El día que censuraron la intervención en rueda de prensa de Donald Trump las excusas que pusieron los medios de manipulación de todo el mundo es que el presidente estaba realizando acusaciones sin aportar pruebas. Y esos manipuladores deberían saber que no son jueces, que no son ningún tribunal y que las pruebas hay que aportarlas en donde procede, que no es otro lugar más que delante de un juez.

Es, además, bochornoso que pidan pruebas en esta ocasión y que lo hagan cuando les interesa, cuando las acusaciones son vertidas por alguien de los suyos, difunden e incluso las hacen todavía más grandes en sus manipuladores informativos aunque no haya sido presentada prueba alguna.

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La Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, ha empezado a tomar cartas en el asunto de las pruebas y en un hilo de Twitter ha mostrado algunas de las pruebas que tienen en tan solo un estado, en el de Michigan. Anuncia que el equipo legal de Donald Trump tiene, nada más y nada menos, que 234 folios de declaraciones juradas bajo pena de perjurio, aquello no es España y el perjurio es un delito muy grave.

Expone, además, McEnany, alguna de esas pruebas y muestra el descaro de alguna de ellas. Ahora ya solo falta que se pronuncien los tribunales pero parece que las evidencias son demasiadas y las posibilidades de Joe Biden se van esfumando poco a poco.

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