infectados
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No son casos aislados, sino cientos en toda España. Una pesadilla para los rastreadores, obligados a alertar para que jueces y policías vayan a por ellos. “Por mis cojones que no me van a encerrar” o esta otra: “a mí, me van a pillar” así reaccionan los más clandestinos, aunque, a decir verdad, se oyen frases peores. Palabras más o menos que son escuchadas por cualesquiera de mis paisanos, incluso algunas más vejatorias para los que vamos por el mundo cumpliendo con estas leyes que, en muchos casos son contradictoras, pero ahí están y hay que cumplirlas. Hace unos días pasaba, el que asiente, por un bar, donde en una de la mesa había tres niñatos y una niñata, tomando unas cervecitas, al pasar, me fijé en uno de estos, cuando este, el niñato de siempre de turno, me dice: ¿Que miras viejo?  A esta pregunta con insolencia, le dije: es que estáis los cuatro sin mascarilla. Vete a tomar por el c…, me dijo. Pues mira, lo he probado y no me gusta. Seguí diciéndole: prueba tú, a ver si te gusta. Di media vuelta y me marché.

Lo infortunado de todo esto es que, además, estos estudiantes de derecho, me consta que son, puesto que este bar está enfrente de la Universidad, además lo sé. Muchos de los infectados furtivos del Covid-19, son jóvenes, cosa que se está viendo, observando y en el punto de mira, por los periódicos y televisiones. A decir verdad, aunque las leyes y las alarmas, contradictoras contra todo pronóstico y a veces objetantes inclusive para personas poco versadas en esta materia que, por cierto, manejan los eruditos políticos del Gobierno con toda insolvencia y desgarradora voracidad por lo que se está viendo, cambian las “cartas” según sean los falaces jugadores sentados en la mesa de juego.

Este SARS- CoV-2, llamado después Covid-19, ha resultado bailón, donde las danzas chinas, las famosas del Dragón llegaron a España para hacer de comparsa a las sevillanas   de Andalucía, a la Sardana Catalana o las jotas de Castilla y León, y el Chotis madrileño, por decir algunos. Este bailoteo, el contagioso furtivo del coronavirus, baile que se hace, en su mayoría en esta pandemia sin mascarilla, y en cualquier tipo de saraos ha ido contagiando.  Ha entrado en los pueblos de España por la puerta de atrás, de la mano de personas intolerables y obcecados, inclusive llevando de la mano, donde muchas veces fueron acompañados con este Covid- 19 en discotecas, guateques en las residencias de estudiantes, en fiestas clandestinas en las plazas de los pueblos, en los botellones y en fiestas domiciliarias.  etc. etc. ¿Dónde están los guardias de turno? ¿y las multas, adónde van? Ja. ja. y ja. Pero… ¿hay multas?

Esta pandemia, ni se ha ido, ni se fue, ni se va. Este verano pasado se ha quedado durmiendo la siesta en esta España que como me dijo el otro día un médico amigo: Los chinos saben mucho, pero nuestros gobernantes, saben mucho más. Hay guerras, me seguía diciendo: de muchas etiquetas, donde cualquier fórmula vale para cualquiera de los gobernantes de turno, hay guerras de armas, pandemias de muchas clases y cualquiera de estas, mueren más gente que en las propias guerras al uso, en donde esta pandemia podría pasar por la nueva guerra psicológica. Y, el gobierno comunistasocial a verlas venir, seguro que se estarán frotando las manos.

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1 Comentario

  1. A tí si que te han comido el cerebro!Quien te mandó para hacer de Gestapo de jovenes estudiantes que estan tomandose una cerveza sin hacer mal a nadie!Acaso no sabes que la mascarilla no sirve para nada?Que es la estrella de David del Regimen globalista totalitario actual?
    Bien por los estudiantes! A ver si os dejáis de molestar por envidia a quienes son mas felices porque son libres.

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