La educación sexual ha fracasado en todos los países donde se ha puesto en práctica; porque trivializa el sexo; porque en lugar de educar deseduca al conferirle una dimensión meramente lúdica y hedonista. A los adolescentes se les incita a la promiscuidad, a tener relaciones prematuras y a probar experiencias con personas del mismo sexo. Se les enseña que solo ellos deben decidir qué valores eligen en su vida. Para la educación sexual que se imparte hoy en los centros educativos no existen las prohibiciones absolutas. Se inculca el relativismo ético, en virtud del cual el mayor de los crímenes se puede perpetrar en determinadas circunstancias.

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El fenómeno que se ha dado en llamar “erotización de las niñas” fue puesto en alerta en Estados Unidos, cuando en 2007 la Asociación de Psicología Americana (APA) hizo público un preocupante documento de 66 páginas, en el que se denuncia la tendencia sexualizadora de nuestras sociedades modernas. La preocupación se dirige al espectro infantil, porque ropa, juguetes, videojuegos, películas, dibujos animados o series de TV destinadas a este público, hacen demasiado hincapié en el erotismo, y en los beneficios que este puede proporcionar, sobre todo, a las niñas. Estos expertos señalan con preocupación que las niñas, ya desde los cuatro años, están siendo bombardeadas con modelos sociales que triunfan en la vida, no por sus cualidades personales, sino por estar dotadas de unos atributos físicos de acuerdo a las exigencias del mercado. “En definitiva —dicen— la sexualidad acaba por excluir otros aspectos de la personalidad y se convierte en el único parámetro válido para juzgar la valía de un individuo. […] Las pequeñas de la casa no están ocupadas en jugar con plastilina, colorear o aprender a montar en bicicleta. Ahora se empeñan en tener el tipo de Beyoncé, bailar como Shakira, vestir tops y minifaldas que dejen su ombligo al aire, y se preocupan por cuándo sus padres les darán permiso para hacerse un tatuaje, un piercing y un aumento de mamas que les permita volver locos a los chicos”. Esto perjudica su equilibrio, porque les impide dedicar su tiempo, espacio y energías a los intereses propios de su edad, como son todo tipo de juegos infantiles. Por otro lado, estas conductas precoces llevan a un despertar temprano al mundo del sexo y, consecuentemente, a las infecciones de transmisión sexual (ITS), a los anticonceptivos y al aborto. Paralelamente a esto surgen los trastornos alimentarios que cada vez empiezan antes. Está habiendo un incremento de anorexia y bulimia en niñas de edades comprendidas entre los cinco y los nueve años. Y aunque el alza es menor en los niños, también están cambiando los parámetros.

Señala Ana Salegui, miembro de la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (AEETCA) y especialista en trastornos infantojuveniles, que “la edad de la adolescencia se está adelantando artificialmente cada vez más. Ahora se maneja el concepto preadolescencia, cuando antes ni se contemplaba, y prácticamente no hay niñez. La maduración física, psicológica y social deben ir de la mano, pero solo se está anticipando la primera, de forma que ahora estamos viendo las consecuencias de este desajuste”. Las niñas, estimuladas continuamente por la TV y las revistas juveniles, saben desde pequeñitas que son objetos sexuales y que se cotizarán en función de lo atractivas que resulten para el varón. Resalta este estudio que los objetivos de las chicas de la segunda mitad del siglo pasado eran tener éxito en los estudios y ser valoradas como personas, mientras que hoy el fin último de muchas chicas es su físico y su sex-appeal. Los implantes de mamas y las liposucciones son las intervenciones más comunes en el ámbito de la cirugía estética en los útimos años. Los psicólogos advierten del incremento de niñas preocupadas por el tamaño de sus pechos y cada vez es más frecuente pedir como regalo por sacar el curso, un aumento de senos. Las revistas infantiles y juveniles, en las entrevistas a los ídolos del momento, insisten más en conocer aspectos de su sexualidad que de su carrera profesional.

Los profesionales coinciden en que la calidad de vida de nuestros niños ha disminuido. El Estado del bienestar ha erradicado lacras del pasado, pero nos ha hecho esclavos del consumismo. Nuestros niños son consumistas porque hay todo un mercado creado para ellos. Nuestros niños son voraces porque los bombardean creándoles necesidades. Nuestros niños tienen demasiadas cosas y por eso no son felices. Hace unos días le oímos contar al psiquiatra Gaona, en la COPE, que había estado recientemente en Mali y que a propósito de una avería en su coche había tenido que esperar varias horas en una aldea la llegada del mecánico. Observó esa tarde cómo cuatro o cinco niños jugaban con nada y en un momento les entró un ataque de risa que les hizo tirarse por el suelo desternillados. Esto le hizo reflexionar sobre lo felices que eran, y que hacía mucho tiempo que no veía una escena así, porque nuestros niños ya no saben jugar sin maquinitas y apenas se ríen a carcajadas.

Volviendo al tema de la hipersexualización de la infancia, es aconsejable que los padres estén al tanto de las revistas que leen sus hijos, los programas que ven, la música que escuchan, las webs que visitan y las redes sociales a las que pertenecen. Hablar con ellos y dejarles claro lo que es realidad y lo que es ficción es vital para su desarrollo psíquico. Abordar el sexo encuadrándolo dentro de una vida saludable hará que evolucionen armónicamente. Y, sobre todo, es necesario ayudarles a acrecentar cualidades y capacidades que les hagan merecedores de respeto, como el deporte, la lectura o alguna actividad artística o plástica, y estimularles a cuidar su interior y a que desarrollen cualidades, como la generosidad y la ayuda a los demás.

La siguiente consigna va dirigida a medios de comunicación, políticos, defensores del menor y demás responsables: Proteger a los niños no es solo pixelar sus caras salvaguardando así su intimidad o prohibiendo que se hable de ellos en los medios. Los niños se protegen colaborando con los padres —auténticos responsables de su educación— en su desarrollo físico, intelectual y moral. Solo así se convertirán en ciudadanos de primera, sanos de cuerpo y alma.

NOTA. Si algún youtuber desea reproducir este texto o parte de él para la locución de su vídeo, debe pedir autorización y citar la fuente al principio de la narración.

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2 Comentarios

  1. Pues es un futuro genial,familias de un solo hijo,al que darle todo todo, hasta esclavas sexuales y así los primogénitos que son más inteligentes,pues lo tendrán todo todo.Las niñas saben que para vivir bien,solo hay que casarse con un primogénito,mientras que las primogénitas no están dispuestas a someterse a ningún tipo de religión,y como hoy por hoy la cirugía estética es lo más caro,pues las primogénitas que son las más inteligentes y las que más dinero tienen,pues gastan en lo que consideran les hace ser mejores o superiores a los demás.Esto se transmite a los niños y niñas que aprenden de su entorno.Los jóvenes primogénitos compiten en quien se ha gastado más dinero en dentaduras,en cirugía,en ropa,en viajes en coches ,en estudios superiores en tatuajes y sobre todo en sexo,a ver quién es el más fuerte o el más guarro.Es como una nueva forma de guerra contemporánea,donde los demás quedan excluidos,la guerra del cainismo.

  2. Esto en mi pueblo se llama corrupcion de menores. No puedo entender como no actua el defensor del menor en los programas de TV de concursos , por ejemplo. Es una verguenza que haya padres haciendo dinero a costa de sus hijos menores . Nadie hace nada. Es vergonzoso. Deberian retirarles la custodia de sus hijos.

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