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Veamos cómo hemos llegado a estas elecciones USA para que podamos situarnos y ver las cosas con perspectiva. Donald Trumo, un auténtico “outsider” en 2016, vence en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos en las que su oponente era, nada más y nada menos, que Hillary Clinton. Como por aquellos tiempos se consideró que Trump perdería, el Partido Demócrata no se preocupó demasiado en hacer trampas, exceptuando los ataques que Trumo recibía de todos los grandes medios de comunicación a nivel mundial.

Su presidencia está plagada de zancadillas desde el primer día. Supuestas ayudas de los rusos para llegar al poder, mujeres por doquier que le acusaban de abusos, el “impeachment” por la corrupción de, precisamente, Joe Biden… hasta que hemos llegado a las elecciones de 2020.

¿Con qué nos hemos encontrado en estas elecciones? Pues con una maquinaria globalista preparada para atacar a Donald Trump por tierra, mar y aire practicando, sobre todo, una terrible, injusta y vomitiva ingeniería social apoyada por los grandes medios de comunicación de ¡TODO EL MUNDO!

George Soros

Y han empezado haciéndolo con unas encuestas claramente manipuladas y teledirigidas ha incrustar en la cabeza de la gente, como si fuera un sello a fuego, que el ganador de estas elecciones iba a ser, sí o sí, Joe Biden. Todos veíamos esas encuestas y pensábamos que era imposible que Trump venciera.

Pero llegamos al día 3 y nos vamos encontrando con los resultados electorales en las urnas: Trump arrasa y lo que para muchos son errores en las encuestas, para nosotros es la prueba evidente de la manipulación y las intenciones de las mismas. En el momento en el que consigues convencer a alguien de algo es imposible que se convenza de lo contrario. Los más simples piensan por los otros, no por ellos y de esos hay muchos.

Llegamos a la madrugada de las trampas con cientos de miles de votos por correo que aparecen en los que, ¡oh sorpresa!, casi al 100% son votos para la candidatura de Biden. Matemáticamente eso es imposible pero recuerden la teoría de Asch, cuando la mayoría ve algo, aunque ese algo sea falso, hay una buena parte de la minoría que aún viendo lo correcto acaba sucumbiendo a lo que vea esa mayoría. La mayoría interesada obliga a que los medios conviertan lo estadísticamente imposible en normal, llegando a negar que Trump tuviera pruebas del fraude electoral como si ellos fueran jueces, y todos salieron a decir “no tiene pruebas”, convenciendo a una buena parte de la sociedad que espera a que le digan lo que tienen que pensar.

Las cosas se complican, Trump es un hueso duro de roer y contraataca. Plantea nuevos recuentos, plantea demandas judiciales, sale en ruedas de prensa a decir en cuántos estados tiene cientos, miles de pruebas, ¿y qué hacen los medios? Las televisiones cortan la emisión de esa rueda de prensa para que no pueda convencer a alguno de los convencidos de lo contrario. Sigue la ingeniería social.

Y llegamos hasta el día de hoy. El abogado de Trump anuncia una rueda de prensa en la que, rodeado de observadores que van a hacer de testigos y presentan pruebas, informa de lo que han ido encontrando y anuncia que van a tomar medidas judiciales para desenmarañar todo el asunto. ¿Qué hace la ingeniería social? Pues en ese mismo momento, en el momento en el que Giuliani comienza esa rueda de prensa, Biden, lanza un tuit en el que ya anuncia que se considera el nuevo Presidente de los Estados Unidos y en el que, sorpresivamente, se dan por cerrados los recuentos llegando a conseguir algún estado más que, inicialmente, era para Trump.

¿En qué punto nos encontramos ahora de la ingeniería social? En el de los disturbios y la violencia cuando Trump anuncie las medidas que va a tomar para que se haga un recuento limpio. Para los más borregos, que son muchos, Biden ya es el nuevo Presidente de los Estados Unidos solo porque él lo ha dicho y porque también lo han dicho los grandes medios de comunicación a nivel mundial.

Pero la única verdad que existe en estos momento es que Donald Trump sigue siendo el Presidente de los Estados Unidos. Y el Presidente de los Estados Unidos ha dicho por activa y por pasiva que, como candidato, se siente estafado y que va a reclamar un nuevo recuento electoral por las buenas, de mutuo acuerdo, o por las malas, en los tribunales. ¿Qué harán los borregos jaleadores de Biden? Quemarán las calles porque los “jefes” les han dicho que Biden tiene que ser presidente y les han convencido de ello.

Si esto llega a los tribunales, ¿tendrán los jueces el valor de ser justos y luchar, también, contra estos globalistas de quien Biden es solo su marioneta? Es difícil, pero confiamos que sí. Es Estados Unidos, no España.

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