Dos guardias civiles que prestaban servicio en la Delegación de Hacienda de Gijón fueron asesinados por dos individuos que les dispararon a quemarropa, y que, según la policía, son miembros de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO). Esta acción es la cuarta que la organización realiza en menos de un mes. Los GRAPO anunciaron el miércoles una intensificación de sus actuaciones en protesta por la dispersión de sus presos. La policía identificó a Fernando Silva Sande como uno de los autores del atentado y a María Jesús Romero Vega como miembro de apoyo.

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Los guardias civiles asesinados ayer son Isaac Rodrigo Ranilla, de 46 años, soltero, natural de Zamora, y José Sánchez Melero, de 38 años, casado, padre de dos hijos de nueve y siete años de edad y nacido en la localidad asturiana de Panes.Según testigos presenciales, dos jóvenes penetraron a las 11.50 en la Delegación de Hacienda de Gijón, situada en la calle Anselmo Cifuentes, y se dirigieron directamente a la central telefónica en la que prestan sus servicios de vigilancia los guardias civiles. La telefonista del centro manifestó, presa de un gran nerviosismo, que los terroristas abrieron fuego sobre los dos guardias civiles sin mediar palabra. “Las balas rebotaban por todas partes, y los guardias civiles gritaban y chillaban”, dijo.

Isaac Rodrigo Ranilla fue rematado en el suelo por uno de los individuos y falleció en el acto. El otro guardia., José Sánchez, fue traslado en grave estado al hospital de Cabueñes, donde falleció poco después, tras ser sometido a reanimación cardiopulmonar durante 35 minutos. Este guardia civil presentaba seis impactos de bala en el cráneo, tórax, abdomen y brazo izquierdo.

Rematado en el suelo

Según la información oficial, el doble crimen fue cometido por dos jóvenes de unos 30 años de edad, el primero de ellos de 1,60 metros de estatura, pelo corto y moreno, que vestía una chaqueta o jersey gris y que portaba una pistola del calibre nueve milímetros parabellum. El segundo, de 1,70 metros, utilizó para realizar el atentado un revólver del calibre 38. Según los testigos, uno de los activistas fue el que hizo mayor número de disparos sobre los dos guardias civiles, mientras el segundo remató en el suelo al guardia civil Isaac: Rodrigo, arrebatándole su arma.

Los dos autores del hecho encañonaron a los testigos del asesinato y se dieron inmediatamente a la fuga, dirigiéndose a pie hacia el paseo de Begoña, una de las zonas habitualmente más concurridas de la ciudad. La nota oficial no hacía mención en un primer momento a la presencia en las proximidades del lugar de los hechos de otros miembros del posible comando terrorista, aunque algunas personas presentes en la Delegación de Hacienda de Gijón mecionaron la posibilidad de que una mujer estuviera esperando a los dos autores del atentado en las inmediaciones del edificio, para facilitarles la huida. La policía identificó posteriormente a esta mujer como María Jesús Romero Vega.

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Artículo publicado por ‘El País’ en 1989 para informar del atentado

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