¿ES DEMOCRÁTICO EL FORO DE SAO PAULO, DE QUIEN NUESTROS ACTUALES GOBERNANTES RECIBEN LAS CONSIGNAS MÁS RANCIAS Y DESTRUCTIVAS?

¿Quién nos defiende de los bulos del Gobierno?

El Gobierno socialcomunista de Sánchez-Iglesias apuntala sus pilares de mentiras para no hundirse con todo el equipo y aguantar las cargas que día a día van añadiendo a este sinsentido de corrupción nunca antes vista. Por eso el marquesito del moño, criado desde la cuna en sentimientos de odio y rencor, quería entrar a toda costa en el CNI, nada menos que la cloaca de los espías [1]. Y ahí tenemos a esta especie de Stasi persiguiendo opiniones contrarias a quienes planifican arruinar España y venderla de saldo envuelta en papel de estraza, ni siquiera de regalo con lazo. Prohibido decir esto, hablar de Soros y del plan Kalergi y otras cuestiones sensibles.

Habla el documento del CNI, Observatorio Elisa, de informaciones que puedan dañar la credibilidad de los principales pilares que sustentan la cohesión de un Estado democrático. De una pieza nos quedamos, cuando es el Gobierno socialcomunista quién se está encargando de dinamitar el Estado de Derecho y la democracia en toda su extensión. ¿Es democrático el Foro de Sao Paulo, de quien nuestros actuales gobernantes reciben las consignas más rancias y destructivas? Como que no. Nos ordena el documento, para ser buenos ciudadanos, “tener confianza en el pensamiento científico”. Les faltó añadir que, sobre todo, en el comité de sabios de la Covid y en todo el equipo médico de las teles que nos miente mañana, tarde y noche; confiar también en quienes condenaron al doctor Hamer y continúan condenando la Nueva Medicina Germánica, y podríamos llenar varias páginas. Y para ser buenos ciudadanos nos ordenan “confiar en el sistema económico y financiero” y ¡¡¡pásmense!!! en los “medios de comunicación tradicionales”. Esto parece de broma. Lo dicho. Puro Ministerio de la Verdad orwelliano.

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El observatorio Elisa tiene diferentes apartados, pero vamos a centrarnos en lo mollar, y cito textualmente: Las narrativas antiglobalistas tienen una naturaleza antisistema contraria a las instituciones democráticas y pueden suponer una amenaza directa para la cohesión social, la estabilidad, incluso la salud del país. La crisis de la Covid-19 ha favorecido un gran crecimiento de estas narrativas, así como de las fuentes digitales que difunden este tipo de contenidos. (Las negritas son nuestras). Sólo entre el mes de abril de 2020 y septiembre de 2020, el ‘Observatorio Digital Elisa’ ha detectado 1.808 contenidos antiglobalistas difundidos en 157 plataformas. Dando por buenos los datos, esto es muy esperanzador, porque significa que el despertar va in crescendo y es imparable. ¡Cómo no vamos a contar la información alternativa ante las grandes mentiras oficiales! Es una cuestión de conciencia y de código deontológico. Gracias a esto, cada vez es mayor el número de personas que han caído en la cuenta de la farsa, de la mentira sistémica, del sistema corrupto, absolutamente caduco, y que hay que cambiar de paradigma. Y eso pone en peligro sus intereses. Por eso hay que callar al mensajero que viene con verdades salvadoras. Por eso, sus señorías acaban de aprobar en el Congreso la persecución a las redes sociales, so pretexto de defendernos de los bots rusos. ¡Falso!

Y continúa el informe: Su núcleo principal [refiriéndose a los disidentes o prensa alternativa] consiste en afirmar que las democracias no obedecen a las necesidades de los ciudadanos, sino que están al servicio de unas élites ocultas –¡¡¡bingo!!!—que son las que toman las decisiones, ajenas a la voluntad de los mismos. Buscan culpar a un enemigo externo (imaginado e imaginario) de los problemas sociales, políticos o económicos que afectan a un país. El enemigo no es ni imaginado ni imaginario. Se trata de enemigos reales. Salvo eso, el resto lo afirmamos y, además, con datos. ¿Cui prodest? Al ciudadano que no se dedica al cabildeo, no. Muchas de las consignas incluso leyes que afectan a nuestra vida cotidiana son elaboradas en oscuros despachos, por personajes que ni conocemos ni votamos –la Comisión Europea, sin ir más lejos—, al servicio de los lobbies de las multinacionales de los grandes magnates que dirigen el mundo. Esos indeseables sin conciencia que nos cuelan el glifosato y la hormona recombinante del crecimiento bobino, rBGH. ¿Alguien se atreve a refutarme? Adelante.

El antiglobalismo es una de las grandes preocupaciones de los gobiernos títeres. Así, tras tildar a las plataformas de “maliciosas”—ni siquiera el beneficio de la duda de estar equivocadas—, el Observatorio del CNI las acusa de proponer “recuperar la soberanía de los Estados con agendas políticas nacionalistas e identitarias”. ¿Y desde cuando defender la Constitución es un delito? Es delito y oprobio para aquellos que la vulneran sistemáticamente. Si sustituimos maliciosas por patriotas podemos suscribir el aserto completo. Es más, se pretenden muchos otros cambios revolucionarios, entre ellos, hacer desaparecer a toda la gentuza política, con sus engañadores profesionales, sus planes antivida y su corrupción sistémica. Pero no con bombas ni malas artes, sino con las palabras y la demostración de los hechos.

Y como hasta ahora todos los partidos políticos comen en la mano de los “amos del mundo”, y se tragan todas sus consignas aunque sea a costa de destruir España para venderla a los fondos buitre a precio de saldo, el CNI coloca a VOX en el eje de su investigación y lo señala como “contrario a las instituciones democráticas” y “una amenaza directa para la democracia”. Si realmente VOX es lo que dice ser y no se trata de “disidencia controlada” como estoy oyendo muy a menudo últimamente, por no descubrir los flecos de la falsa pandemia, en efecto, es una amenaza directa para sus planes destructivos, tanto nacionales como globalistas. Hasta dónde sabemos, VOX es la única formación que no ha entrado por el aro de Soros, ni les besa los pies a los megalómanos del Nuevo Orden Mundial. Por estos calificativos inapropiados y perversos, VOX ha pedido la comparecencia de la directora del CNI a dar explicaciones en el Congreso. Pero como sus señorías se han ido de vacaciones por seis meses, no se producirá tal encuentro. Tras leer el texto completo, nuestro calificativo del documento es de “basura masónica químicamente pura”.

La verdad es que tienen poco que hacer estos espías. Se ve que en España no entran terroristas de la Boco Haram en las pateras, con su armamento correspondiente, ni hay abusos de menores, pederastia y pornografía infantil para dar y regañar, bares de alterne donde trabajan mujeres forzadas y chantajeadas, muchas de ellas menores y prisioneras. Se ve que no hay droga que entra por Galicia y por el Estrecho, ni peleas ilegales de perros, ni nada de nada. Claro, eso no es de su competencia. El CNI está para temas importantes top secret, temas de Estado, como los viajes de Zapatero en los aviones de los narcos, las maletas de Decy Rodríguez y su rastro del oro, las esmeraldas y la pasta, o enterarse de si un golpista catalán piensa huir del país. Pero tampoco en esto son eficaces, quizá porque se pasan el día persiguiendo a los disidentes. Que nuestro gabinete de espías se dedique a perseguir a los comunicadores de las redes sociales me parece una bajeza, aparte de indignante.

¿Recuerdan cuando en Venezuela cerraban cadenas de televisión y perseguían y detenían a periodistas? “En España esto no puede pasar, porque Europa no lo permitirá”, decíamos algunos ingenuos. Yo también lo dije en alguna ocasión, muy al principio, cuando aún creía en la Europa soñada por Schuman, Adenauer y De Gasperi. Cuando tenía la idea de que la aldea global de McLuhan era una especie de hermanamiento universal bueno para la humanidad, no para que las élites tuvieran mejor estabulado el rebaño. Ahora veo que en España esto pasa y además está siendo un campo de pruebas. ¡A ver cuánto aguantan estos herederos de Lepanto y los Tercios de Flandes! ¿Qué no? La sociedad se encuentra en tránsito entre la psicosis colectiva de los primeros meses y la neurosis del presente. Se está experimentando sobre el “punto de ruptura”, un tema ampliamente estudiado por el Tavistock en los años cincuenta, incorporado después a las experiencias MK-Ultra. Pero, tranquilos, no hagan caso de esto. Se trata de pura conspirología. A ponerse la mascarilla, pues, a oír el telediario, a seguir en el bucle de la Covid y a continuar en esta especie de eternidad infernal en la Tierra, en la que muchos parecen estar a gusto esperando que el muñeco de Alo Presidente les imponga más cadenas. Perdón por la ironía final, pero no es para menos.

NOTA

[1] Cuando hablamos de cloacas no nos referimos a la institución en sí, sino a los grupúsculos corruptos que sirven a intereses perversos ajenos a aquellos para los que fueron creados.

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2 Comentarios

  1. Enhorabuena a Magdalena del Amo por tan brillante, certero y veraz artículo.
    Gracias por abrir mentes dormidas sin violencia y sin mayúsculas.
    Y sin quitar una coma de lo leído, lo colgaría a la entrada de muchos estamentos, esos que quieren que les llamemos “oficiales”.
    Gracias.

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