Aniversarios
INVIERTA EN CRIPTOMONEDAS Y OBTENGA HASTA UN 12% DE RENTABILIDAD
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Como mis posibles lectores supondrán -y creo que los no lectores también- escribo los miércoles lo que normalmente se publica el jueves, porque tampoco es cosa de darme el madrugón ese día para poner negro sobre blanco un desahogo ad-honorem que, por supuesto, agradezco en cualquier caso a los medios que me lo aceptan e incluso lo publican, cuyo escaso resultado todavía no me lleva a la melancolía.

Y precisamente este miércoles, 11 del 11 -cual Atila, pero sin hache, por donde pisa Ciudadanos no vuelve a crecer la hierba-, se registra en nuestra política reciente -su “historia nacional” se remonta a 2014 y 15- un aniversario de algo para mí poco relevante y que estaba cantado desde que llegó, la fuga del primer plano de la política a la “puerta giratoria” de Albert Rivera -aunque como es lógico esto se anunció unos días después para que el cante no fuera tan notorio-, ese “líder” por orden alfabético que demostró tener el ojo mayor que la tripa, al pretender “comerse” un plato que se le indigestaba nada más verlo, pero al que la ambición de su ego inconmensurable le puso del revés los prismáticos y lo vio como un ligero aperitivo, que bien acompañado de un trago de “sin escrúpulo” pensaba comerse en su tercera adaptación política, desde una de esas falsas “tres derechas” que la izquierda se inventó y que sus medios y los que no lo son pero entraron en su juego, se encargaron de alimentar durante todo el año 2019 y resultó lo que resultó. De las Nuevas Generaciones del PP y su militancia en la UGT -incongruente, pero al parecer cierto-, pasó a la socialdemocracia catalana no nacionalista de Albert Boadella, Francesc de Carreras y Antonio Robles, entre otros -verdadero origen de Ciudadanos-, se hizo después “progresista liberal” (sic) sin dejar el otro paraguas (del revés, claro), por si acaso caía algo- y por último se encontró a gusto añadiendo la gorra del centro derecha.

Ese “aniversario” se registra entre otros dos mucho más trágicos y desgraciadamente relevantes para el desmoronamiento de España. El de las últimas elecciones generales del 10-N-2019 que, con la menor mayoría hasta entonces, volvieron a dar la victoria al antiguo PSOE convertido ya de facto en lo que intentó desde 2004 el hoy asesor bolivariano José Luis Rodríguez, el Partido Siempre Opuesto a España, cada día más Partido Sánchez Ominosamente Entregado -desde ese día mucho más- y el del que dos días después se convirtió en el “Abrazo de la Moncloa” -que deja en anécdota el hasta ese día más importante “Abrazo de Vergara” que cerró la Primera Guerra Carlista– al que sólo faltaron las lágrimas del que ahí empezó a verse por fin en el ansiado Olimpo gubernativo, anticipo de las que desde entonces afloran en el rostro de la otra España y en buena parte de los confiados que los votaron o de los viscerales que propiciaron a los que las producen. No me resisto a recordar una vez más, a riesgo de ser calificado de pesadísimo por algunos -a ver si la gota perfora alguna mollera-, aquello de “Votar VOX es votar a Sánchez”, que empezamos a decir desde que el ya confirmado como doctor Plagio cum Fraude y todavía no Pinocho compulsivo, pero ya con bastantes indicios, convocó sus primeras elecciones para el 28 de Abril de 2019 -diez meses después de aquel “lo antes posible para dar a España estabilidad política” con que justificaba su moción de censura a Mariano Rajoy, horas antes de que Soraya Sáenz de Santamaría lo convirtiese en bolso-. Pero los segundos, los viscerales y sus pocos medios adictos y clientelares, no quisieron ver ni entender el sentido en que lo hacíamos sino que promovieron el 1+1+1 para mayor división y, tras comprobar el efecto de las falsas “tres derechas”, siguieron en su empecinamiento en las elecciones de Noviembre para conseguir lo que ya padecemos todos, menos los que se subieron al carro del escaño a costa de manipular los sentimientos de mucha buena gente cabreada con Rajoy -con muchísima razón, por supuesto-, pero a los que esa cerrazón visceral asentada en el “no nos vuelve a engañar el PP” cegaba, sin querer ver que los llevaría a esta dictadura totalitaria que cuando se asienta ya sabemos lo que hace: Cuba, Angola, Mozambique, Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia… y en esas estamos.

Cambiando de asunto, volvimos a vivir otra de las contradicciones a las que el buscado/propiciado desgobierno socialcomunista nos tiene acostumbrados con sus ocurrencias y mentiras o bulos que va acomodando según los efectos y reacciones que producen. Esta vez fue el I.V.A. de las mascarillas, que primero “no podían bajar” como hicieron varios países europeos o incluso lo eliminaron como Italia, “porque Europa no lo autoriza”, como mentía sin rubor la ministra de Hacienda y “portacoz” del desgobierno Mª Jesús Montero, Marisú para los amigos, doble ruina de Andalucía, primero de la Sanidad y después de la Economía, méritos suficientes para el clon de ZParo, que ya su “maestro” vio en su día en la imputada Magdalena Álvarez, “Maleni”, y en ese emporio de “CuRtura” -con “R” de retro, aunque va de progre-, Carmen Calvo, que entre “dixit y dixit” suelta a sus “Pixies” casi cada vez que habla.  Después de decir que bajar ese I.V.A., que como ya había apuntado en algún artículo anterior era un buen pellizco para las devoradoras e insaciables arcas públicas, supondría un merma recaudatoria de 1.568 millones €, tras el consejo de “ministros y ministras” del martes y después de votar en contra junto al resto de PSOE y Podemos a la propuesta de bajarlo de PP, VOX y Ciudadanos, dejaba caer primero que iban a bajar su coste en el precio de origen o rebajando el impuesto, para bajarse otra vez los pantalones en su intervención durante el debate de las enmiendas a los PGE en la que la traicionó el subconsciente: “Damos un paso a…”, iba a decir atrás, pero se dio cuenta a tiempo y rectificó: “Damos un paso más”, para sorprender al auditorio anunciando que se bajaba el IVA del 21% -robo a mano armada- al 4% del hoy producto de primera necesidad gracias, en buena parte, a la necedad y pésima gestión de la pandemia de los que nos “dirigen” al abismo, todo ello después de adornarse con “hemos escrito a Europa, que nos ha autorizado a hacerlo”, cuando supimos hace tiempo que Bruselas había dicho ya en Mayo pasado que no tomaría medidas con los países que redujeran el IVA de ese producto, pero ella es así, “total, 1.500 millones qué son, chiqui”. Por cierto, la “portacoz” socialista en el Congreso, el “lastre” de Adriana Lastra, perdió un nueva ocasión de callar -y van…- cuando horas antes de la intervención de su “compi” Montero acusaba a Italia de saltarse “la ley para eliminar el I.V.A. de las mascarillas”. Y otra rectificación/derrota más ante Madrid: varios meses después se exigirá la prueba PCR negativa a turistas de países de riesgo -¿por qué no a todos? Tal vez para que se note menos su nuevo paso atrás-, que lleva pidiendo desde Mayo Isabel Díaz Ayuso, que sigue ampliando su goleada contra Pedro Sánchez. Por cierto, Madrid sigue mejorando sus cifras de nuevos contagios, fallecidos, presión en los hospitales e ingresos en UCI, dando donde más duele a estos “sabios” y “expertos” del filosófico ministerio de Sanidad y a su jefe superior, el “aprovechategui” de recursos públicos para él y amiguetes de pandilla, “tos colocaos”. Y no es el único que mira por sus amigos, como en este caso de José Luis Ábalos con el nombramiento de embajador en Cuba de otro amigo entrañable. Habría que añadir Empleo -colocó ya a varios familiares y amigos empezando por su mujer- al ya larguísimo nombre de su Ministerio.

Termino con una pequeña maldad en relación con la que sin duda ha sido “first worry” para la inmensa mayoría de españoles, como los tendenciosos informativos de las diferentes cadenas de TV nos querían hacer ver, para lo que enviaron al foco a sus principales figuras -sin duda para tapar otras tropelías y abusos-, las controvertidas y todavía inciertas elecciones en Estados Unidos, que ya veremos si llevan a la Casa Blanca o no al autoproclamado vencedor, Joe Biden y lo que es peor, a su vicepresidente Kamala Harris a la que yo llamaría “Kabad” en atención a las dos últimas sílabas de su nombre, …mala que en Inglés se traducen por “bad”, porque mala y falsa es para dar y regalar, y si se consuma el aparente pucherazo norteamericano, Dios no lo quiera, el “electo” del “bolsón” -no confundir con el “Bosón (de Higgs)”- de votos, cuya particular “partícula elemental” es el “milagroso” voto por correo, la va a sufrir como parece que ya tiene algún precedente de etapas anteriores de esta feminista, abortista, defensora del movimiento BLM y otros “méritos” que irá demostrando en cuanto tenga oportunidad.

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Antonio de la Torre
Licenciado en Ciencias Geológicas. Miembro del Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo. Modesto tertuliano y articulista de opinión. Se puede decir todo desde el respeto a los demás.

1 Comentario

  1. Artículo plagado de metáforas que el autor distribuye, a veces, irónicamente a lo largo del artículo.
    Completamente de acuerdo con las mentiras y abusos de este mal gobierno socialcomunista. Lo de las mascarillas no tienen nombre; mentir sobre el IVA cuando todos veíamos el aplicado, o no, en otros países, es de juzgado de guardia. Luego la locuaz ministra de Hacienda lo suelta en el debate sobre los PGE como si fuera un gran logro de un gobierno progresista, fue la gota que colmó el vaso; luego sonaron por los aires unos aplausos de los que comen a base de los que miente, cuando no son ellos mismos los que lo hacen.
    En lo único en que discrepo en lo de las “tres derechas”. Está, estuvo y estará el Parlamento , y demás instituciones públicas, de políticos y politiquillos, que pasaron de una a otra formación política, al igual que a las puertas giratorias; el mismo Revilla fue jefe de la Falange; la lista sería interminable si nos pusieramos a enumerarlos.

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