Sí, se necesitan contagiados y muertos en los próximos meses, para vestir la tercera ola del virus e imponer la vacunación obligatoria. El plan continúa, pero es todo tan absurdo que cada vez se ven más los hilvanes. Solo hay que abrir los ojos un poco para descubrir el engaño. Pero qué hacer ante una sociedad durmiente bombardeada sin tregua con los mantras de los gobiernos al servicio de los diseñadores de crisis, guerras y pandemias. Esta es una guerra silenciosa en la que ni siquiera el ruido de la respiración se hace oír, sofocado por la pared del tapabocas, lleno de babas en las que nadan a gusto diferentes tipos de patógenos.

SÍGUENOS EN TELEGRAM

Es evidente que no podemos confiar ni en los políticos ni en las instituciones, creadas para estar a nuestro servicio, pero que están al suyo, de facto y trabajan en conjunto para controlarnos y empequeñecernos. Si tuvieran una varita mágica y pudieran convertirnos en gusanos, a buen seguro que lo harían. Por eso, vaya desde aquí mi desprecio a toda esa tropa que destila olor a maldad, incluso a lo lejos. Por eso es urgente despertar y adquirir discernimiento para pensar rectamente y adelantarse a las trampas que nos preparan. Esto no es paranoia, sino pura deducción a través del análisis de los acontecimientos. Llevamos meses de mentiras, de contradicciones, de confinamientos, de persecución en busca de positivos para poder engrosar la estadística y demostrar la letalidad del virus asesino. Llevamos meses diciendo que no hay un virus acechante que entra a través de las vías respiratorias, que no estamos ante una enfermedad respiratoria, sino inflamatoria desencadenada por ciertos adyuvantes de las vacunas de la gripe y agudizados los efectos con la contaminación electromagnética de las antenas. Llevamos meses diciendo que la Organización Mundial de la Salud, al servicio de las élites globalistas y portavoz oficial, es quien está dirigiendo la mal llamada pandemia. Llevamos meses diciendo que las pruebas PCR son inespecíficas y que no sirven para detectar carga viral, dicho por el propio inventor de la misma, el Premio Nobel Kari Mullis. Llevamos meses diciendo que dar positivo no es estar contagiado ni infectado. Llevamos meses diciendo que los asintomáticos son personas sanas y, por tanto, no contagian. Asintomático es un término que no existe en medicina; fue creado ad hoc para esta epidemia. Llevamos meses diciendo que la COVID es una farsa para derrumbar las estructuras actuales a nivel global e instaurar una dictadura al más puro estilo de China, con la corrupción como bandera y seres humanos transgénicos, estériles la mayoría, y transhumanistas, continuamente vigilados hasta en sus más íntimos pensamientos. En definitiva, llevamos nueve meses de tortura gubernamental que prohíbe absolutamente todo lo inherente al ser humano: acercarse al vecino, viajar, cenar en un restaurantes, ir a una discoteca, a una excursión, a visitar a familiares y amigos, a misa, casarse, hacer la primera comunión e incluso morir. Nada de esto se puede hacer con normalidad, solo para hacernos integrar la gran mentira y hacernos tomar por realidad el teatro que escenifican. Prohibidas las reuniones, los besos, los abrazos, y un sinfín de medidas absurdas como no cantar villancicos para no contagiar o no reírse a carcajadas.

Pero, curiosamente, al rebaño en estado de alarma, perimetrado y estabulado, tanto por el Gobierno central como por los sátrapas de las Comunidades Autónomas, a cual más dictador, le abren las puertas del galpón y le permiten ir a tomar el turrón y las uvas con los “allegados”, eso sí, con unas cuantas restricciones y normas. Me pregunto a qué se debe esta benevolencia del gobierno. ¿Quizá al espíritu navideño que les ha enternecido el corazón? Ni mucho menos y dudo que lo tengan. Son malévolos y carecen de empatía. ¿Por qué entonces nos tienen confinados hasta el 23 y desde ese día al 6 nos sueltan a visitar a los allegados? ¿Se va el virus de vacaciones? Analicemos estos puntos: Por una parte, según han manifestado los expertos independientes, como las doctoras María José Martínez Albarracín, Roxana Bruno, Chinda Brandolino y un largo etcétera, las vacunas de la gripe tienen ciertos adyuvantes, como el polisorbato 80 y el tritons 100, que producen efectos secundarios muy graves incluso la muerte y la posibilidad de enfermar gravemente de COVID. Recordemos el estudio del equipo médico del Hospital de Barbastro realizado en el mes de julio. Por esta razón, se espera una gran mortandad de personas en los próximos dos o tres meses, de los sectores que están ahora recibiendo la vacuna. Todo esto agravado por los campos electromagnéticos, que contribuyen a incrementar las conocidas neumonías bilaterales y los casos de muerte, amén de otros síntomas más benignos. Por otro lado, se está preparando para los primeros meses del año el plan de vacunación masiva de la vacuna transgénica de ARN contra la COVID, no una vacuna al uso, sino un auténtico experimento nunca probado antes en humanos, con consecuencias muy graves.

El gobierno anunció que la vacuna no sería obligatoria y eso fue un respiro. En España, las vacunas siempre tuvieron carácter voluntario y el paciente está en su libertad de aceptar un tratamiento o rechazarlo, o realizarse una intervención o no. Sin embargo, el Gobierno está observando la reticencia de las personas ante una vacuna experimental que, además, no ha cumplido con los plazos requeridos de investigación. Por ende, la información sobre la misma y sus consecuencias, aunque a cuentagotas, ya están llegando al gran público. Es así que, según los datos que manejan, al menos el 50 por ciento optaría por no vacunarse “hasta ver”. Incluso los propios sanitarios se muestran reticentes y se preguntan por qué ellos tienen que ser los primeros. Es decir, parece que nuestro instinto de supervivencia –incluso el de los que confían en los políticos, en los laboratorios y en el médico de cabecera— ha activado la alarma y muchos van a optar por no vacunarse y esto sí es un trastorno para el Gobierno, que ha prometido a quienes dirigen la pandemia que todo hijo de vecino ingresaría en el gran censo del ordenador central a través de la cartilla de vacunación y esas misteriosas nanopartículas-chips, que necesitan de la red 5G para establecer la vía emisor-receptor. Un tema grave, realmente. Por eso han amenazado con perseguir a quienes “hablen mal” de las vacunas, ¡y vaya si lo hacen! Ahora bien, ¿habría alguna razón para que el Gobierno cambiase de criterio y, mediante una reforma de la ley o un decreto, impusiese la vacunación obligatoria? Está claro que sí. Solo tienen que recolectar la cosecha de muertos, enfermos graves y contagiados que se esperan en los próximos dos o tres meses, a consecuencia de lo que acabamos de expresar, con la ayuda de más PCR y test masivos de antígenos. ¿Y cuál será la causa de este rebrote? Pues está claro: LAS REUNIONES FAMILIARES NAVIDEÑAS. Conociendo a esta gente y el maquiavelismo de sus acciones no es difícil deducirlo. Esto, a su vez, será una especie de escarmiento o de castigo anticipado de cara a un futuro próximo: no más reuniones, no más abrazos, no más condescendencia, no más diversión. Aislamiento total porque no somos responsables. El pobre rebaño, encima de manipulado y engañado, culpable. Esta es nuestra visión de los hechos.

En parte, tenemos lo que nos merecemos. Por estúpidos, por habernos dejado intoxicar, por haber bajado la guardia y permitir que los gobiernos metiesen sus narices en nuestras vidas, por permitir que lo privado fuese público y, por tanto, una cuestión política, por permitirles entrar en nuestras familias y legislar sobre nuestra moral. La sociedad está tan embotada que es incapaz de pensar. ¿No se han dado cuenta de que lo que ahora denominan COVID es la gripe de los últimos años, con sus neumonías y sus fallecidos? ¿No se han dado cuenta de que ahora nadie tiene gripe o resfriado, solo COVID? ¡Ya no hay trancazos! Ahora torturan a los niños con las PCR y aíslan a los positivos. ¿No recuerdan que los niños, sobre todo, los de las guarderías, varias veces al año tienen catarro, anginas, mocos, fiebre y demás cosas de niños? Lo de toda la vida, ahora son positivos de COVID. Es pura mentira, puro control de masas, pura ingeniería verbal/social. ¿Es tan difícil darse cuenta?

Estamos atontados por las teles. Hay que dejar de ver la televisión y de leer la prensa del sistema. Si las opiniones de los científicos disidentes son sistemáticamente censuradas, ¿cómo vamos a fiarnos de los mensajes de los tentáculos del Gobierno, que cobran por mentir y beneficiar a las farmacéuticas? Incluyo a los Colegios de médicos que se cierran a admitir la verdad sobre el Sars-Cov-2 y sobre la COVID. No es lo mismo, aunque se están empleando como sinónimos. ¿Por qué tienen miedo a hablar de virus de laboratorio, los llamados quimeras, es decir, las armas biológicas? ¿Porque sería admitir que el bioterrorismo que la ONU prohíbe se está practicando bajo su manto santo? ¿Por qué no se habla de las personas que están siendo encontradas muertas tras haber advertido sobre la peligrosidad de la vacuna de ARN u otros medicamentos? La última víctima es Brandy Vaughan, encontrada muerta por su hijo de nueve años. Ella temía por su vida y dejó dicho que si algo le ocurría, que se investigase su muerte. “Muerte o psiquiátrico”, elija usted, parece ser el eslogan. Al pobre farmacéutico francés, Juan-Bernard Fourtillan lo han encerrado por cuestionar la versión oficial de la pandemia. Será para “reeducarlo”. Puro programa comunista. Lo de los campos de concentración para disidentes ha dejado de parecer una paranoia.

Termino el artículo con la frase del principio: Se necesitan contagiados y muertos en los próximos meses, de cara a la primavera, para vestir la tercera ola, imponer la vacunación obligatoria y continuar con la dictadura y el resto del plan. Hay que abrir los ojos urgentemente e ir preparando nuestra defensa ante los tribunales. ¡Algún juez habrá con conciencia! Digo yo.

NOTA:
Si algún youtuber desea reproducir este texto o parte de él para la locución de su vídeo, debe pedir autorización y citar la fuente al principio de la narración.

[email protected]

La historia del asesinato de Calvo Sotelo, pero la de verdad, no la que te cuenta la izquierda mentirosa y manipuladora

 

 

3 Comentarios

  1. ¡Magnífico artículo de Doña Magdalena del Amo!
    Es como si alguien hubiese entrado en mi mente y expresara mis pensamientos mejor que yo mismo…

  2. El diestro es una de las páginas que siempre recomendamos,como también Hispanidad Católica que esplica de maravilla este tema dando respuesta a estas cuestiones.El gobierno actúa y muy bien,como si fuesen tontos,pero bordan lo que les piden desde más arriba,la verdadera amenaza es el Gran Reseteo mundial,donde banqueros importantes pretenden aniquilar a la población y dominar el mundo bajos los intereses de los más ricos entre los ricos.La cuestión de la plandemia,gira en torno a beneficiar a las farmacéuticas y a nadie más,por ejemplo las compras de material sanitario implican ‘amiguismo’ se adquieren a empresas de colegas de los ministros,y la aplicación de las medidas no se basa en el rigor y experiencia científicos,sino en estadísticas,en presupuestos y en decisiones políticas.Solo los jueces tienen las llaves para cambiar todo esto,por eso los social comunistas pretenden hacerse con el control de la justicia.

Comments are closed.