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El 2 de noviembre de 1986 la banda terrorista ETA asesinaba en las estribaciones del monte Gorbea a GENARO GARCÍA DE ANDOAIN LARRINAGA, delegado para Asuntos de Policía del Gobierno vasco, cuando una unidad especial de la Policía Autonómica se enfrentó con los etarras que tenían secuestrado al industrial Lucio Aguinagalde Aizpurúa desde dieciocho días antes.

El empresario y militante del Partido Nacionalista Vasco (PNV) Lucio Aguinagalde, de 69 años, fue secuestrado por la banda terrorista el 15 de octubre a las puertas de su domicilio en Vitoria. Tras quitarle las gafas y ponerle otras oscuras, lo metieron en un vehículo y huyeron del lugar por carreteras y caminos forestales, hasta llegar a un monte de la sierra del Gorbea, en Ubidea (Vizcaya). Ahí, en una cueva, los secuestradores pretendían mantener a Aguinagalde hasta obtener cien millones de pesetas a cambio de su liberación.

Tras las investigaciones pertinentes para dar con el posible paradero del empresario, la Policía Autonómica llevaba varios días sometiendo a vigilancia las zonas de alrededor de la cueva donde estaba secuestrado Aguinagalde. El 1 de noviembre la casualidad jugó a favor de la Ertzaintza, ya que a un agente libre de servicio que paseaba por el monte le llamó la atención que la entrada a la cueva estuviera tapiada y oculta con espinos secos. Al acercarse a ella descubrió que la puerta estaba tapiada con una losa y, al intentar retirarla, escuchó voces en el interior. La dejó caer con cuidado, pero desde dentro los etarras oyeron el ruido, por lo que, como declararon posteriormente en el juicio, establecieron un servicio de vigilancia fuera de la cueva. Ante la confirmación de las sospechas de que ahí estaba el empresario, hacia las tres de la tarde del 2 de noviembre se desplegó un operativo de la Ertzaintza, dirigido por Genaro García de Andoain quien, además, era amigo personal del empresario secuestrado y que en los días previos había tratado “de convencer a ETA de que Aguinagalde carecía de recursos económicos para hacer frente al rescate (…) y les advirtió de que la Ertzaintza iba a trabajar intensamente para liberar al secuestrado” (El País, 14/12/1986).

En las inmediaciones de la cueva, los agentes de la Ertzaintza vieron a un individuo sospechoso que les dijo que estaba recogiendo setas. Cuando le dijeron que iban a cachearlo, intentó huir, pero fue detenido. Se trataba de Francisco Cabello Pérez, alias Patxi. Los miembros de la Policía Autonómica iban armados, pero vestidos de paisano y sin chalecos antibalas. Al llegar a las proximidades de la cueva, se identificaron a gritos y pidieron a los secuestradores que se entregaran. En esos momentos otros dos terroristas –Juan María Gabirondo Agote y Luis Enrique Gárate Galarza– armados con una metralleta y una pistola, abrieron fuego contra los policías, alcanzando con varios disparos a Genaro García de Andoain. Gárate Galarza consiguió huir monte abajo, y Gabirondo Agote fue herido y detenido. El empresario secuestrado fue liberado sin sufrir daños y en buen estado de salud.

Rafael Vera, secretario de Estado para la Seguridad, confirmó tras la liberación de Aguinagalde que la Ertzaintza había llevado a cabo el operativo al margen de la Policía Nacional. No obstante, manifestó que la liberación del empresario suponía “un importante salto cualitativo en la colaboración antiterrorista del Gobierno vasco con la Administración central”.

El 4 de noviembre, la banda terrorista ETA culpaba en un comunicado al PNV de la muerte de García de Andoain, por no facilitar “un final satisfactorio al arresto” de Aguinagalde y haber “puesto en grave riesgo la vida de éste” y provocado “la muerte de Genaro García-Andoáin, para mayor satisfacción de los enemigos reales del pueblo vasco”. La situación creada, según la banda terrorista, podía desembocar en un “enfrentamiento civil entre vascos”, que es lo que, en opinión de estos descerebrados, desea el Gobierno central. En el mismo comunicado, la banda afirmaba que era sumamente grave la colaboración de la Ertzaintza con las “fuerzas de ocupación españolas” y acusaba al PNV de intentar convertir a la Policía Autonómica en una fuerza represiva y colonial, advirtiendo de que no se dejaría engañar y seguiría considerando que su enemigo es “el Estado opresor español”.

En 1989 la Audiencia Nacional condenó a Juan María Gabirondo Agote, alias Chispas, y a Francisco Cabello Pérez, Patxi, miembros del grupo Araba de ETA, a 29 años de reclusión mayor por un delito de atentado con resultado de muerte. En este juicio también fueron juzgados los colaboradores en el secuestro de Aguinagalde: Juan Ramón González Mendizábal, alias Juanra, Garbine Ibarguchi Larrinoa y Juan Manuel Vélez Bilbao. Fueron juzgados en rebeldía Gárate Galarza e Itziar Alberdi Uranga, colaboradora en el secuestro.

Luis Enrique Gárate Galarza, alias Zorro, fue detenido en el sur de Francia el 9 febrero de 2004 cuando pretendía introducir en España, junto a Ibón Elorrieta Sanz, una furgoneta Renault Kangoo cargada con material explosivo y armas. Considerado autor del disparo que acabó con la vida de García de Andoain, en junio de 2006 España solicitó su extradición, y en marzo de 2010 fue entregado temporalmente a España para ser juzgado por diversos atentados cometidos en la década de los ochenta. Durante el juicio en la Audiencia Nacional en abril de 2011 Gárate Galarza reconoció su participación en el secuestro, pero negó ser el autor de los disparos que acabaron con la vida de García de Andoain. La Fiscalía solicitó 78 años de cárcel por el secuestro del empresario y como autor material de la muerte de jefe de la Ertzaintza.

Genaro García de Andoain Larrinaga, de 64 años, era natural de Bilbao y tenía tres hijos. Veterano militante nacionalista, con 17 años formó parte del batallón de soldados vascos Arana Goiri. Al finalizar la Guerra Civil estuvo encarcelado hasta 1943. Fue director de Tráfico del Gobierno vasco y, en octubre de 1985, fue nombrado delegado para Asuntos de la Policía, puesto de confianza de Luis María Retolaza, consejero de Interior de 1980 a 1988 y amigo desde la infancia de García de Andoain. Antes, en 1983, a Genaro García de Andoain le encomendaron las tareas de información e investigación en la lucha antiterrorista dentro de la Ertzaintza, aunque el Gobierno vasco no había confirmado oficialmente que existiese dentro de la Policía Autonómica una unidad, la Ekintza (Acción), dedicada a estas actividades, unidad que sería el embrión de la futura brigada criminal del Cuerpo. En abril de 1985, el consejero de Interior, Luis María Retolaza, compareció ante el Parlamento vasco para dar cuenta de la existencia de Ekintza (Acción), unidad de la Ertzaintza coordinada desde la Dirección de Tráfico, con García de Andoain al frente, que desarrollaba labores de información sobre drogas y orden público. Retolaza informó al Parlamento de que la Ekintza fue creada en julio de 1983 mediante la integración de cuatro agentes de la Ertzaintza en el servicio de la Dirección General de Tráfico, comandados por García de Andoain. El consejero de Interior dijo entonces que “debido a la eficacia de esta sección, se vio evidente la necesaria ampliación de los mismos a otras actividades policiales”. Seis meses después de la polémica parlamentaria sobre la existencia de esta unidad, de la que se había afirmado entonces que investigaba el asesinato del dirigente de Herri Batasuna, Santiago Brouard, Genaro García de Andoain fue nombrado delegado general para Asuntos de Policía del Gobierno vasco. El cargo era de nueva creación y respondía a la política de la Consejería vasca de otorgar el mando de la Policía Autonómica a un civil. El delegado general, según la definición de sus funciones publicada en el Boletín Oficial del País Vasco, tenía asignado “el mando directo y la coordinación de los servicios de la Ertzaintza” en toda la comunidad autónoma y bajo la dependencia de la Viceconsejería de Interior, cargo que Eli Galdós había ocupado en todos los Ejecutivos autónomos. García de Andoain había negociado en los meses previos a su muerte con la dirección de ETA, en representación del Partido Nacionalista Vasco y con conocimiento del Gobierno español (Irujo, J.M. y Arqués, R., ETA: la derrota de las armas, Plaza y Janés, 1993). Enviado directamente por Retolaza, tuvo contactos en Hendaya con Francisco Múgica Garmendia, alias Pakito (El Correo, 23/04/2007).

Genaro García de Andoain fue el segundo mando de la Policía Autonómica asesinado por ETA, tras Carlos Díaz Arcocha, asesinado en Vitoria mediante una bomba-lapa colocada en los bajos de su vehículo el 7 de marzo de 1985.

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