El 18 de noviembre de 2020, es la fecha señalada para el juicio de mi padre (Vicente) contra Renfe en los Juzgados de Sagunto, por la gravísima caída que sufrió el 18 de septiembre de 2017 en unas escaleras mecánicas de la estación de Atocha (Madrid), es decir, hace 38 largos meses.

Respecto a las múltiples heridas (fractura de ambos húmeros, derrame cerebral, cortes en la cara, etc.) que le provocaron los aproximadamente 35 escalones metálicos contra los que se golpeó, varios meses después, mi madre pintó al óleo el siguiente cuadro:

Cuadro “Múltiples Heridas de Vicente Pes” pintado al óleo por Paqui Rivas.

Tanto mi madre como yo –además de otros testigos– estamos citados a declarar en el juicio.

Muchas veces pienso:

«¡Ojalá nada de lo sucedido aquel fatídico día hubiese tenido lugar!»

En tal caso, no hubiese tenido que invertir cientos (incluso me atrevería a decir miles) de horas en investigar y recopilar todas las pruebas que presentamos en la demanda judicial de Responsabilidad Civil contra Renfe Viajeros, en escribir el libro 35 ESCALONES relatando cómo sucedieron los hechos, en consultar a una decena de abogados, en poner en conocimiento de autoridades políticas lo sucedido, en contactar con medios de comunicación para intentar que se hicieran eco de todo ello, en crear –entre otros– los sitios web “www.35escalones.com” o “www.microvoces.com”, en pensar, planificar y realizar otras muchas acciones.

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Hay quien me ha preguntado:

«Pero Carlos, ¿cuándo vas a parar?»

Al respecto, hoy por hoy, tengo claro cuando será:

«Pararé el día que me muera.»

Ese día podrá ser dentro de 30 años, 10 años, 20 años o cuando sea, pero hasta entonces no pararé de denunciar de todas las formas posibles a mi alcance –como he hecho hasta ahora– la gran injusticia sufrida por mi padre del 18 al 22 de septiembre de 2017 en la estación de Atocha-Cercanías y en el Hospital Fundación Jiménez Díaz (del Grupo Quirónsalud), donde fue llevado en ambulancia tras la caída y fue atendido espantosamente mal, haciéndole pasar más de 90 horas en un box de urgencias, humillándolo y causándole un sufrimiento terrible (a él y a mi madre que le acompañaba). Y por si fuera poco, su Director Médico, en respuesta a una Hoja de Reclamaciones que puso mi madre en el hospital, le envió una carta de respuesta que más que una disculpa hacia mis padres, nos pareció una auténtica tomadura de pelo donde se burlaban de ellos.

Además, durante todo este tiempo transcurrido, no paro de hacerme preguntas como:

«¿A cuántos otros pacientes habrán tratando tan horriblemente mal como a mi padre en dicho hospital (antes y después que a él) y seguirán haciéndolo impunemente a día de hoy?»

«¿Cuántos otros usuarios sufrieron caídas en alguna de las 10 escaleras mecánicas paradas de la estación Atocha-Cercanías que daban acceso a los andenes desde el vestíbulo?, desconociendo que estaban «fuera de servicio por cuestiones técnicas y de seguridad», como la propia Renfe reconoció en la carta que envió a mi madre en respuesta a las Hojas de Reclamaciones que ella les puso, pero Renfe –sin haberlas reparado– retiró las vallas y los carteles donde se indicaba con letras muy grandes que las escaleras estaban fuera de servicio. Dichas vallas habían sido puestas inicialmente por la empresa de mantenimiento (Schindler), impidiendo así la utilización de las escaleras mecánicas, pero –como digo– Renfe las quitó. Si dicha situación duró alrededor de 5 meses, ¿cuántos usuarios se vieron afectados?»

Entre otras muchas, en la siguiente imagen que aportamos a la demanda contra Renfe y capturé de la noticia «Los usuarios de Cercanías se quejan del cierre “injustificado” de escaleras mecánicas en agosto» publicada por “ELPAIS.com” se puede ver cómo eran dichas vallas y carteles que fueron ubicados el 9 de agosto de 2017 impidiéndose el paso a las citadas 10 escaleras mecánicas:

Vallas en escaleras mecánicas fuera de servicio de la estación de Atocha Cercanías.
[Fuente: Ver noticia de “elpais.com”]

En realidad, el cierre de las escaleras sí estaba justificado, dada la peligrosidad que entrañaba su uso, según mi hicieron saber en Schindler cuando contacté con ellos, tal y como cuento en el libro 35 ESCALONES, donde entre otras cosas me dijeron:

«[…] después de miles de horas de funcionamiento, las escaleras se desgastan, por lo que procede realizar alguna actuación sobre ellas para ponerlas en orden, como puede ser cambiar componentes. Mientras esto no se haga, son un problema de seguridad.»

Sin embargo, el día que mi padre tuvo la caída (18 de septiembre de 2017) Renfe había quitado dichas vallas y carteles, sin haber reparado las escaleras y dejándolas paradas. Además, dejó multitud de señales (flechas, líneas blancas y rojas, dibujos de aviones, etc.) encaminando a los usuarios –como fue el caso de mis padres– hacia las escaleras de acceso al andén 1, donde tenían previsto tomar un tren de Cercanías para ir a la Terminal 4 del aeropuerto. En la siguiente imagen, capturada de un vídeo que grabé dos días después de la caída, se pueden ver algunas de dichas señales:

También en la siguiente fotografía que hice ese mismo día, se pueden ver las señales del suelo que siguieron mis padres para ir a la Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, tras ser encaminados hacia allí por un empleado de Renfe al que preguntaron en un mostrador del vestíbulo de la estación por dónde tenían que ir para tomar el tren hacia el aeropuerto:

«¿Quién dio (como me dijo una de las empleadas de la Oficina de Atención al Cliente de Renfe de las estación de Atocha-Cercanías) las “órdenes de arriba” de retirar dichas vallas y dichos carteles, poniendo en peligro la seguridad de miles de usuarios, como fue el caso de mi padre?»

«¿Quién dio en el Hospital Fundación Jiménez Díaz (como un médico de urgencias le dijo a mi hermano) las “órdenes de arriba” para que mi padre fuese tan mal tratado en ese hospital?»

Pensando en voz alta, me digo:

«La audiencia previa al juicio contra Renfe ya tuvo lugar,

y el juicio también pasará.

Posteriormente…

otros acontecimientos sucederán.»

Además de todo lo que ya he denunciado públicamente, después del juicio continuaré sacando a luz mucha más información, que todavía no he dado a conocer, relacionada con lo sucedido a mi padre y que, mientras viva, nunca dejaré de denunciar.

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Artículo publicado en el blog ‘Carlospes’

2 Comentarios

  1. La deshumanizacion hace mucho tiempo que es una caracteristica del personal sanitario a lo largo y ancho de este pais. Yo , por distintos motivos, pase varias veces por quirofano y puedo decirle que , en todas ellas, me senti como una mierda…., como si hubiera ido a molestarles. Espero no tener qye volver a pisar un hospital en mi vida y no tanto por la desgracia de estar enfermo, como por no tener que aguantar el trato, muchas veces, vejatorio, que sufrimos por parte de quien debe cuidarnos. Asi que, le envio todo mi animo y apoyo, Carlos

  2. Para hacerte a la idea,ten en cuenta los fallecidos en el mes de marzo de 2019,sobre todo los ancianos de residencias.Tambien te puedes hacer otra idea,si sabes que el Secretario de RENFE,fue un portero de discotecas,que se hizo de los tigres de Arcan y después guardaespaldas del Ministro Abalos,que es quien le enchufo en ese cargo,así es cómo van las cosas en España.

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