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Señor Presidente,

Permítame dirigirme a usted en esta hora en la que el destino del mundo entero está siendo amenazado por una conspiración global contra Dios y la humanidad. Yo le escribo a usted como Arzobispo, como Sucesor de los Apóstoles, como el ex-Nuncio Apostólico del Vaticano para los Estados Unidos de América. Le estoy escribiendo en medio del silencio de las autoridades tanto civiles como religiosas. Espero y deseo que acepte estas palabras mías como la – … voz del que clama en el desierto … – (Juan 1:23).

Como le dije en mi carta de Junio, este momento histórico está viendo a las fuerzas del Mal alineadas en una batalla sin cuartel contra las fuerzas del Bien; fuerzas del Mal que se muestran poderosas y organizadas al enfrentarse a los hijos de la Luz, que están desorientados y desorganizados, abandonados por sus líderes terrenales y espirituales.

Diariamente sentimos que se multiplican los ataques de aquellos que quieren destruir la mismísima base de la sociedad: la familia natural, el respeto por la vida humana, el amor por el propio país, la libertad de educación y económica. Vemos gobernantes de naciones y líderes religiosos complacidos por este suicidio de la cultura Occidental y su alma Cristiana, mientras los derechos fundamentales de ciudadanos y creyentes son denegados en el nombre de una emergencia sanitaria que se está revelando cada vez más plenamente como un instrumento para el establecimiento de una tiranía inhumana y sin rostro.

Un plan global llamado el Gran Reseteo está en marcha. Su arquitecto es una élite global que quiere subyugar a toda la humanidad, imponiendo medidas coercitivas con las que limitar drásticamente las libertades individuales y de poblaciones enteras. En varias naciones esta plan ha sido ya aprobado y financiado; en otras está todavía en una etapa temprana. Detrás de los líderes mundiales que son los cómplices y ejecutores de este proyecto infernal, hay personajes sin escrúpulos que financian el Foro Económico Mundial y el Evento 201, promoviendo su agenda.

El objetivo del Gran Reseteo es la imposición de una dictadura sanitaria que procura la imposición de medidas liberticidas, ocultas detrás de promesas tentadoras de asegurar una renta universal y cancelar las deudas individuales. El precio de esas concesiones desde el Fondo Monetario Internacional serán la renuncia a la propiedad privada y la adhesión a un programa de vacunas contra el COVID19 y el COVID21 promovidas por Bill Gates con la colaboración de los principales grupos farmacéuticos. Más allá de los enormes intereses económicos que motivan a los promotores del Gran Reseteo, la imposición de la vacunación irá acompañada por el requerimiento de un pasaporte sanitario i una identificación digital, con el consiguiente rastreo de contactos de toda la población mundial. Aquéllos que no acepten estas medidas serán confinados en campos de detención o colocados bajo arresto domiciliario, y todos sus activos serán confiscados.

Señor Presidente, imagino que usted ya es consciente de que en en algunos países el Gran Reseteo será activado entre el fin de este año y el primer trimestre de 2021. Por este motivo hay planeados más confinamientos que serán justificados oficialmente por una supuesta segunda y tercera ola de la pandemia. Usted es bien consciente de los medios que se han desplegado para sembrar el pánico y legitimar limitaciones draconianas en las libertades individuales, provocando ingeniosamente una crisis económica mundial. En las intenciones de sus arquitectos, esta crisis servirá para hacer irreversible el recurso de las naciones al Gran Reseteo, dando así el golpe final a un mundo cuya existencia y mismísima memoria quieren anular por completo. Pero este mundo, Señor Presidente, incluye gente, afecciones, instituciones, fe, cultura, tradiciones, e ideales: gente y valores que no actúan como autómatas, que no obedecen como máquinas, porque están dotados de un alma y un corazón, porque están atados juntos por un lazo espiritual que extrae su fuerza de arriba, de ese Dios al que nuestros adversarios quieren desafiar, justo como hizo Lucifer al principio de los tiempos con su – … non serviam … -.

Mucha gente -como sabemos bien- están molestos por esta referencia al choque entre Bien y Mal y el uso de connotaciones “apocalípticas”, las cuales según ellos exasperan los espíritus y agudizan las divisiones. No es de extrañar que el enemigo esté enojado al ser descubierto justo cuando cree que ha alcanzado la ciudadela que busca conquistar sin ser molestado. Lo que es sorprendente, sin embargo, es que no hay nadie que haga sonar la alarma. La reacción del deep state para con aquellos que denuncian que su plan es quebrantada e incoherente, pero comprensible. Justo cuando la complicidad de los grandes medios de comunicación había triunfado al hacer la transición al Nuevo Orden Mundial casi de modo casi indoloro e inadvertido, toda clase de engaños, escándalos y crímenes están saliendo a la luz.

Hasta hace unos meses, era fácil era fácil difamar como “teóricos de la conspiración” a aquellos que denunciaban esos terribles planes, que ahora vemos que se están desarrollando hasta el último detalle. Nadie, hasta últimos de Febrero, pudo nunca imaginar que, en todas nuestras ciudades, ciudadanos serían arrestados simplemente por querer caminar por la calle, por respirar, por querer mantener sus negocios abiertos, por querer ir a la iglesia los Domingos. Sin embargo ahora está pasando en todo el mundo, incluso en la encantadora Italia que muchos americanos consideran como un pequeño país encantado, con sus antiguos monumentos, sus iglesias, sus encantadoras ciudades. Y mientras los políticos están atrincherados en sus palacios promulgando decretos como sátrapas persas, los negocios están fracasando, las tiendas están cerrando, y la gente no puede vivir, viajar, trabajar, y rezar. Las desastrosas consecuencias psicológicas de esta operación se están ya viendo, empezando con los suicidios de emprendedores desesperados y los de nuestros niños, segregados de sus amigos y compañeros de clase, a los que se les dice que tienen que seguir sus clases sentados en casa solos enfrente de un ordenador.

En las Sagradas Escrituras, San Pablo nos habla de “aquél que se opone” a la manifestación del misterio de la iniquidad, el Kathekon (2 Tesalonicenses 2:6-7). En la esfera religiosa, este obstáculo al demonio es la Iglesia, y particularmente el Papado; en la esfera política son aquellos que impiden el establecimiento del Nuevo Orden Mundial.

Como se ve claro ahora, el que ocupa la Silla de Pedro ha traicionado su papel desde el mismo principio para defender y promover la ideología globalista, soportando la agenda De la Iglesia profunda, que lo eligió entre sus filas.

Señor Presidente, usted ha expresado claramente que quiere defender la nación – Una Nación bajo Dios – , las libertades fundamentales, y los valores no negociables que hoy nos son negados y que están bajo amenaza. Es usted, querido Presidente, el que es “aquél que se opone” al deep state, al asalto final de los hijos de la oscuridad.

Por esta razón, es necesario que toda la gente de bien sea persuadida de la importancia en este momento de las inminentes elecciones: no tanto por el bien de uno u otro programa político, sino por la inspiración general de su acción que mejor encarna – en este particular contexto histórico – este mundo, nuestro mundo, el cual quieren cancelar mediante los confinamientos. Su adversario es también nuestro adversario: es el Enemigo de la raza humana, Aquel que es “un asesino desde el principio” (Juan 8:44).

A su alrededor están reunidos con fe y coraje aquellos que le consideran la última línea de defensa contra la dictadura mundial. La alternativa es votar por una persona manipulada por el deep state, gravemente comprometida por escándalos y corrupción, que hará con los Estados Unidos lo que Jorge Mario Bergoglio está haciendo con la Iglesia, el Primer Ministro Con con Italia, el Presidente Macron con Francia, el Primer Ministro Sanchez con España, y otros muchos igual. La naturaleza chantajeable de Joe Biden – justo como la de los prelados del “círculo mágico” del Vaticano – le expone a ser usado sin escrúpulos, permitiendo a poderes ilegítimos interferir tanto en asuntos políticos domésticos como también en los equilibrios internacionales. Es obvio que aquellos que le manipulan tienen ya alguien preparado peor que él, con quien le reemplazarán tan pronto como la oportunidad se presente.

Y a pesar de todo, en medio de este panorama desolador, este aparentemente imposible de detener avance del “Enemigo Invisible”, emerge un elemento de esperanza. El adversario no sabe cómo amar, y no entiende que no es suficiente asegurar una renta universal vitalicia o cancelar hipotecas para subyugar a las masas y convencerlas de ser marcadas como si fueran ganado. Esta gente, que han soportado por mucho tiempo los abusos de un poder tiránico y lleno de odio, está re-descubriendo que tienen un alma; está entendiendo que no quieren intercambiar su libertad por la homogeneización y cancelación de su identidad; está empezando a entender el valor de los lazos sociales y familiares, los vínculos de la fe y la cultura que unen a la gente honesta. Este Gran Reseteo está destinado a fracasar porque aquellos que lo planearon no entienden que hay bastante gente preparada para tomar las calles y defender sus derechos, para proteger a sus seres queridos, para dar un futuro a sus hijos y nietos. La inhumana -nivelación- del proyecto globalista se hará añicos miserablemente en la cara de la firme y valiente oposición de los hijos de la Luz. El enemigo tiene a Satán de su lado, El que sólo sabe como odiar. Pero de nuestro lado, tenemos al Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos preparados para la batalla, y la Mas Santa Virgen, que aplastará la cabeza de la arcaica Serpiente. “Si Dios está con nosotros, quién estará contra nosotros?” (Romanos 8:31).

Señor Presidente, usted sabe bien que, en este crucial momento, los Estados Unidos de America están considerados como el muro de defensa en contra del cual se ha desatado la guerra por parte de los abogados del globalismo. Ponga su confianza en el Señor, fortalecido por las palabras del Apóstol Pablo: “Todo lo puedo en Él, que me fortalece” (Filipenses 4:13). Ser un instrumento de la Divina Providencia es una gran responsabilidad, para la cual recibirá con toda seguridad todas las gracias que necesite, ya que están siendo fervientemente imploradas para usted por la mucha gente que le apoya con sus plegarias.

Con esta esperanza celestial y la garantía de mi plegaria por usted, por la Primera Dama, y por sus colaboradores, con todo mi corazón le mando mi bendición.

¡¡¡ Dios bendiga a los Estados Unidos de America !!!

Firmado: Carlo Maria Vigano – Arzobispo titular de de Ulpiana – ex-Nuncio Apostólico del Vaticano para los Estados Unidos de América.

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1 Comentario

  1. Lo que ocurre es que lo que está escrito se ha de cumplir, y antes de que regrese Cristo en gloria, el anticristo se ha de levantar. Este mundo como lo conocemos, tiene sus días contados.

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