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Me anima a escribir este artículo el hecho de que uno está harto y fatigado de, tanto en las redes sociales, medios de comunicación o en discusiones personales, la desfachatez con que la izquierda y ultra izquierda discute o expresa con superioridad moral hacia la derecha, a cuenta de la guerra civil española. La confrontación física es una falta de entendimiento entre dos partes opuestas; pero lo que no cabe duda es que una vez terminado el conflicto, en este caso bélico, la parte que puede, que no lo hace, en vanagloriarse de la victoria, y sí hacerlo el que la pierde, aduciendo, victimidamente, una razón moral, después de 81 años de finalizado.

Me perdonará el lector que, ante el hecho común en la sociedad española, después del tiempo señalado, no sea yo el que opine, si no que traladaré al presente las opiniones, no de los vencedores, si no de los que incitaron con sus hechos el comienzo del conflicto y lo perdieron; algunos lo reconocieron, como veremos, no así muchos de sus hijos y nietos. En España no se vota, generalmente, pensando en la gestión económica y social, si no al bando en el cual militaron o fueron muertos sus padres o abuelos. Esto fue inculcado en los hogares y que, sobre todo la izquierda, se encarga de que no se olvide.

Así tenemos la opinión de Angel Galarza, del Partido Republicano Radical Socialista, que ante el asesinato del jefe de la oposición, Calvo Sotelo, se expresó de esta forma repulsiva: ” A mí (…) el asesinato de Calvo Sotelo me produjo un sentimiento (…) el sentimiento de no haber participado en su ejecución”.

El icono feminista, junto con Victoria Kent, Clara Campoamor, del Partido Radical, que tuvo que exiliarse en Ginebra al estallar la guerra, ante los desmanes republicanos en Madrid y temiendo la represión de las izquierdas, señaló: “Los principios liberales y democráticos no son si no una vergonzante y culpable mixtificación cuando unos hombres o unos partidos los invocan para encubrir todos los horrores, crueldades y expoliaciones que en Madrid he visto perpetrar…”.

Otro que demuestra que quien incitó a la guerra fue la izquierda, la tenemos en la expresión del Lenin español, el socialista y presidente de la República, Largo Caballero: “Si triunfan las derechas… tendremos que ir a la guerra civil”.

“La democracia es solo el primer paso hacia la consecución de la dictadura del proletariado…”.

“Si los socialistas son derrotados en las urnas, irá a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”. “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como quien tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.

El que fuera el último presidente de la II República, Manuel Azaña, socialista él, y no de los peores, lo dijo claro ante la incitación de una acción armada: “No quiero ser presidente de una República de asesinos”.

Otra: “Por encima de la Costitución está la República y, aún más alta, la Revolución”.

No es menos incitante y perversa aquella de Indalecio Prieto, socialista, jefe del gobierno de la República: “Hágase cargo el proletariado del Poder y haga de España lo que España merece. Para ello no debe titubear, si es preciso verter sangre, debe verterla”. Omitió añadir que el poder no sería del proletariado, si no de ellos, por contra, si lo sería la sangre.

Veamos hasta a que punto de putrefacción había llegado la República, que hasta el presidente de la misma entre 1.931 y 1.936, Alcalá Zamora, llegó a decir, en relación con las elecciones de Febrero de 1.936: “Desde el 17 de Febrero, incluso desde la noche del 16, el Frente Popular, sin esperarar al fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados… reclamó el poder por medio de la violencia…”.

Fue el mismo Alcalá Zamora, y refiriéndose a la Constituciónde 1.931, el que dijo: “Se hizo una Constitución que invitaba a la guerra civil”.

Refiriéndose a la misma, el socialista arrepentido, médico y filósofo, Gregorio Marañón, dijo “Constitución lamentable, sin pies ni cabeza, ni resto de materia orgánica que suele haber entre pies y cabeza”.

Que decir del iniciador-fundador de los 140 años de honradez del PS, Pablo Iglesias, aquél que ya en aquellos años pretendía adueñarse del poder judical y al que ahora, Pedro Sánchez pretende imitar, expresándose de tal manera: “El Partido que yo aquí represento aspira a concluir con los antagonismos sociales,… esta aspiración lleva consigo la supresión de la magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del ejército… Este Partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones”.

¿Como es posible que el actual Partido Socialista se tenga por un Partido democrático cuando su adorado fundador tenga como premisa fundamental suprimir las instituciones para instaurar una dictadura? ¿Como puede denominarse Partido democrático cuando señala que será legal mientras esa legalidad le convenga a sus intereses y dejará deserlo cuando no? Este es el Partido político que actualmente nos gobierna y gobernó durante varios años de la actual democracia.

El sanguinario Georgi Dimitrov, Secretario general de la Internacional Comunista desde 1.934 hasta su suspensión, y primer ministro de Bulgaria de 1.946 a 1.949; expresando lo poco o nada que le importaba la República española, manifestó con el mayor cinismo: “En la presente etapa no deberíamos asumir la tarea de crear soviets y de tratar de establecer una dictadura del proletariado en España. Eso sería un error fatal. Así pues, debemos decir: actuar bajo la apariencia de defender la República”.

Pío Baroja, médico y escritor de la Generación del 98, llegó a la conclusión “… Respecto a represiones y violencias, los meses que llevamos de República han producido más muertos en las calles de las ciudades que durante cuarenta años de Monarquía”.

Otro escritor de la misma generación, Miguel de Unamuno, gran escritor y Diputado socialista durante la II República, que huyó de la España republicana y apoyó intelectualmente a los  nacionales, desilusionado con la República llegó a decir que “No hay gobierno en Madrid, hay solamente bandas armadas, que comenten toda clase de atrocidades posibles…, Azaña nada representa… y armó a unos hombres que, en el momento en que se encontraron con un fusil en la mano, se transformaron en bandidos”.

La historia contiene más manifestaciones de los señalados anteriormente y de otros no citados, que por no alargarme los omito. Quiero insistir en que son expresiones de republicanos, no de personajes de derechas.

Ante estos aconteceres, dígaseme a mi si alguien con un mínimo de sentido de realidad y ecuanimidad, no ven en ellos motivos más que suficientes como para poner fin a tanta tropelía, aunque fuera mediante un cambio de régimen de la forma en que no hubo otra manera de llevarlo a cabo. Si España estuviera hoy, año 2.020, en similares o idénticos acontecimientos, se asombrarían de que el ejército detuviera tales desafueros; eso sí, todo el ejército al únisono, no en dos bandos, aunque algunos lo festejaran, yo no, y conmigo la imensa mayoría del pueblo español.

Pasada la etapa previa de los excesos republicanos, pasaré a citar expresiones de esos mismos personajes, u otros, para dar razón de los orígenes republicanos al principio y durante la contienda. No pretendo con ello demostrar que en el otro bando no se cometieron, si no que los mismos tuvieron lugar en ambos y que la izquierda y ultra no pretenda con “su” Memoria Histórica o Democrática blanquear sus crímines, a la vez que se les achaque solamente al otro bando.

Así, tenemos a Gregorio Marañón, que manifestó: “¡Que gentes! (el Frente Popular) Todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez. Han hecho, hasta el final, una revolución en nombre de Caco y de Caca”. O esta otra: “Esta gentuza tan inmunda (el Frente Popular); que asco”.

Fue más allá en esta manifestación: “Tendremos que estar varios años maldeciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales (el Frente Popular), y aún no habremos acabado. ¿Como poner peros, aunque los haya, a los del otro lado?”.  Sigue con esta otra: “Horroriza pensar que esta cuadrilla (el Frente Popular) hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo, siento que estoy lleno de resquicios por donde me estra el odio, que nunca conocí, y aún es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos”.

Salvador de Madariaga, refiriéndose al asesinato de sacerdotes por el solo mero hecho de serlo, dice “Nadie que tenga buena fe y buena información puede negar los horrores de esta persecución. … ya de revolucionarios que se erigían a si mismos en verdugos espontáneos, ya de otras formas de venganza o ejecución popular, es un hecho plenamente confirmado”.

El ruín de Andrés Nin, marxista revolucionario, Secretario general de la CNT y fundador del POUM, que fue ejecutado posteriormente, en secreto, por orden de Stalin, expresó: “La clase obrera ha resuelto el problema de la Iglesia no dejando en pie ni una siquiera”.

El canalla Francisco Antón, amante y protegido de La Pasionaria, que ocupó el cargo de Comisario del Partido Comunista de España. LLegó incluso a implicar a Santiago Carrillo en las atrocidades: “Nos hemos preocupado un poco en limpiar la retaguardia (…) Y esto hay que proclamarlo muy alto – se debe a la preocupación del Partido y al trabajo abnegado, constante, de dos camaradas nuevos pero tan queridos por nosotros como si fueran viejos militantes de nuestro Partido, el camarada Carrillo, cuando fue consejero de Orden Público, y el camarada Cazorla, que lo es ahora”.

Atroz la declaración de Clara Campoamor: “Solamente en la Casa de Campo se encontraban de 70 a 80 cadáveres cada mañana. Un día, el gobierno hubo de confesar que había 100 muertos”.

Que canalladas cometían los republicanos, que hasta el que fue el último presidente de la República, llego a manifestar que no quería ser presidente de una República de asesinos; o “La guerra está perdida; pero si por milagro la ganáramos, en el primer barco que saliera de España tendríamos que salir los repúblicanos, si nos dejaban”.

Dejaremos de narrar las declaraciones sobre los atroces estragos y crímenes de los republicanos y anarquistas, contados por ellos mismos, para pasar a lo que, bien los citados u otros, manifiestan una vez terminada la guerra, en las que, sin ser exhaustivos, los cuales dan la razón a los sublevados.

Una vez terminada la confrontación bélica, muchos de los que incitaron al mismo, y viendo la desolución y daño causado, no tuvieron otra que reconocer sus culpas e, incluso alguno, en defender  y apaludir el levantamiento militar. Como señala el dicho; arrepentidos quiere Dios.

Así, Alejandro Lerroux, fundador del Partido Radical Republicano y presidente del gobierno, en un acto de sinceridad y realismo, expresó: “Ni Franco ni el ejército se salieron de la ley, ni se alzaron contra una democracia legal, normal y en función: No hicieron más que sustituirla en el hueco que dejó cuando se disolvió en sangre, fango y lágrimas. (En España) ya no existía un estado ni forma alguna de legalidad”.

Ramón Pérez de Ayala, escritor y filósofo, uno de los tres “Padres espirituales de la República”, junto con Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, ya desde el exilio en Francia, defendió en una carta abierta a The Times, defendió que dos de sus hijos se alistasen en el ejército nacional, no tuvo por menos que manifestar: “Cuanto se diga de los desalmados mentecatos (los Frentepopulistas) que engendraron y luego nutrieron a sus pechos nuestra gran gran trajedia, todo me parecerá poco. Lo que nunca pude concebir es que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza”.

También dejó sentado que “Tendremos que estar varios años maldiciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales (El Frente Popular) y aún no habremos acabado. ¿Cómo poner pero, aunque los haya, a los del otro lado?

Otro, ya no arrepentido, si no engañado y desilusionado, fue Enque Castro Delgado, fundador del Quinto Regimiento comunista, viajó a Rusia y abandonó la política; dejó dicho: “Nos han engañado con su propaganda y su paraiso, este es el peor infierno que haya existido jamás (Sobre el comunismo).

Para pensar de tal manera, es inconcevible que emigrara a la cuna del mismo: Rusia, después de la experiencia vivida.

Desde su exilio en Londres, Salvador de Madriaga no tuvo dudas sobre la honestidad de la izquierda al decir “Con la rebelión de 1.934, la izquierda española perdió la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1.936”.

El caso de Alejandro Lerroux, que desde su exilio en Portugal, envió a Franco, en el primer aniversario del comienzo de la guerra, un mensaje de adhesión. Instruyó a los que aún le obedecían para que la apoyasen.

Claudio Sánchez Albornoz, insigne escritor, ministro republicano y presidente de la II República en el exilio entre 1.962 y 1.971, llegó a decir: “… Oiga se van a escandalizar cuando lean que yo no deseaba el triunfo republicano, pero es verdad”.

Otro personaje, Josep Recasens i Mercader, político y periodista barcelonés, afiliado al PSOE, se mantuvo en el bando republicano hasta su detención por las nacionales, no tuvo empaque en afirmar: “Por fin, hoy -28 de Enero de 1.939 – han llegado a este pueblo pintoresco (El Figaró, Cataluña) las tropas nacionales. Los esperábamos con ansia. … Lo he de declarar sinceramente: hasta incluso yo que tenía dos hijos en las filas del Ejército republicano, que he combatido implacablemente el fascismo, que he sido enemigo indomable del militarismo y de las revueltas militares, estaba anhelando, esperando aquél momento”.

Insisto; atrocidades fueron cometidas por ambos bandos, pero es inconcevible que la izquierda y ultra se arroguen una supuesta superioridad moral del conflito, que ni de lejos tienen. Como dijo Thomas Sowell, “Normalmente es inútil tratar de discutir hechos y análisis con personas que tienen sentido de superioridad moral en su ignorancia”.

Escribí yo en mi artículo de fecha 6 de Diciembre de 2.018, en este mismo medio, y como título del artículo; La derecha olvida la victoria; la izquierda no olvida la derrota. En eso seguimos.

Terminaré con una cita de Mark Twain: “Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos que han sido engañados”.

MILES DE PRODUCTOS CON LA BANDERA DE ESPAÑA

4 Comentarios

  1. Mientras se siga planteando el mundo entre derechas e izquierdas,no dejaremos de alimentar la lucha de clases que tanto busca el socialismo,ni son tan buenos los de derechas ni tan malos los de izquierdas,habría que abolir los partidos políticos,por que parten o dividen a la gente y eso no es bueno.La realidad es la de la Monarquía Parlamentaria,de donde nacen estos partidos,por qué nadie nace siendo de derechas o de izquierdas.Asi que siendo estás las reglas del juego,esas leyes sobre memoria histórica esconden trampas y son parciales pues favorecen más a los de un bando que a los del otro,unos tienen supuestos muertos en las cunetas,quizás tantos como las cifras falseadas de la plandemia,como los otros eran hechados al mar,pues poco quedará que recuperar.La nueva ley democrática es la ley de George Soros,que pretende erradicar el Cristianismo en España,y la unica forma de quitar la Cruz del Valle de los Caídos símbolo universal y español de mucha honra…es justificando una supuesta deuda historica,con la colaboración del Vaticano influenciado también por Soros,teniendo como intermediario a P.Sanchez.Por que Europa teme que España recupere su poder y se encienda de pasión con su religión Católica,por qué lo ven como una amenaza a sus intereses económicos en los que pretenden centralizarlo en Inglaterra,o en los países protestantes o luteranos,pues que se fastidien o les den morcilla.Desde Europa se humilla a España,con recortes,con inmigración ilegal,con la destrucción de cultivos,ganadería,etc.y se la quiere ver como a los camareros de los turistas europeos ricos,que no les gusta la religión,ni su riqueza cultural y patrimonial por qué la envidian.Sanchez comete otro gravísimo error,por qué no sólo pueden convertir las Iglesias en mezquitas,sino que puede atraer al sionismo internacional,poniendo en riesgo incluso a los niños españoles de origen inmigrante o nacionalizado para ser sacrificados en rituales satanistas,y esto nada tiene que ver con una guerra civil superada por la malloria de españoles.Y después que vendrá quitar también la bandera?,a cambio de una pirata?.

  2. Es llamativo,el gran conocimiento que tienen los intelectuales sobre los republicanos o rojos.Todos se saben los nombres,los datos las citas y biografías de todos los comunistas,llamativo repito,que nadie hable sobre Ramiro Ledesma,sobre la Falange,sobre los Tercios de Navarra,sobre el Requeté,sobre las Margaritas y los Pelayos,y es más que llamativo este vacío de información y de historia,que como nadie se atreve a nombrarla parece que no haya existido,cuando estuvieron tanto tiempo y tan bien dirigiendo España,o si opinan las contrario no estaría de más opinar,pero por qué se nigunnea a las personalidades del otro bando?.El sindicato vertical,el verdadero amor a España,la alegría de vivir,el pasodoble,las verbenas en los pueblos,las procesiones y el folklore español,y tantas cosas que la gente olvida o intenta olvidar…

  3. Comparto alagunas de sus reflexiones, D. Rafaél. Debo decir, como lo vengo diciendo en mis artículos, que atrocidades cometieron ambos bandos, pero mientras uno desea pasar página, el otro, machaconamente pretende tenerlo presente por años que transcurran.
    En cuanto a Sánchez, no solo ha cometido el error que señala, si no muchísimos más, dando lugar a la situación en la que nos encontramos y en la que España ya no pinta nada en Europa ni en el mundo, quizá presionado por Pablo Iglesias.
    Por último agradecer la lectura del artículo y su comentario.

  4. En cuanto al segundo comentario, en el que no se señala el nombre; he de decirle que como es lógico, habrá leído el artículo, y como tal, ha podido leer que salvajadas y crímenes se cometieron en ambos bandos. Lo que ocurre es que la derecha, durante años, después de la transición, no ha hecho mención a los de la izquierda; así se encuentran monumentos o calles dedicados a Indalecio Prieto, a Largo Caballero, Carrillo, La Pasionaria, etc., etc. La derecha nunca dijo nada; es la izquierda la que no cesa de hablar de ello. Eso se acentuó con Zapatero y, naturalmente, con el comunismo en el gobierno, acompañando a Sánchez, la acosa se incrementó. Lo lógico es intentar cerrar heridas definitivamente, después de haber reconocido los hechos de uno y otro bando.
    Saludos y gracias por su comentario.

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