Lo hemos dicho muchas veces y no nos cansaremos de repetirlo, el gobierno de España está tomando unas medidas completamente injustas y dictatoriales con la excusa del chinirus; nos han impuesto un estado de alarma inconstitucional, se han saltado su propia ley, aquella de la nueva normalidad, cambiándola por lo que ahora decidan las comunidades autónomas pero la culpa de que hagan lo que les de la gana ya no es del gobierno, ya no es de ellos, es nuestra por permitírselo.

SÍGUENOS EN TELEGRAM

Estamos asistiendo a un auténtico derrumbe de nuestra nación tanto a nivel social, como a nivel sanitario y económico, pero aquí no pasa nada. Aquí nadie dice esta boca es mía y seguimos enfrascados en discusiones absurdas e ideológicas, mientras el gobierno está dando continuas vueltas de tuerca a nuestras libertades y a nuestros derechos sin que nadie diga ni haga nada.

Y la cosa es tan grave que ni siquiera son capaces de movilizarse los profesionales más afectados por las restricciones del gobierno. No se mueven los padres ante la injusticia de tener que ver a sus hijos metidos en las aulas con mascarillas más de seis horas seguidas al día e incluso haciendo gimnasia. Ni se mueven, tampoco, los familiares de los ancianos que están encerrados en residencias y a los que se les está dejando morir en la más absoluta soledad y tristeza.

Ahora nos cuentan que nos van a obligar a ponernos una vacuna de la que nada se sabe. Una vacuna producida en tiempo récord y de la que nadie sabe las consecuencias, aunque las advertencias sobre sus peligros son muchos. Seguirán haciendo, seguirán deshaciendo a su antojo porque en esta sociedad, para nuestra desgracia, prima la cobardía, el gregarismo y el egoísmo del que solo nos olvidamos cuando somos nosotros los afectados en primera persona. Hasta que el zarpazo llegue a cada una de nuestras casas, que llegará, estamos tranquilamente apoltronados en el sillón o, como mucho, quejándonos en las redes sociales.

Pero mientras tanto, todo a nuestro alrededor se hunde. Mientras tanto comprobamos que en otros países europeos la gente ya ha empezado a protestar y a demostrar que no van a permitir que los gobiernos hagan con su vida o con su salud lo que les venga en gana. Y mientras nosotros vemos todo eso a nuestro alrededor, aquí seguimos absolutamente inmóviles como si no pasara nada cuando, además, somos uno de los países más afectados por lo que está sucediendo.

Vean lo que pasa en países como Italia, Francia, Dinamarca o Inglaterra…

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,
no había nadie más que pudiera protestar.

Ellos vinieron, por Martin Niemöller

PRODUCTOS CON LA BANDERA DE ESPAÑA

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL

2 Comentarios

  1. Muy cierto el artículo pero por lo que observo a mi alrededor todo el mundo está convencido del virus y desean por tanto la vacuna como solución a todo lo que nos ocurre. Es lamentable pero no sólo somos el país en el que se está llevando a cabo íntegramente TODO EL PLAN sino que además somos los más convencidos y creyentes de este montaje, de ahí la ciega obediencia.
    No hay personas con criterio propio que , a la vista de los hechos REALES , tenga una opinión que no esté sustentada en los medios oficiales . Hay mucho miedo y en ello radica el éxito de este crimen contra la humanidad.
    Sólo queda esperar que Donald Trump pueda empezar la criba ,pero lo mas probable es que sea eliminado (ataque cardiaco en su caso) . Tiene muchos frentes poderosos en contra.

Comments are closed.