A las diez menos cuarto de la noche del 12 de noviembre de 1983 la banda terrorista ETA asesinaba en Bermeo (Vizcaya) al teniente de Navío ANTONIO DE VICENTE COMESAÑA, que trabajaba como ayudante de la Comandancia de Marina de la localidad vizcaína. Antonio se encontraba en una plaza de Bermeo, junto a la estafeta de Correos y cerca de la sede de la Ayudantía de Marina. Era sábado y la plaza se encontraba muy concurrida. El militar iba de paisano de regreso a su domicilio cuando dos individuos le dispararon por la espalda a corta distancia. Antonio se desplomó en el suelo con heridas en el cráneo y el maxilar y falleció durante su traslado en una ambulancia de la Cruz Roja al Hospital de Cruces de Baracaldo. En el lugar de los hechos se recogieron dos casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum.

Inmediatamente se presentaron en el hospital el gobernador civil de Vizcaya, Julián Sancristóbal, el gobernador militar, Francisco Arnáez Torre, y el comandante jefe de Marina de la provincia, Enrique Segura, junto a varios oficiales.

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El alcalde de la localidad, Ramón Bilbao, condenó esa misma noche el atentado y convocó un pleno extraordinario del Ayuntamiento, que se reunió de forma urgente para tratar sobre el atentado. Al mismo asistieron los representantes de los cuatro grupos con representación en el Ayuntamiento: PNV, HB, Bermeoko Aberkideak y EE. Con la suma de todos, y la abstención de los cuatro ediles de Herri Batasuna, el Ayuntamiento convocó una manifestación de protesta y emitió un comunicado de condena contra “los redentores del pueblo”. HB, por su parte, leyó una nota en la que encuadraba el atentado en la situación política e histórica que se vivía en el País Vasco.

El concejal de EE, Joseba Pagazaurtundua Arruabarrena dijo que De Vicente Comesaña era muy apreciado en la localidad vizcaína pese al poco tiempo que llevaba ahí, porque su trabajo había sido siempre en beneficio del pueblo. El día 13 se celebró en la Iglesia de San Vicente de Bilbao el funeral por el alma de Antonio de Vicente, al que asistió, entre otros, el ministro de Defensa, Narcís Serra. Entre las coronas había dos de la Cofradía de pescadores de Bermeo.

A última hora del día 14 cerca de dos mil personas se manifestaron en silencio y sin pancartas por las calles de Bermeo. Encabezaban la marcha el alcalde y el presiente de la Cofradía. Frente a la Ayudantía de Marina se guardó un minuto de silencio y la flota de bajura estuvo toda la noche amarrada, respondiendo a la convocatoria hecha por la propia Cofradía.

ETA reivindicó el asesinato de Antonio de Vicente mediante un comunicado enviado a los medios de comunicación vascos el 18 de noviembre. Por este atentado sólo ha sido condenado, como autor por cooperación necesaria, el policía municipal de Bermeo y colaborador de ETA Fernando Uriarte Elorduy, al que la Audiencia Nacional sentenció en 1987 a 27 años de reclusión mayor por dejar su piso a los autores materiales del asesinato, además de proporcionarles información sobre la víctima.

Según se recoge en la sentencia de la Audiencia Nacional, los etarras Alfonso Echegaray Achirica, Juan Cruz Maiza Artola y José Gabriel Urízar Murgoitio abordaron al teniente de Navío en Bermeo y le dispararon varios tiros en la cabeza causándole la muerte en el acto. La sentencia considera probado que entre 1982 y 1985 Uriarte Elorduy prestó apoyo a todos los miembros de ETA que le eran enviados y que, en octubre de 1983 hizo lo propio con los autores materiales del asesinato de De Vicente Comesaña. Los terroristas se interesaron por el militar de mayor graduación que residiera en Bermeo y el acusado, aunque no sabía su nombre, les facilitó su descripción física y les dijo que era un teniente de Navío que vivía en la Ayudantía de Marina y solía frecuentar el Ayuntamiento. Durante quince días permanecieron en el domicilio del policía municipal haciéndole partícipe de cuáles eran sus planes y sometieron a vigilancia al militar. Tras cometer el atentado, volvieron al domicilio de Uriarte Elorduy, al que comunicaron que acababan de asesinar a Antonio de Vicente. Por ese motivo el tribunal calificó su conducta como de autor del atentado, y no como mero colaborador.

Alfonso Echegaray Achirica huyó a Francia, desde donde fue deportado, primero a Ecuador (en julio de 1985) y, posteriormente, a Santo Tomé y Príncipe. Echegaray Achirica estuvo directamente relacionado con la liberación por los GEO del directivo del Athletic de Bilbao, Juan Pedro Guzmán, al revelar desde Ecuador dónde estaba el zulo en el que lo tenían secuestrado. Sobre cómo se produjo el interrogatorio, las versiones difieren, pues mientras las Fuerzas de Seguridad afirmaron que el etarra facilitó la información sin que fuese sometido a tortura, Echegaray envió una carta a la revista Punto y Hora de Euskalherría, publicada en el número correspondiente al 26 de marzo de 1987, en la que pedía perdón a ETA por haber desvelado el lugar donde se encontraba secuestrado Guzmán. En la misma contaba que, en la noche del 8 al 9 de enero de 1986, fue torturado en Ecuador por enviados de la Policía española y que, tras sufrir descargas eléctricas, no tuvo más remedio que revelar la situación del zulo. Ese mismo año, en agosto, el etarra abandonó a petición propia Ecuador, instalándose en Santo Tomé y Príncipe, aunque durante varios días hubo especulaciones en el entorno proetarra de que había desaparecido a manos de las Fuerzas de Seguridad. En junio de 1991 solicitó la nacionalidad de Santo Tomé. El etarra es presunto autor de nueve asesinatos –entre ellos la emboscada de Ispáster, en la que fueron asesinados seis guardias civiles, y el del ingeniero José María Ryan–. En marzo de 2011 figuraba, junto a otros treinta y tres etarras, en la lista negra de terroristas que elabora y actualiza el Departamento de Estado de los EEUU.

Juan Cruz Maiza Artola, alias Pintxo, Patxi y Gurutz, es otro más de los innumerables ejemplos de etarras que, tras huir de España y pasar a Francia, ha residido durante un tiempo en la retaguardia de la banda en Centroamérica para después reincorporarse a la dirección de la banda. Con un largo historial de asesinatos a sus espaldas –al parecer también participó con Echegaray Achirica en el secuestro y asesinato de José María Ryan– cometidos en Vizcaya y Navarra en la década de los ochenta, fue detenido en Francia en julio de 2007, considerado el responsable de los zulos de la banda. La detención fue posible gracias a los datos suministrados por la Comisaría General de Información española. En marzo de 1986, cuando se difundió la noticia de que podía estar encuadrado en el grupo Nafarroa de ETA, el Ayuntamiento de Etxarri Aranaz adoptó el acuerdo de declararle “persona respetable y de intachable comportamiento”. En junio de 2009 Francia autorizó su extradición a España para ser juzgado por cinco asesinatos a comienzos de los años 1980 en Vizcaya, entre ellos el del teniente de Navío Antonio de Vicente Comesaña.

Antonio de Vicente Comesaña tenía 52 años y era natural de Pontevedra. Estaba casado y tenía seis hijos, de los que dos estudiaban en Madrid y los otros cuatro estaban en El Ferrol con su esposa, pues Antonio llevaba sólo cuatro meses en Bermeo. A su entierro en El Ferrol asistieron unas tres mil personas.

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