Hace unos meses nos hacíamos eco de un mensaje escrito por un hombre en redes sociales en los que reconocía su hundimiento personal e incluso plantaba su intención de suicidarse. En la madrugada de ayer, este hombre nos escribía para desahogarse explicándonos la situación personal por la que estaba pasando en este momento. Nos ha dado autorización para publicarlo manteniendo su anonimato y tras meditar sobre ello, hemos decidido hacerlo.

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Y hemos decidido hacerlo porque esta terrible situación que está viviendo nuestro protagonista, estamos seguros, será una situación similar por la que esté pasando mucha gente. De hecho, en estos días se suicidaba en Valladolid un hostelero, dueño de un bar, y publicábamos el desgarrador vídeo que hacía público su mujer para dar las gracias a los que la habían apoyado.

Tras meditarlo, hemos pensado que estas cosas no se pueden ocultar. No podemos hacerle el juego al gobierno y ocultar todo esto para que parezca que la España real es la de los aplausos a las ocho de la tarde y la de los eslóganes falsos de unos responsables políticos que están destrozando esta sociedad. La España real es la que se describe en este correo y publicándolo pretendemos que esa España real tenga voz.

Pero también pretendemos otra cosa, que surja una especie de “cadena de favores” en la que quien pueda ayudar, ayude y quien necesite recibir ayuda o desahogarse tenga la oportunidad de hacerlo con la pequeña difusión que les podamos dar nosotros. Y un último objetivo final, intentar transmitir un mensaje de apoyo para que nadie se venga definitivamente abajo y que se convenza de que, a pesar de que hoy pueda verlo todo negro, de todo se sale. Pero no esperen nada de los políticos, de los responsables del desastre no se puede esperar nada. A ver si es posible que de una puñetera vez, funcione la sociedad civil en España y consigamos ayudarnos entre todos.

A finales de Julio publicaron Vdes. un TW mío donde barajaba la posibilidad del suicidio. Es cierto que el día y el momento de la publicación del mismo estaba “tocando fondo” hasta límites insospechados, con una crisis de ansiedad, depresión y ganas de autodestruirme sin ser consciente ni siquiera de qué era por lo que estaba pasando. Quiero relatarles ahora que tras casi cuatro meses de tratamiento con una psiquiatra y hasta once pastillas diarias, al menos puedo dormir: ya es un pequeño paso, pero no suficiente.

Ahora que estoy “más centrado” (sic) según mi psiquiatra, lo cierto es que a diario pienso que mis ya 54 años están llegando a su fin. Puede que el trabajo sea necesario, vaya si lo es, aunque sea para pagar facturas y vivir; pero me veo en un país que no conozco, en una situación irreal de un gobierno que va a proteger a cualquiera menos a los que hemos cotizado tantos años y a un nivel entre 40 y 55.000€ al año: aquí estoy con mis 950€ al mes que no me dan para pagar mi casa, telefonía/internet, agua, luz, calefacción (que he decidido no poner en plena ola de frío), y ya no digo comer decentemente ni ir a tomarme una cerveza de vez en cuando. El año pasado me afilié a VOX, mientras tenía trabajo, pero he tenido que darme de baja porque nueve euros al mes me empezaban a suponer una fortuna.

Los pocos ahorros que tengo se están yendo para vivir en precario, seguir pagando las deudas de mi “ex”, y -sobre todas las cosas- no dejar a mi casera en la estacada. Ella necesita el dinero de este apartamento y yo no tengo los huevos suficientes como para decirle que no le puedo pagar: además de morirme de vergüenza, sé que le haría una putada enorme. El Gobierno de repente dice que se prohíben los desahucios, pero entiendo que esa no es la solución, debería ser que todos pudiésemos pagar nuestros gastos. Me pregunto si hubiese llegado en patera cuál sería mi situación actual. Qué más da, mi realidad es mi realidad.

Cuando publiqué en Twitter aquella leve reflexión personal, cierto es que recibí cientos de respuestas y mensajes de ánimo, y otros (menos) insultándome de “sucio capitalista que no sabe ahorrar”, “muchos españoles viven con menos que tú”, o algo así como “pues sigue apoyando a la ultraderecha porque jamás se preocupan de los ciudadanos”. Decidí no contestar a casi nadie, sólo a los mensajes que me emocionaron con su apoyo y desde luego obviar los insultos. Me estoy desnudando ante Vdes. más de lo que me desnudo ante mi psiquiatra, pero lo cierto y verdad es que necesitaba desahogarme y contestarles lo que en su momento no hice por pura vergüenza y tal vez bastante desequilibrio. Estoy derramando más lágrimas en estos meses que en toda mi vida, pero antes las derramaba por los demás y ahora las derramo por mi maldita situación.

No tengo futuro halagüeño, por lo que entiendo que no tengo el futuro que mis padres hubiesen deseado y lucharon por que tuviese. Tengo una sensación de culpabilidad ante ellos y sobre todo una sensación de impotencia ante un país y una situación económica que está tumbando todo aquello en lo que creía y creo y por la que lucharon mis padres.

Salgo a la calle todos los días con mi estupendo perrete, gracias a Dios existe para obligarme a enjugarme las lágrimas y salir a la calle como si fuese una persona “normal”. Tiendo a salir a las horas en las que salía cuando trabajaba, para no parecer un parado más: me puede la vergüenza y verme lo que he sido y lo que realmente soy en el año 2020: ni la sombra de lo que fui y ni de lejos lo que jamás hubiese imaginado.

Está muy claro que este mundo y esta forma de gobernar no es para mí, prefiero hacer el tan teatral “mutis por el foro”.

1984 – Película Completa en español

 

1 Comentario

  1. Mucho ánimo. Es complicado encontrarlo, lo sé, porque también estoy pasando por dificultades al tiempo que observo, ojiplático, la desgracia que nos está tocando vivir, y el como es posible que tengamos estos dirigentes que tenemos, donde la guinda la ponen hoy en día estos del gobierno social-comunista que nos hemos echado a la espalda. Pero no les brindemos un triunfo a estos genocidas, que nuestra muerte no sea otro trofeo en sus vitrinas. No, que sea nuestra vida un testigo diario para su vergüenza, que sea un argumento vivo para el día en el que tengan que pagar por el mal que nos están haciendo.

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