Españolito
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Sin duda, todo el que no sea víctima de la LOGSE -unos pocos la habrán superado, pero el daño está hecho- conocerá el famoso poema de Antonio Machado que además fue llevado a la música en su disco dedicado al poeta por Juan Manuel Serrat y que empieza así: Ya hay un español que quiere / vivir y a vivir empieza, / entre una España que muere / y otra España que bosteza”. La pregunta hoy sería qué parte de España muere y qué parte bosteza, y me atrevería a decir que desde 2004 la buena muere y no por malos, sino por ignorantes, bostezan cada día más, producto entre otras cosas -no sólo por ella- de esa maldita ley de Educación que antes citaba y que definitivamente perdió la mayúscula, como después veremos. Continuaba el poema del autor de la Generación del 98 con una segunda estrofa: “Españolito que vienes / al mundo, te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón”, cuyos dos versos primeros tomo prestados para el título, que desde la cada día más evidente ruptura en aquellas dos Españas que nuestros padres y abuelos vivieron -muchos, de ambos bandos, incluso murieron por ellas- y entre todos levantaron hasta convertirla en la 8ª potencia mundial industrial en los ya lejanos inicios de los 70’s y hoy se vuelve un deseo para los que quedamos y los que nos siguen, ante los que se presenta como un panorama ciertamente desolador.

Hace tan solo una semana dejaba por aquí otras reflexiones sobre recortes de libertad y abusos de poder de esa nefasta componenda que hicieron un personaje sin escrúpulos y un mercenario que demuestra no tenerlos, como estamos comprobando desde que llegaron al poder y empezaron las limitaciones a nuestras vidas, derechos y libertades desde esas disposiciones a través del BOE, vía reales decretos, sin pensar que iban a evidenciarlo nuevamente en los siguientes siete días.

En ese corto plazo se han consumado dos verdaderos asaltos a nuestros derechos constitucionales y se adelanta ya un tercero que puede completar el “menú” a la carta del socialcomunismo. Por una lado la aprobación, apoyada por parte del nacionalismo -no hay que ser demasiado malpensado para suponer que es una concesión más a estos últimos para el sí a los PGE-, de la supresión del Español como lengua oficial de TODO el Estado español -sin perdón por redundar a propósito esa palabra que tanto parece molestar a cada día más “españoles”- que nos venden desde otro eufemismo a los que tan aficionada es nuestra izquierda “progre” -nacionalista o no- expresado como que no sea la “lengua vehicular” en las autonomías con “lengua propia”, es decir, Cataluña y Vascongadas -en ésta no existía prácticamente “lengua propia” hasta la llegada de la ansiada “democracia”-,  hoy cada vez más extendidas, algunas rescatadas del olvido o casi -como en buena parte de Valencia, Galicia o Baleares- o inventadas desde dialectos locales -como la ya citada vasca- y otras como el bable asturiano, el panocho murciano o la fabla aragonesa…, que no tardarán en reivindicar su reconocimiento oficial en este despropósito igualitarista de las últimas décadas, también impuesto desde la progresía de izquierdas y consentido -cuando no alimentado como en Galicia de don Manuel Fraga– por la derecha siempre permisiva y de perfil, alentando un sentimiento ignoto en comunidades que nunca tuvieron reivindicaciones “identitarias” de ningún tipo, como mi tierra andaluza, pese al “héroe” de la “patria”, inventado por PSOE, PA e IU y personificado en el apóstata Blas Infante, en la que surgió hace un par de años la ANA, Asociación Nacionalista Andaluza, sin mucho éxito por cierto, a modo de la ANC catalana. Si media región catalana es de origen sureño, no iba a ser menos la tierra exportadora, pero los andaluces demostraron más “seny”. En definitiva, se empieza ganando la batalla de las palabras y se acaba ganando la nuevamente despertada guerra de las ideologías, y en eso estamos si alguien no lo remedia y cada día se hace más difícil.

Se aprueba así, como enmienda a una ley que debería ser enmendada en su totalidad, un arma decisiva para la ruptura total. Un paso más en la degradación iniciada con la LODE de 1985, reforzada con la ya citada LOGSE de 1990, ante cuyo “arbolito” el “gran” José Mª Aznar pasó de puntillas -e incluso amplió el tiesto para darle más poder a su “socio” independentista Jorge Pujol– y no tuvo tiempo de “podarlo”, en ocho años de legislatura -la segunda con mayoría absoluta, para más inri-, dejando en la “cocina” una LOCE para que la “sirviera” su elegido digital -de dedo, aclaro-, al que le robaron la tostada -192 muertos mediante- en 2004 para iniciar lo que hoy es ya un hecho, reabrir las heridas y seguir en la deriva educativa que ampliara el rebaño.

La ligerísima “poda” de Wert/Rajoy con la LOMCE sólo camufló los injertos zapaterinos que ahora su clon Plagio cum Fraude y la vasca resentida con no sé quién, Isabel Celaá, completan. En definitiva, se cargan de un plumazo el Art. 3.1 de la CE: “El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla” y el Art. 27.1: “…Se reconoce la libertad de enseñanza”; 27.3: “…el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”; 27.5: “…mediante una programación general de la enseñanza…” y 27.6: “Se reconoce… la libertad de creación de centros docentes…”, después de que hace décadas estaba desaparecido ya el 27.8: “Los poderes públicos inspeccionarán y homologarán el sistema educativo…”. Y es que en ese castellano del Art, 3.1 que subrayaba, estuvo la primera concesión a los nacionalistas, no llamando ESPAÑOL como correspondía a nuestra lengua oficial, lo  que los satisfizo de momento, conscientes de que era una primera victoria en su plan a medio/largo plazo.

Creo que he contado alguna vez una anécdota que viví, allá por 2012, en un seminario que impartía un ponente catalán, no nacionalista, pero que siempre usaba “castellano” para citar a nuestro idioma y cuando le pregunté al respecto en el coloquio por qué lo hacía así, su respuesta fue: “para no provocar un choque de trenes”, a lo que mi réplica fue “si llamar Español a nuestro idioma, en España,  provoca un choque de trenes, mal vamos”. Y, fuimos a mucho peor, obviamente.

Por otra parte, esa especie de Ministerio de la Verdad que se ha sacado de la manga Producciones Sánchez/Redondo, nos deja una Comisión contra la desinformación, cuyo objeto debería ser ir contra los verdaderos desinformadores y propagadores de mentiras, o sea, ellos mismos, el desgobierno, pero que será todo lo contrario, prohibir lo que el jefe Iván no considere “su verdad” por tratarse de noticias que no vean “convenientes” ¿en base a qué criterios?, los suyos, claro. Es decir, confirmar mediante disposición revestida de “legal” lo que anticipó el pasado Abril el general Santiago: “La jefatura del servicio de Información del Instituto Armado trabaja para minimizar el clima contrario al gobierno”, lo que seguramente le valió como mérito para ser nombrado jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil por el cada días más “Pequeño” Marlaska. E interpretando a su conveniencia la respuesta de una tan sesgada como malintencionada pregunta que hacía el Centro de Invenciones Sánchez que dirige el fiel José Félix Tezanos, en su “barómetro” también de Abril -un mes sin duda “productivo” para S & R-: “¿Cree usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación sociales, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener libertad total para la difusión de noticias e informaciones?”, que esa masa aborregada -tan poco analítica y reflexiva- que tanto le gusta al socialcomunismo que no deja de ampliarla, respondió en un 66’7% que quería lo primero, la prohibición.

Pues aquí está con forma de ley la Orden PCM/1030/2020, de 30 de octubre, por la que se publica el Procedimiento de actuación contra la desinformación aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional”, borregos “alfabetizados” que no saben lo que leen, que de momento ha hecho reaccionar a la Comisión Europea que estudia el plan urdido por los socios españoles para censurar lo que ellos llaman “desinformación” con el fin, dicen, de “mejorar y aumentar la transparencia con respecto al origen de la desinformación y a la manera en la que se produce y difunde, además de evaluar su contenido”.

Y todavía pueden ir a más el control y el miedo si prospera lo que dijo el director general de la Agencia TributariaJesús Gascón, en su comparecencia en la Comisión de Presupuestos sobre que Hacienda prepara una normativa para permitir entrar en casa del contribuyente y en la sede de empresas sin previo aviso, porque, según él, avisar “no parece muy efectivo por miedo a la destrucción de pruebas”. Y se quedó tan tranquilo también.

Por eso, y volviendo al principio y al título del artículo, me permito añadir una segunda parte a los dos primeros versos que creo que viene que ni pintada ante estos acontecimientos: “Españolito que vienes (o viniste desde los primeros 90’s, si no antes) al mundo, te guarde Dios… de lo que te espera todavía”, sin dudar en absoluto que esta nueva España que “no la conoce ni la madre que la parió” nos hiela el corazón a muchos y también la sangre que la postura tibia de aquel Pachi Nadie -que ahí sigue, en su trigésimo quinto año de “político” sin haber pasado de primero de Ingenieros- le helaba a la madre de Joseba Pagazaurtundúa y eso que todavía no había visto a sus conmilitones socialistas sentados con BILDU, los amigos de aquellos etarras que mataron a su hijo, negociando los PGE a cambio de Dios sabe qué, sin duda nada bueno para España.

Yo, con todos los respetos y matices y atendiendo a la calidad de vida y la tranquilidad que había en el ambiente, me quedo con la otra.

MILES DE PRODUCTOS CON LA BANDERA DE ESPAÑA

1 Comentario

  1. Al título del artículo, basado en unos versos de Antonio Machado, muy bien se le podía añadir aquel otro refrán de que “De mis amigos libreme Dios, que de mis enemigos me libro yo”. Algo parecido está ocurriendo en esta España, casi desgarrada por la hipocresía, cinismo y mentiras. La izquierda, ultra e independentistas, más unidos que nunca y la derecha nunca antes más desunida que nunca. Con estos cócteles, tendremos sanchismo-podemismo para rato.
    Si al Frente Popular moderno, le añadimos que están ganando el terreno en la mentira, en la compra, mediante sabrosas y generosas subvenciones a buena parte de la prensa escrita, y la mayoría de las TVs en su órbita; el chavismo está cantado.
    Como señala el autor, aunque no lo viene a decir tal cual, la educación es fundamental, no solo para enriquecerse culturalmente y labrarse un porvenir, si no para saber discernir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo teórico de lo práctico y, sobremanera, cuando pretenden manipularte a base de populismo, saber reaccionar a base de raciocinio.
    Uno de los muchos males que tuvo y tiene el PP, es que se queja de las imposiciones, leyes injustas, sistema educativos nefastos, restricciones de libertades impuestas por el PS; pero luego cuando llega al poder, no es capaz de derogar una sola disposición aprobada por el PS cuando gobernó, por lo que este último siempre juega con ventaja, debido a la cobardía, cuando no complejo del PP.
    Mal veo el panorama, que se me antoja un paseo gubernamental de Sánchez, cuando el principal partido de la oposición cada vez se parece más a Ciudadanos y menos al PP; dejando solo a un Partido capaz de rebelarse contra la falta de libertades que propugna el PS.

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