Hemos hablado ya varias veces acerca del funcionamiento del poder en USA, pero quizás no está de más recordar por encima lo básico. El presidente americano elige a los miembros de su gobierno y dirige el país con una relativa independencia, aún más en situaciones de emergencia como la actual crisis del COVID, pero la redacción de nuevas leyes y algunas iniciativas importantes (por ejemplo el hecho de pedir un impeachment), son cosa del Congreso, y el papel del Senado es aún más importante si cabe, porque puede autorizar o denegar esas leyes o procesos que presenta el Congreso, o por ejemplo, tal y como hemos visto hace poco, nombrar nuevos jueces o cargos importantes de la administración. Por eso, aunque el Congreso es importante, la pieza fundamental para apoyar las políticas presidenciales es sin duda el Senado.

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Trump y los republicanos consiguieron el control del Senado en 2018 (las elecciones de parte de los miembros del Congreso y Senado son cada dos años), y por eso han podido llevar a cabo gran parte de sus políticas incluso sin contar con el Congreso dominado ahora por los demócratas, pero con los resultados de las elecciones de 2020, aún estando en disputa judicial, de aceptarse los resultados actuales contaríamos sólo con 50 senadores (ahora hay 51 senadores republicanos). En esa situación podríamos llegar a situaciones extremas de empate, incluyendo la posibilidad de que la elección del vicepresidente recayera en un demócrata, como ya hemos explicado antes.

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Pues bien, resulta que cuando los resultados electorales en algunos estados no superan el 50% de los votos para ninguno de los candidatos al senado, se tiene que producir una segunda votación llamada “run-off”. En estas elecciones se ha producido esa situación en el estado de Georgia, y si no se consigue que las elecciones sean anuladas judicialmente antes del 5 de Enero, se tendrá que votar de nuevo en ese estado por los dos puestos del Senado que se juegan allí. Por eso es tan importante que se gane esa votación para el partido republicano. Si ganamos en Georgia el 5 de Enero controlamos el Senado, y la verdad es que no quiero ni pensar en lo mal que lo pasaría el presidente Trump durante al menos los dos primeros años de su mandato teniendo al Senado en contra si es que las perdiéramos.

Al margen de todas las actuaciones judiciales que se están llevando a cabo sobre el tema de las elecciones, es muy importante hacer una buena campaña para esas elecciones del 5 de Enero y el presidente dará el pistoletazo de salida mañana sábado con un mitin multitudinario en Georgia. Es de esperar que ese mitin ponga también mucha presión en los gobernantes republicanos de ese estado para que faciliten de una vez el recuento auditado de votos que nos permita recuperar los 16 votos para Trump que aportaría Georgia, además de que el hecho de que caiga de nuestro lado el primero de los estados disputados, supondría un vuelco muy importante en todo este proceso post-electoral que estamos viviendo.

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