múgica.

Jesús Cuesta Abril, natural de Madrid, tenía 49 años, estaba casado con Carmen Esteban y tenía dos hijos de 9 y 10 años. Tenía un excelente currículum -licenciado en Derecho y Ciencias Económicas, hablaba varios idiomas-, y estaba barajando, en el momento de su asesinato, la posibilidad de trasladarse a EEUU al habérsele propuesto impartir varios cursos en ese país.

El funeral, celebrado en el Cuartel General del Ejército, además de un homenaje al militar asesinado, se convirtió en una manifestación de solidaridad hacia José Antonio Ortega Lara y Cosme Delclaux, que en esos momentos estaban secuestrados por la banda terrorista ETA. La viuda de Jesús Cuesta, Carmen Esteban, dio muestras de una enorme entereza, algo que resaltaron todos los medios de comunicación.

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