encuestas
SÍGUENOS EN TELEGRAM

Los fines de semanas son momentos propicios para los medios de desinformación al uso, para llevar a sus incautos lectores, o no tanto, las nuevas con las tendencias en intención de voto del grueso del pelotón, o sea, nosotros. Vaya, que quieren informarnos de lo que pensamos, y a mí, esto me parece un contradiós, pero en fin, como son tan listos, concedámosles el beneficio de la duda. Maledicente, eso sí.

Vaya por delante el hecho de que a mí, jamás me han entrevistado, ni en la calle, ni por teléfono, tampoco es que mi opinión sea demasiado relevante, pero digo yo que tras miles de encuestas realizadas, alguno se sus hacedores podría haberse interesado en mi persona. Aunque ahora que lo pienso, con tanto jáquer suelto, a lo peor a través de mis búsquedas y chapoteos internáuticos, ya saben de mí más que yo mismo. No me extrañaría en absoluto, porque siempre navego por los mismos derroteros.

Las encuestas, pocas veces aciertan, y a pesar de tal constatación empírica, siguen inasequibles al desaliento y pertinaces, semana a semana las diferentes casas especializadas y medios adherentes, sean los mentados medios oprobiosos, partidos políticos o cualquier agencia de colocación similar, nos ofrecen sus cuentas que suelen pasarse el aspecto científico de su ciencia por el banderín del córner.

Tras años de haberme tenido obnubilado mirando y remirando, he caído en el hecho de que las agencias del ramo, no están ahí para constatar nada y, mucho menos, para publicar runrunes fehacientes, no, qué va, están, en primer lugar para complacer a quienes les pagan, fundamentalmente cobran por mentir y ahí es donde se llega a la segunda parte de esta extraña parte contratante: el afán por corregir tendencias a través de las encuestas o, mucho peor, preparar al común para, llegado el caso, enmendar el resultado electoral y que todos lo demos por bueno. El subterfugio que siempre fue llamado pucherazo y que una mínima decencia y vergüenza, impedían usarlo más veces de lo debido, al menos en nuestro entorno, ahora, se ha convertido en una parte más de los agentes sociales que conforman nuestro paisaje cotidiano. El pucherazo ya lo tenemos interiorizado, hasta tal punto, que los medios de comunicación, digamos, mediopensionistas, no le hacen mucho caso. Sólo cuatro locos, a través de internet, son los únicos que no cejan en denunciar lo que sufrimos en España, y tiene toda la pinta de perpetuarse. Las encuestas que suelo hacer yo, a ojo de mal cubero, difícilmente casan con las que leo tan frecuentemente; fíjense si no coinciden, que ni entre ellas se ponen de acuerdo. El sesgo propio a cada empresa, lo difunden urbi et orbi sin ningún rubor, ya que también en el totum revolutum, llevan ganancia. Lo que no prediga la encuesta y no se corresponda con la realidad, que lo corrija el hombre.

Nada como la sutileza para someter al personal y reducirlo a cuerpos netflíticos y futboleros. De Amazon, ni hablamos.

Me temo que las nuevas dictaduras 2.0 ó 3.0, o lo que correspondiere, se están fundamentado en el uso y abuso del pucherazo. Por descontado y para dar cierto barniz democrático, se van a seguir convocando elecciones, pero los algoritmos y otras hidras de siete cabezas, harán el resto. Lo demás, será seguir delinquiendo y sometiendo al vulgo.

Lo macabro del sistema es que es muy difícil desmontarlo, para ello, habría que recurrir a los medios clásicos, pero justo ahora que empieza la final o la quinta temporada de la serie, no me voy a ir a manifestar. Lo único que nos podrá salvar, será que se les vaya la mano y en su afán liberticida, cometan más tropelías de las que un ciudadano biempensante está dispuesto a soportar. Todavía tienen muchísimo margen, visto el tamaño de nuestras tragaderas.

Las encuestas sólo sirven para amansar al personal ¿quién puede pensar hoy, tras tantísimo descaro, que la izquierda pueda engatusar a un solo votante, más allá de los directamente paniaguados?, por supuesto que es mentira, pero el pucherazo lo cambiará y el personal, previamente pastoreado por lo publicado, así lo entenderá.

Según mi macroencuesta, nada científica, muy subjetiva y más antojadiza, en suma, como cualquiera de las que consumimos, deduzco que ahora mismo Vox, estará entre el 20 y el 25% en intención de voto. Todos se empeñan en que viaja por el 15%, así que según mi conspiranoica teoría, pero menos, seguro que las próximas elecciones dirán que, efectivamente, era el 15, y aquí paz y después nos iremos y no habrá nada.

Muchos conspicuos comentaristas hablan y se recrean con la decadencia de España, pero nadie añade el matiz indispensable para entender tamaña afirmación, se debería decir “decadencia de la izquierda española”, así queda más prolija la aseveración, que es completamente cierta. Sin la molicie, el sectarismo, la delincuencia, la decadencia en definitiva, de la izquierda española, no se habría producido ningún pucherazo.

*Un artículo de Bienvenido Picazo

1984 – Película Completa en español