vida

La vida es un ciclo en el que naces, creces, te alimentas, te reproduces y mueres. Si nos quedáramos solamente en el plano biológico, ¿cuántos afrontaríamos cada día la vida con alegría e ilusión?

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Siendo “humanos”, tenemos el privilegio de descubrir los mayores tesoros que hubiéramos podido imaginar, disfrutar del brillo del sol aun sabiendo que jamás podremos conocer todo el maravilloso y enigmático milagro de la Creación. De esta manera todos vivimos entrelazados y la naturaleza se encarga de equilibrarnos en este gran sistema llamado: VIDA.

La vida es justa y equitativa, somos nosotros los que no lo somos. Se nos llena la boca de diversidad y despreciamos a todo el que no va “uniformado”.

Desde pequeños, aún presumiendo de vivir en la sociedad más avanzada y desarrollada de la Historia; se imponen unos clichés, unos estereotipos, ideas encorsetadas, una superioridad moral que alienta el endiosamiento y a la autosuficiencia, un desprecio a lo que un determinado establishment no promulga.

¿Dónde queda la tolerancia y el respeto a la dignidad del prójimo? ¿Está más de moda y queda mejor en la foto acoger al de fuera mientras, en muchas ocasiones y de forma callada, le destrozamos la vida al que tenemos al lado? ¿Nos creemos los dueños del mundo cuando solo somos simples figurantes de una función con un comienzo y final incierto? A mí me han enseñado, y tal vez mi madurez prematura me hacen ver las cosas desde otra perspectiva. Valores como el respeto, la tolerancia, la dignidad, caridad, compasión, ayuda, superación,  responsabilidad… Uno puede vivir su fe, espiritualidad, rituales, etc; como quiera, pero no se puede concebir que algunos en un alarde de soberbia se sientan los jueces del mundo, que no sólo quieren mandar en las libertades individuales, opiniones, costumbres, creencias… Quieren ser el adalid del bien y del mal, de la vida y de la muerte. Los valores de la democracia cristiana, el humanismo europeo y, en definitiva, la forma de vida que hemos disfrutado hasta el momento en nuestro país, están en peligro. Leyes como la del aborto y la eutanasia no pueden hacernos sentir orgullosos de la sociedad en la que vivimos. Esta semana, viviremos como previsiblemente, partidos de distinta índole pero mismo objetivo, votarán a favor de la ley de la eutanasia en el Congreso de los Diputados. Ante todo esto, no está de más puntualizar unas cuestiones:

    • Hay que eliminar el dolor del Ser Humano, pero no al Ser Humano que sufre.
    • Los derechos humanos no son otorgados por el número de votos obtenidos, ni por la sociedad, ni por los partidos políticos, aunque deben siempre reconocerlos y defenderlos. No se basan tampoco en el consenso social, ya que los derechos los posee cada persona, por ser persona. Las votaciones parlamentarias no modifican la realidad del hombre, ni la verdad sobre el trato que le corresponde.
    • La dignidad de la vida de la persona.
    • Ninguna vida carece de valor.
    • El hecho de nacer y el de morir no son más que hechos y sólo hechos, adornados naturalmente de toda la relevancia que se quiera. Precisamente por ello no pueden ser tenidos como dignos o indignos según las circunstancias en que acontezcan, por la sencilla y elemental evidencia de que el ser humano siempre, en todo caso ysituación es excepcionalmente digno, esté naciendo, viviendo o muriendo. Decir lo contrario es ir directamente en contra de lo que nos singulariza y cohesiona como sociedad.
    • Legalizar la eutanasia es una declaración de derrota social, política y médica ante el enfermo que no acabará con las perplejidades de la vida, ni de la muerte, ni con las dudas de conciencia de los médicos, de los pacientes y de los familiares.

  • El derecho a morir no está regulado constitucionalmente, no existe en la Constitución la disponibilidad de la propia vida como tal. Si existiera este derecho absoluto sobre la vida, existirían otros derechos como la posibilidad de vender tus propios órganos o aceptar voluntariamente la esclavitud. La autonomía personal no es un absoluto. Uno no puede querer la libertad sólo para sí mismo, ya que no hay ser humano sin los demás. Nuestra libertad personal queda siempre conectada a la responsabilidad por todos aquellos que nos rodean y la humanidad entera. La convivencia democrática nos obliga a someternos y a aceptar los impuestos, las normas y las leyes que en ningún momento son cuestionados como límites a la libertad personal. ¿Por qué no queremos descubrir un bien social en la protección legal de la vida en su finitud? ¿Qué cultura dejaremos a nuestros hijos si les transmitimos que los enfermos y mayores no merecen la protección de todos?

*Un artículo de  José Antonio Víctor Márquez

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4 Comentarios

  1. Ignacio Mellado, no se si Ud. cree en la existencia del Alma. Es esa “entidad” de la que podríamos decir es la la auténtica t real conciencia del hombre. Esta conciencia superior que poseemos es la que origina cuando nacer y también es la que decide el momento de partir. Y nunca, bajo ningún concepto deberíamos intervenir en ese proceso. Es decir, que NADIE debería tener la potestad de acortar su proceso vital ya sea mediante la “compasión” de la clase médica que con “benevolencia” nos ayudará a morir, ya sea por propia decisión escapatoria.
    La vida es sagrada, y la parte humana que somos NO debe acortar los tiempos que la parte divina que realmente somos estipula que vivamos.
    Y si se trata de evitar sufrimiento y dolor , sepa que la medicina actual está sobradamente preparada para paliar y acompañar a todo aquel que lo necesite hasta su último suspiro. Es más, la clase médica se debe a la VIDA y no a la muerte.
    Se nos está engañando vilmente para que “escapemos” de la vida disfrazándolo de ayuda compasiva y aceptemos esto como lo mejor pues se supone que lo elegimos libremente.
    Menuda falsedad criminal disfrazada de buenismo , que en el fondo esconde la mayor traición que se nos puede ofrecer : que ignorantemente seamos nosotros mismos los que nos matemos.
    Repito, la vida es sagrada y nuestra pequeña conciencia humana nunca ,bajo ningún parámetro, debería ser la que decidiera sobre y por la divina.

  2. No se equivoque, yo no le impongo nada . Usted y cualquiera es libre de quitarse de en medio cuando le plazca, con eutanasia y sin ella, eso lo decide ud. y nadie más.
    No hace falta aprobar nada para que ud, elija libremente cuando desea partir. De hecho eso existe y se le llama suicidio. Y ahora su nueva nomenclatura será Eutanasia, bonita palabra.
    Por otro lado ni ud. ni nadie puede hablar de porcentajes sobre las creencias de los demás porque tal estadística no ha sido hecha y se sorprendería de la verdadera opinión que se tiene pese a las apariencias con las que nos mostramos. El hombre, por su naturaleza intrínseca sabe y siente que no es solo carne y materia.
    Que cada vez existan más personas alejadas de la religión (cosa que comparto ) ni significa lo mismo que saberse poseedores de un Alma o Espíritu como nuestra realidad inmortal. Las churras no son merinas ni aunque las juntemos.
    De todo esto lo que quiero decir es que la libertad para dejar nuestro cuerpo existe desde SIEMPRE, no es un invento nuevo como ya sabe. Sin embargo lo que sí es nuevo es esta comercialización POLITICA con engaño y manipulación ( de ejercer un derecho que nadie ni te lo impide ni te obliga) pero que empujará tristemente a muchas personas a rendirse ( o peor aún , que lo decidan otros por tí) bajo el engaño del libre albedrío.
    Va contra natura morir (o matarnos) por medio de un acto personal deliberado y consciente. Pero cada cual elije. Así que nada nuevo bajo el sol.
    Lo nuevo son las facilidades que cada vez más se nos irán dando para “largarnos ” y las pocas o ninguna que irán dejando para dejar que sea el ALMA la que lo haga.
    Un saludo.

  3. Pero si debido a mis circunstancias no estoy en condiciones de quitarme la vida por mi mismo, por ejemplo por falta de movilidad, no quiero que quien me ayude a hacerlo (siempre bajo mi consentimiento y responsabilidad) tenga que pagar por ello. De eso va el asunto. El tema del alma, por mucho que quiera discurrirlo, sigue siendo cuestión de opiniones y creencias, y no entra en este asunto. De lo que se trata es de que cada uno sea libre de elegir, en base a sus creencias y sus circunstancias.

  4. Lo que nos humaniza es precisamente dar vida y ayudar a los demás a permanecer en la experiencia carnal hasta que su cuerpo tenga el ultimo aliento. Y las medidas que se están implementando sobre ayudar a morir a quien sufre mucho se deberían emplear en ayudarle a tener la mejor vida posible hasta que de forma natural ese aliento se acabe. Hay pues que facilitar la vida de todo ser con ayudas ( que las tenemos ya ) y no promocionar la muerte como la mejor opción a seguir.

    Existe en estos momentos un vacío ideológico entre las viejas ideas religiosas con las que hemos sido educados sobre la vida y la muerte y los nuevos postulados que ,ayudados por la ciencia y no por la fe y las creencias, tratan de salir adelante demostrando que somos energía consciente .
    La muerte como tal no existe, pero sí acontece un proceso natural que más adelante será ampliamente demostrado en qué consiste y que cambiará por completo la forma en que encaramos la muerte.
    Mientras tanto se nos vende un “derecho a morir” cuando en verdad deberían proporcionarnos el derecho a una vida digna y sin dolor hasta llegada la hora.

    Nos están metiendo un gol por la escuadra y ni nos enteramos. Nada de lo que hace este gobierno es por nuestro bien, no nos llamemos a engaño.

    Nos están metiendo un gol por la escuadra y ni lo estamos percibiendo.
    Un saludo a ambos.

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