hora
SÍGUENOS EN TELEGRAM

Frente al núcleo de fieles lectores, escuchantes y telespectadores que sigue día a día los medios de comunicación independientes, frente a esa ejemplar militancia que los apoya, se hallan las presiones sobre la libertad informativa ejercidas por el Gobierno frentepopulista. Proyectos millonarios hubieran naufragado de no haber recibido la ayuda de los poderes fácticos y de los desleales gobernantes que financian a sus medios de propaganda mediante el dinero de los españoles… ¡con el perverso objetivo de engañar y traicionar a los españoles!

Cientos de miles de seguidores -esa sociedad civil, pendiente de unir y organizar definitivamente- son conscientes de que los medios minoritarios y de mayor precariedad inversora se salen del rebaño del consenso, y es por ello por lo que acuden a sus páginas cada mañana y les dirigen su aliento y su respeto. Son españoles que conocen bien a sus enemigos: la casta partidocrática convertida en la mayor institución de poder pagada por el ciudadano y, entre ella, los frentepopulistas y sus cómplices, esa gama de bribones, desleales y parásitos que constituyen la hez de la sociedad; un paisanaje abyecto que prolifera en los campos, pueblos y ciudades de España y que conducen a fines de destrucción segura.

Ellos son quienes les roban paz y libertad, quienes esquilman sus graneros, quienes se ríen de su sacrificio y de su trabajo. Toda una mafia que al hilo de sus delitos ha ido sembrando minas en la atmósfera social de nuestra patria, que ha ido enmudeciendo a conveniencia o haciendo lo contrario de lo que pregonaba, mientras convertía al Jefe del Estado en marmolillo y al pueblo soberano en convidado de piedra.

Contra este fanatismo escondido tras oscuras conexiones, los medios independientes, de laboriosa financiación, no se callan nada de lo que saben y tienen el honor de estar en manos de periodistas y prohombres empeñados en desvelar lo que los perros de presa del sistema ocultan o tergiversan. Su fin es esclarecer la verdad, difundir ideas y noticias que el poder omite, desenmascarar truhanes y narrar los conchabes de los tiburones de las finanzas o de la política encaminados a empobrecer o trampear al pueblo.

Gracias a eso, si bien siguen pobres, están cada día más vivos, pues en esta época en la que atroces noticias estremecen la vida y la política española y occidental, no se han apartado de los espíritus libres, y no por populismo, sino porque creen que la lucha es justa.

Pero no lo tienen fácil. Muchos teléfonos oficiales o partidistas que no han contestado ni contestan a sus preguntas, están listos para amenazarlos o chantajearlos; muchos integrantes de la casta política se han mostrado y se muestran hostiles, despectivos o directamente beligerantes; no pocos intelectuales orgánicos, consejeros áulicos o colegas paniaguados los han mirado y los miran por encima del hombro o tratado de llevar por el buen camino, y numerosas empresas les han negado y les niegan la publicidad.

Y es por no tenerlo fácil por lo que su valor se acrecienta y por lo que la masa crítica, las buenas gentes, los prudentes, sensatos y previsores que poseen suficientes convicciones para oponerse a los abusos, los han apoyado con su presencia, conscientes de que eran los únicos que aguaban la fiesta a la propaganda globalista y bolchevique. Pero dada su importancia vital y ética, y dado que nos hallamos en este confuso cruce de caminos en que nos han emplazado los liberticidas, es obligado respaldarlos y promocionarlos mucho más si cabe.

Porque son los únicos que publican la evidencia de que el rey del cuento se pasea desnudo, desvestido por un Gobierno forjado con retazos frentepopulistas de la clase más ruin. Un Gobierno que, tras conseguir el poder a toda costa, se está sirviendo de él para descomponer y secuestrar las instituciones, prevaricando en su propio beneficio y empeñándose en destruir los milenarios pilares que sustentan nuestra sociedad.

Los únicos que cuentan que mientras muchos españoles se han enriquecido y enriquecen a la sombra de dicho Gobierno y de los anteriores de la casta, los españoles laboriosos han permanecido ajenos al botín. Que el paro y la corrupción intolerables han convertido en utopía el cacareado Estado de bienestar; que las televisiones públicas y privadas, siervas de las multinacionales mediáticas y culturales, pertenecen al mismo cortijo; que la seguridad ciudadana, los servicios públicos y las libertades se han convertido en realidades tercermundistas, ítem más con la humillante invasión migratoria consentida y fomentada.

El caso es que la realidad periodística de estos medios que vienen cuestionando la legalidad de un Gobierno de guerracivilistas apuntalado por etarras o filoetarras que tienen las manos manchadas de sangre, y con secesionistas y resentidos de todo tipo que quieren balcanizar España, tiene todo el aire de una aventura épica que no sería posible sin un núcleo de empresarios y periodistas responsables decididos a correr el riesgo.

Cronistas y editores animosos y fogueados en los entresijos de la información y convencidos de los valores humanistas que, viendo el derrumbe de los muros patrios, concluyeron que había llegado el momento de los verdaderos profesionales; que la prensa, la radio y la televisión no tenían por qué ser de la plutocracia, de los gobiernos o de las sectas, y que se podía comunicar y razonar de acuerdo con el código deontológico, sin manejos ni preceptos espurios, antes bien, con prudencia, veracidad y libertad.

Por fortuna -al margen de esa mayoría que tras abrir la ventana y asomar la gaita, vuelve a cerrarla sin escuchar aún las detonaciones, fingiendo que la están hablando de otro país, de otra época, de otro mundo…-, estos medios independientes se han introducido en nuestra contingencia para filtrar la corrección política y depurarla de sus trampas. Y lo han hecho sin otra coraza que la de su fe en una humanidad justa y libre, justificando que en estos tiempos decisivos la presencia de una línea informativa y editorial antagónica a la propaganda oficial proclamada por las oficinas del Nuevo Orden Esclavista es imprescindible.

Pero no sólo hay que proteger y apadrinar a estas voces por su desafío al monopolio informativo de los poderes fácticos; también hay que apoyarlas con todos los medios legítimos e idóneos a nuestro alcance como solidaridad frente a dichos poderes, los cuales por no tolerar la disidencia andan empeñados en destruirlas. Patentizar que dichas voces no están solas, que detrás de ellas se hallan los ojos y los oídos de los espíritus libres que no aceptan ni temen las imposiciones del poder despótico para perpetuarse, y que no renuncian a sus principios sociopolíticos ni a sus valores morales.

El descontento de la inteligencia, la discrepancia razonable, ética y culta hacia el Estado Profundo globalista y hacia el bolchevismo que le sirve, y su fidelidad para con estos medios de comunicación independientes, es la prueba de que masa crítica e información leal deben formar una piña en esta hora crítica. La defensa de las pisoteadas libertades y el derecho de la ciudadanía a estar cabalmente informada, algo a lo que la política trasnacional y sus mandarines renunciaron hace mucho tiempo, estarán garantizados si ese vínculo permanece firme.

Los foros políticos nacionales e internacionales, que se sirven de los mass media venales y de instrumentos provocadores y violentos, están llenos de diablos y de bufones. Para una parte del pueblo, que los elige y reelige, estos oportunistas pervertidos son los dueños del momento. Pero el momento los apremia; por eso, mediante leyes y decretos tan contrahechos como su degradada naturaleza, ellos apremian a su vez al pueblo abnegado y libre al que parasitan.

Mas la sociedad civil tiene hondas raíces; por ello sufre profundamente ante la injusticia y no se deja vencer. Y aun con sus heridas, sin olvidar ni perdonar, marcha de la mano de esta información veraz, honorable y libre hacia la luz.

MILES DE PRODUCTOS CON LA BANDERA DE ESPAÑA
COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL