expertitud
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¿Recuerdan ustedes aquella ministra de no sé qué, del septenio negro zapateril, Bibiana Aído, o algo así, que se inventó el término “miembras”, y se quedó con pancha…? Era tonta, muy tonta, y supongo lo sería siendo, ¡pero era tan graciosa!

Se iba de copias con sus amigas, hasta las cuatro de la mañana, o más, pero como era tan espléndida, con nuestro dinero, ordenaba que el coche oficial, que las había llevado de juerga, acompañara a sus amigas a sus casas, solas, borrachas, y con ganas de…dormir, no sean ustedes mal pensados.

Tanta relación, fuera de las horas de despacho, hizo que otra “miembra” se acabara liando con su chófer, y es que cuando las ganas de… aprietan, no se respeta ni al personal del parque móvil ministerial, o como se llame ahora el organismo correspondiente.

Ahora otra miembra, o más bien otra elementa, y una elementa de cuidado, la vicepresidenta primera del gobierno, (aunque todos sabemos que el vicepresidente primero es Pablo Iglesias, o más bien el presidente de facto), acaba de acuñar el término “expertitud” para referirse a los supuestos méritos, de don Fernando Simón, muy conocido en nuestras casas, pues lleva nueve meses metiéndose en nuestros salones a la hora de comer, y a cualquier hora, con ese aspecto desaliñado, ese hablar pastoso y gangoso, hurgándose la nariz, rascándose la cabeza o los cojones, que lo mismo le da, y diciendo tontería tras tontería, alarmando a la población, más que dando unas instrucciones claras, concretas y precisas, para afrontar la pandemia.

Y me refiero a la pandemia del coronavirus, no a la otra, el desgobierno actual, que esa es mortal de necesidad, más ahora después de la aprobación de “sus presupuestos” contra España y los españoles.

Carmen Calvo nos ha dado muy buenos momentos, y sería de risa, de comedia, si la situación no fuera tan trágica y preocupante como la actual.

Su sectarismo no tiene parangón, y su incultura, tampoco, aunque si tiene buenos compañeros de viaje: Ábalos, Irene Montero, etc.

Ahora pretende ser Académica de la Lengua Española, supongo que para acabar de destruir el español, empeño en el que el desgobierno actual está haciendo horas extras, y no para de inventarse vocablos inexistentes…

Resulta evidente que esta señora es mema, dicho sea con todo respeto hacia la persona, por supuesto, y en términos de crítica política, y sólo así pueden entenderse, o justificarse, sus exabruptos, del estilo de “El dinero público no es de nadie”, es decir es una res nullius, que pasa a ser propiedad del primero que la coge (y bien que se han aplicado al respecto los socialistos y peperos, entre otros), etc.

En definitiva, es una clara demostración del fracaso de las universidades públicas españoles, donde las plazas de profesores titulares y de catedrático se consiguen no por méritos propios, sino por amiguismo, ser correligionarios políticos, o, simplemente, por acostarse con el catedrático o la catedrática con mando en plaza.

Por supuesto no en todos los casos, a Dios gracias, pero sí en muchos.

En fin, mientras sigamos en manos de memas como Carmen Calvo, y de la expertitud de Fernando Simón, apañados estamos…

¡Menos mal que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista!

1984 – Película Completa en español

2 Comentarios

  1. Dos idiotas ,aunque tengo otros adjetivos que van más con estos sinvergüenzas, pero creo que no debemos utilizar el mismo lenguaje soez que usan estos analfabetos que no han llegado a donde están por méritos propios, si no que están donde están porque nos los han impuesto.

  2. La vicepresidenta segunda (el primero, como muy bien dice el artículo, es Pablo Iglesias) es tonta pérdida…, pero Fernado Simón sabe perfectamente que es un monigote, y que le están utilizando, pero le da igual. ¡Es un auténtico aprovechado y sinvergüenza, al qu ehan hecho Subdirector General del Ministerio de Sanidad, nada menos, a cambio de sus servicios, pues el gobierno comunista sí paga a traidores!

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