Los colegios de España, con sus acientíficos e ilegales “protocolos Covid-19”, se han convertido en auténticos centros de tortura y manipulación para los niños, obligados a llevar mascarillas en las aulas, cuando el Real Decreto Ley 21/2020 DE 9 DE JUNIO, en su art. 9, regula que los centros docentes deben limitarse a asegurar las distancias de 1,5m entre los alumnos y, cuando no es posible, deben tomar las “medidas higiénicas necesarias”, medidas que el propio decreto define como “desinfección”.

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Poner una mascarilla, tomar la temperatura u obligar al uso del hidrogel no son “medidas higiénicas” sino que son “acciones médicas”, por tanto, el RDL no las contempla, porque, para realizarlas se necesitan dos cosas: el consentimiento informado de la persona y que sea realizada por un sanitario. Ninguna de las dos cosas se respetan en los colegios españoles. (Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, en su artículo 10.4)

Una medida higiénica sería desinfectar los pupitres, por ejemplo, jamás podría serlo obligar al uso de una sustancia tóxica y abrasiva que no ha sido diseñada para la delicada piel de los niño. Por este motivo, decenas de miles de niños tiene las manos quemadas por este producto y dicen que les duelen mucho las manos. A pesar de que la OMS no aconseja el uso de las mascarillas por debajo de los 12 años, en España los niños están siendo obligados a ello, a pesar de estar sufriendo masivamente cefaleas, mareos, nauseas y hasta desmayo, pero nada. Ahí siguen los docentes obligando a respirar tu propio anhídrido carbónico cargado de toxinas y bacterias.

Ni con ese evidente sufrimiento se suavizan las normas en los colegios, más parecidos a un centro de detención que a un lugar donde van para crecer y desarrollar sus capacidades.

El RDL 21/2020 en ningún lugar dice que los docentes pueden obligar a nada, y esto es así porque los que redactaron esa ley saben que sólo los padres pueden poner la mascarilla a sus hijos, puesto que son los que tienen la autoridad para ello. Ninguna “autoridad sanitaria” puede obligar a un acto médico.

Los docentes que dicen a un niño “ponte la mascarilla” o “súbete la mascarilla”, que toman la temperatura a los niños ¡en la cabeza!, están cometiendo graves delitos del Código Penal (art. 195, 172 y 173 del Código Penal como omisión al deber de socorro, tortura, coacciones y amenazas cuando les dicen “tendrás un parte” o cuando les castigan o les aíslan en otra aula, además de estar vulnerando la Convención de los Derechos del Niño.

El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, pero ellos se amparan en que obedecen órdenes que vienen de arriba, o porque lo ordena “Sanidad Pública” o “Inspección”, sin precisar demasiado quienes son estas “autoridades” que tienen tanto poder. La realidad es que, cuando los padres les piden que les muestren dónde está esa ley que obliga a todo eso, no la pueden mostrar. Porque no existe.

Llevo desde el mes de agosto trabajando, con los padres conscientes, en la protección de los niños y puedo afirmar que, en estos momentos, los docentes españoles están siendo utilizados por los gobiernos de turno para cometer graves delitos contra la Salud Pública y contra los niños, que dejarán secuelas profundas si no paramos esto cuanto antes.

Si no me creen, lean el impresionante informe de D. Manuel Fernández Corral, experto en educación, en el que describe y argumenta, con referencias a literatura de expertos, el daño tremendo que están sufriendo los niños y adolescentes desde su regreso al colegio, este mes de septiembre 2020, llegando a la tipificación de la aparición de una nueva juventud: la Generación COVID, que cree que puede matar a sus seres queridos ¡ CON UN ABRAZO!

Por nuestros niños ¡Difundid, Compartid!

Informe Alerta sobre la Infancia en España y sus condiciones de escolarización copia definitiva

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