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Tres cuartos de hora, ese es el tiempo que ha permanecido Pedro Sánchez esta mañana en el Congreso de los Diputados en la sesión en la que se está debatiendo su ansiado y eterno estado de alarma para hacer lo que le de la gana. Exactamente los tres cuartos de hora que ha durado la intervención del “lumbreras” a quien ha encargado la defensa de la postura del gobierno, como parte del acto teatral que se está celebrando en el Congreso.

Y justo, cuando empezaba a intervenir la oposición, su Majestad Pedro Sánchez ha recogido los bártulos y se ha ido, demostrando que no se puede tener más cara que la que él tiene. Pero claro, como se van a saltar la ley a la torera, “su persona”, con su eterna cobardía, ha decidido que sea otro el que de la cara que él solo está para el Falcon y para Las Marismillas con la Bego.

¿Y saben la excusa que ha utilizado para largarse? Pues que tiene una reunión telemática a las 18:30 horas con el resto de los jefes de Gobierno comunitario. Una cita de carácter informal y que empezará varias horas después de que termine el debate en el Congreso. Que tiene una cita a las 18:30 y se queda tan ancho.

Pero le da igual. A Sánchez todo lo que pensemos le da absolutamente igual. Le importa una higa quién o quién padezca mientras él tenga el trasero bien caliente. Y nadie es capaz de afearle la conducta, excepto Vox. Ni partidos, ni medios de comunicación, ni una inmensa mayoría de la sociedad, ya que todavía hay muchos que incluso aplauden a este felón. Venga, vamos a aplaudir a las ocho como focas.

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