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Este mes de octubre está siendo uno de los meses más horribles que pueda vivir cualquier familia y, por desgracia, lo está viviendo la mía. El martes de la pasada semana fallecía mi suegro tras ser ingresado el jueves de la semana anterior con casi 40 grados de fiebre. Al día siguiente era también ingresada mi suegra quien, además padece una enfermedad degenerativa: Demencia con cuerpos de Lewy.

¿Y por qué digo que nuestra experiencia personal con el coronavirus no tiene nada que ver con la que nos cuentan médicos, medios y políticos? Les voy a explicar. Dos semanas antes del ingreso de mi suegro, mi suegra fue ingresada en el hospital y fue diagnosticada con neumonía. Se le hicieron dos test para detectar si tenía coronavirus y los resultados fueron negativos. Tras permanecer en una zona intermedia del hospital hasta conocer el resultado de los test, fue trasladada a una planta normal del centro sanitario.

Al cabo de una semana, aproximadamente, fue dada de alta, concretamente un martes. Volvió a su casa y la sensación que daba era de absoluta normalidad, excepto que tosía de vez en cuando, todo normal. Fue la siguiente semana cuando todo empezó a cambiar. Como he dicho antes, el jueves de esa siguiente semana fue ingresado mi suegro, al día siguiente fue ingresada mi suegra puesto que tosía mucho y tenía bastantes flemas que, debido a su enfermedad degenerativa era incapaz de expulsar ella sola.

Ahora nos hablan de confinamiento y de toques de queda, ellos apenas salían debido a su edad, 87 y 85 años. Cuando lo hacían les acompañaba su cuidadora y no estaban más de media hora en la calle. Pero a partir de aquí viene lo más sorprendente de todo. A los que hemos estado a su alrededor todo este tiempo se nos han hecho los test por coronavirus, todos han salido negativos incluso el más sorprendente, el de su cuidadora que convivía con ellos 8 horas diarias. Todos negativos y sin una sola persona enferma a su alrededor.

Nuestra sospecha viene del primer ingreso de mi suegra en el hospital: o los dos test que se le realizaron fueron erróneos, o mi suegra sufrió el contagio en el propio hospital. De hecho, uno de los días que permaneció en el hospital entró un sanitario con un EPI, sin ser esa una zona de coronavirus, por lo que entendemos que venía de una de contagios ya que no nos pareció normal que fuera vestido de esa forma.

Y con todo ya relatado se me ocurre una pregunta: ¿Por qué, ahora que han aumentado los casos de positivos, se habla de la irresponsabilidad de la gente, de los botellones, de los bares, de mil cosas más y no se habla de los contagios que se producen en los hospitales? Si se dan cuenta, nadie habla de esto. Nadie nos cuenta nada y nosotros tenemos claro, por experiencia propia, que se producen.

Pero en el caso de mis suegros se ha dado también otra circunstancia extraordinaria, la de que nadie de su alrededor haya padecido la enfermedad, haya dado positivo o tenga algún tipo de síntoma ni antes, ni en estos momentos. Y se da otra circunstancia con la que a mi se me hiela la sangre, de todas las personas de su alrededor, los únicos que se habían vacunado contra la gripe el pasado año fueron ellos. Y esta última circunstancia nada tiene que ver con la edad, es algo que no hemos hecho nadie de los que hemos estado cerca.

Con todo esto, ahora estamos a la espera de ver lo que sucede con mi suegra y rezando para que consiga salir adelante puesto que en estos momentos sigue ingresada. Ingresada sola, rodeada de desconocidos que van con mascarillas o EPI, sin poder ver a su familia y con una enfermedad por la que no puede expresarse pero sí entiende lo que pasa a su alrededor. Y a su alrededor está viendo solo a extraños a los que no consigue verles ni la cara. Lo más duro de todo esto es, además de lo dramático que es lo que ha pasado y la preocupación por su estado de salud, pensar que ella pueda sentirse sola y abandonada por su familia.

No sé cuántos responsables políticos o sanitarios leerán esto pero apelo, apelamos a un tratamiento más humano de los enfermos puesto que todos tenemos familia, incluso ellos. Apelamos a una información diaria del estado de salud de nuestros familiares, ya que no podemos verlos y los fines de semana nadie informa de nada. Apelamos a muchas cosas, esperemos que alguien nos escuche.

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1 Comentario

  1. Siento mucho las circunstancias tan sorprendentes y desagradables que te ha tocado vivir amigo, eres víctima como todos nosotros, de la cultura del disparate, de esa cultura deshumanizada y cruel que omite el sentir de los más indefensos. Recibe todo mi apoyo, y el de todos los españoles de bien. Un abrazo.

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