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Parece que todos los rumores apuntan a que en las próximas horas, entre hoy sábado y mañana domingo, el miserable gobierno de Pedro Sánchez va a volver a decretar un nuevo e inservible estado de alarma. Y decimos inservible por un motivo que, creemos, está claro para todos: no ha servido de nada.

Y contando con el apoyo de unos miles de cabezas huecas, totalmente contagiados de un síndrome de Estocolmo preocupante, Sánchez nos echará la culpa a todos nosotros, a todos los españoles de ese nuevo decreto dictatorial, inservible y terriblemente injusto. Y lo más sorprendente de todo este asunto será, como ha sido hasta ahora, la exasperante pasividad de toda la sociedad española, la de todos nosotros, una sociedad a la que, poco a poco, le van quitando sus derechos y se queda impasible ante las injusticias que sufre directamente en sus carnes, como las vacas cuando ven pasar un tren.

Llegados a este punto, muchos ya estamos seguros que el coronavirus no es lo que motiva todo esto, es la excusa perfecta que necesita un gobierno cuyo mayor deseo sería gobernar a un país en estado de alarma por tiempo ilimitado. Siempre que suceden cosas extraordinarias e increíbles como estas hay que preguntarse: ¿A quién beneficia todo esto? Y cada vez lo tenemos más claro.

Beneficia a un estado insostenible que no puede mantener a todos los pensionistas. Beneficia a una clase política miserable, la que se sienta en el Consejo de Ministros, que cumpliendo órdenes y al servicio de oscuros intereses, quiere destrozar nuestra nación y llevarse suculentas comisiones por ello.

¿Se pueden ustedes hacer una idea de lo que significará un nuevo estado de alarma y un nuevo confinamiento para mucha gente? ¿Han pensado en los niños encerrados en casa? ¿Han pensado en los autónomos sin ingresos? ¿Han pensado en los ancianos solos y aterrorizados estando seguros del peligro que corren y siendo bombardeados desde la televisión con todo ello? ¿Han pensado en los suicidios? ¿En los daños a la salud mental? ¿En la desatención absoluta de otras enfermedades? ¿Han pensado en todo ello?

Y no, enfermos del síndrome de Estocolmo, la culpa no es de quien se baja la mascarilla por debajo de la nariz o de los jóvenes que quieren disfrutar de la juventud. La culpa no es de esa gente que, tras el confinamiento han intentado hacer una vida normal con sus familias y amigos. La culpa es de la peor clase política, la que nos gobierna, que hemos padecido en toda nuestra historia. Todo esto es cuestión de poder y dinero, el coronavirus no es más que una excusa perfecta para ello. Y hasta que todo el mundo no se de cuenta de ello, no habrá nada que hacer.

¿Nos vamos a volver a quedar tan tranquilos?

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2 Comentarios

  1. El pueblo español parece que está muerto. Esta rupugnante y vomitiva clase política, los medios de comunicación y la presión social lo han convertido en un rebaño asustado y dócil. Es increible ver como la gente mayoritariamente acepta llevar mascarilla en plena calle caminando a solas, en el campo y hasta en la playa. Como aguantamos estoicamente colas enormes para entrar no ya en negocios privados, sino en oficinas públicas para trámites obligatorios (tasas, DNI, certificados). Y todo el mundo callado. Damos vergüenza ajena y somos el hazmerreir de Europa y el mundo.

    De esto vamos a salir muy, pero que muy, tocados como país, si éste no queda despedazado. Ya está cocinado el caldo ideal para la tiranía, en la que ya estamos. Una tiranía que nos va a llevar a la destrucción de nuestro modo de vida, de nuestra economía y de nuestra libertad. No hay resistencia apenas, una resistencia civil, pasiva, no-violenta. Además lo que esta gentuza que nos gobierna está buscando es que alguien que no “sea de los suyos” la líe en la calle, para aplicarle todo el peso de la ley y de la maquinaria del Estado y cargarle 20 ó 30 años de cárcel por “sedición”, “rebelión” y lo que haga falta. Y para esos no habrá ni indultos ni comprensión.

    Vivimos un momento muy delicado y no veo salida para esta situación. Nadie nos va a ayudar. Nos vamos a hundir en nuestro propio estiércol y pronto vendrán los buitres a apoderarse de la carroña. Está claro que esta vomitiva clase política, como dice el artículo, solo sirve a oscuros intereses: los intereses de la plutocracia internacional. Cuando todo se hunda, cogerán su pasta y se largarán a disfrutar de sus comisiones de sus amos y de sus vicios lejos de aquí, riéndose de todos nosotros mientras se toman un daiquiri en una soleada playa. Y nos dejarán aquí en la estacada, como ha pasado otras veces en la historia de España De aqui a poco tiempo, vamos a ver un auténtico “sálvese quien pueda”.

  2. El problema de fondo podría ser la Monarquía parlamentaria,donde todo el mundo parla (habla),los políticos hablan,los periodistas hablan…como urracas y parlanchines.Los partidos politicos fruto de este sistema,se agrupan entre derechas e izquierdas,grandes discursos,mucha palabrería,y cuando hay un problema grave parece que esperan a que los militares les saquen las castañas del fuego (frase hecha).
    Desde la Transición hacia la Constitución,el pueblo español,no ha hecho más que burla sobre el ejército,especialmente los intelectuales de las Universidades,burla cruel y desmedida,y por supuesto criticar el Régimen militar de Franco,que solucionaba problemas,daba trabajo y bienestar y puso a España en un lugar óptimo,para que luego todos estos blablableros la hipotecasen,la destrozasen y la dejasen por los suelos!.y que pasa?,pues ahora que no hay un Caudillo militar,quien solucionará las cosas?…un ministro gay satánico?el dueño de Zara?.

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