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Creo que ya va siendo hora de desmontar el mito de George Soros como genio o mago de las finanzas; de emprendedor que todo se lo debe a su agudeza para adivinar el curso de la economía mundial. George Soros no es el nombre de una persona. Es el nombre de un cártel. De una inmensa corporación.

Hay que darle a la leyenda de George Soros su verdadero color: el negro. Y desmontar el mito fabricado por la prensa mayoritaria. Quieren hacernos creer con él que un individuo puede subir a lo más alto gracias simplemente a su esfuerzo, a su astucia o su inteligencia; que un hombre solo puede desafiar a un estado tan poderoso como el británico. No saben lo lejos que se hallan de la verdad. Se hacen eco como siempre de la omnipresente propaganda globalista.

Si George Soros es un genio de algo será un genio de la mistificación y del camuflaje, uno de cuyos rasgos más destacados es su supuesto anti sionismo. La misión de este hombre no es otra que encabezar la desestabilización de los países que puedan oponerse al proyecto globalista de acabar con la independencia y la identidad nacional de todos los países, por medio de operaciones financieras a gran escala concebidas por otros. que se esconden a su sombra. en los grandes centros financieros de Occidente: en Milán, en Suiza y por supuesto en la City de Londres, ese estado independiente (el único que queda) incrustado en el Reino Unido al que la propia reina de Inglaterra le rinde pleitesía. Operaciones destinadas a implantar en todas partes una tiranía global dirigida por un puñado de banqueros que mantienen estrechos vínculos con la Mafia.

Y esto no son teorías conspiratorias. sino hechos comprobados. Recientemente el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación denunció las transacciones sospechosas por valor de dos billones de dólares realizadas por bancos como el HSBC, el Deutsche Bank, el Standard Chartered, J.P. Morgan y el Bank of New York. Durante 20 años, de acuerdo con dicha fuente, los cinco bancos se han ido enriqueciendo facilitando el trabajo de terroristas y capos de la droga. Además de delincuentes, son reincidentes, porque el HBSC ya incurrió en dicho delito y el antiguo fiscal general del estado Eric Holder se limitó a exigir a sus directivos que firmaran un documento comprometiéndose a no volver a incurrir en dichas prácticas. Compromiso que como podemos comprobar no han respetado.

El Miércoles Negro que ha pasado a la historia como el día que George Soros derrotó al Banco de Inglaterra debería conocerse más bien como el día que el Banco de Inglaterra decidió apostar contra sí mismo.

El Miércoles Negro no significó otra cosa que la definitiva implantación en todas partes de un régimen mundial que conlleva la subordinación absoluta de los políticos títere a los intereses de unos cuantos fondos financieros y su claudicación absoluta ante los caprichos de los Mercados que no es más que un eufemismo con el que los banqueros trapaceros se designan a sí mismos. Los Mercados están amañados por ellos. No existe el libre mercado como pretenden. Eso es una burda falacia.

Por medio de la crisis provocada por el Miércoles Negro, los globalistas consiguieron deshacerse sin duda de los políticos demasiado independientes o demasiado preocupados por la suerte de los ciudadanos a su cargo. Que como dice “The Guardian” el ascenso de Tony Blair se produjera gracias a la misma resulta sumamente esclarecedor. Tony Blair fue una de las parteras de la guerra ilegal contra el terrorismo provocado por los agentes dobles de la CIA y el Mossad infiltrados en organizaciones pantalla como Isis o Al Qaeda. El origen de la inmensa fortuna de Tony Blair todavía no ha sido debidamente esclarecido y da lugar a todo tipo de especulaciones. Con el se inauguró la práctica de recompensar los favores o la obediencia de los políticos a los designios de la banca retribuyendo con sumas astronómicas sus insulsas charlas en todo tipo de foros o instituciones académicas.

Está claro que a la camarilla globalista siempre preocupada por mantener un equilibrio de poder entre las grandes potencias que no amenace su poder omnímodo en la sombra, no le interesaba una Unión Europea demasiado poderosa e independiente de sus designios. Los mismos que se opusieron en su momento al ingreso de la libra en el en el Mecanismo Europeo de Cambio, se oponen, ahora que todos los políticos han sido convenientemente amaestrados, al Brexit que no entra en sus planes, demostrando una vez más que no respetan la voluntad de los ciudadanos y que la democracia en Occidente no es más que una burda farsa. Los verdaderos gobernantes del mundo, los banqueros mafiosos, se oponen a todas las medidas que no hayan sido decididas por ellos mismos en Davos o en sus reuniones secretas en la sede del Banco de Pagos Internacionales y castigan a los representantes electos que se desvían de sus directrices atacando las divisas de sus respectivos países, robando sus activos o bloqueando su acceso al SWIFT. Disponen para sus operaciones de todo el dinero que los directivos de la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra o el Banco Central Europeo les apetezca imprimir. Definitivamente vivimos bajo la espantosa tiranía de los tahúres.

George Soros no sacó los diez billones de dólares que apostó contra la divisa británica de su propio bolsillo. El dinero salió de la City de Londres, de Suiza, de Milán, de los centros financieros más importantes del mundo. Para saber de dónde salió el dinero basta con examinar quien se sienta o se sentaba en la junta del celebérrimo fondo de inversión Quantum:

Uno de los miembros de la junta más destacados era Richard Katz, director de la compañía financiera “Rothschild & Co. Italia S. p. A.” con sede en Milán y miembro así mismo de la junta del banco comercial N.M. Rothschild and Sons con sede en Londres.

Otro de sus miembros no era otro que Nils O. Taube, socio del grupo de inversión St. James Place Capital que cuenta a Lord Rothschild entre sus socios principales.

Presentes estaban así mismo los directores de algunos bancos privados suizos sumamente discretos conocidos por ayudar a los sindicatos del crimen organizado a lavar el dinero procedente del tráfico de armas y de drogas.

Otros miembros de la junta eran Edgar D. de Picciotto, director del banco privado de Génova “CBITDB Union Bancaire Privee” o Isidoro Albertini, director de la compañía “Albertini and Co.” milanesa. En fin, para qué seguir.  Estamos hablando de las más importantes instituciones financieras del mundo que constituyen ya el verdadero gobierno mundial en la sombra, los gobiernos nacionales electos no son ya más que una burda fachada.

Es muy fácil para George Soros ganar dinero en los mercados financieros cuando se dispone de la información privilegiada proporcionada por los que los rigen y cuando todo lo que hasta hace poco se consideraba un fraude o un crimen ha pasado a ser por arte magia negra una práctica perfectamente legal, o cuando los trapicheos de algunos banqueros con las bandas mafiosas son castigados por jueces corruptos, probablemente masones, con ridículas multas que suponen la décima parte de sus ganancias. A saber dónde va a parar dicho “diezmo”, probablemente va a parar indirectamente a sus propios bolsillos en forma de tasas o intereses bancarios.

La facilidad con la que este puñado de financieros puede atacar la economía de todos los países cuyo gobierno se opone a sus intereses se debe a la famosa desregulación de los mercados y a la connivencia de los banqueros centrales de todos los países que peregrinan todos los años a Suiza a recibir las instrucciones de sus jefes, porque dentro del club selecto de los banqueros centrales existe por supuesto una estricta jerarquía. Cuánto más desregulados están los mercados más regulados estamos los ciudadanos. No existen leyes para algunos banqueros que las reescriben a su antojo y en su propio beneficio. Están, como los mafiosos, por encima de la ley.

Su política financiera, su trato de favor a los ejecutivos ineptos y corruptos que colocan al frente de las grandes corporaciones o de empresas privatizadas y saqueadas está arruinando al mundo entero y ahora que crecía el descontento y los ciudadanos comenzaban a protestar en masa contra el secuestro de sus parlamentos por dicha camarilla y la degradación de las condiciones de vida en todas partes, se han inventado una epidemia para amordazar y recluir a los descontentos y recortar de forma salvaje todas las libertades civiles. Todo parece indicar que el Covid-19 no existe. Que no es más que un diseño digital confeccionado con material del ADN humano. No necesitan un virus real para crear el pánico, les basta con la complicidad de la prensa mercenaria y anunciar la pandemia por la tele a bombo y platillo.

A los que sepan inglés les puede interesar este vínculo.

Hace poco se difundían imágenes de la policía supuestamente española ensañándose con los manifestantes madrileños contra el confinamiento, es decir contra el encarcelamiento injustificado e injustificable de gente inocente y sana. Los policías no saben lo que les espera. Si se afianza la dictadura global disfrazada de emergencia sanitaria, mañana podrían despedirlos reemplazándolos por inmigrantes subsaharianos habituados a la brutalidad que reina en las dictaduras de sus países de origen; o bien, si tienen mucha suerte, mandarlos a Ucrania, por ejemplo, a reprimir a los ucranianos a cambio de un sueldo miserable. No sabemos qué medidas concretas preparan los gobernantes en la sombra, sabemos que pretenden desarraigar y desperdigar a los pueblos, crear una masa indiferenciada de esclavos descerebrados a su servicio, monitoreados con el móvil las 24 horas del día. Sabemos que quieren acabar con la mitad o más de la población mundial, sabemos que quieren rediseñar la economía a su antojo con el Green New Deal caiga quien caiga, sabemos que el anti papa Bergoglio es su cómplice. Sabemos que son psicópatas que carecen de la menor empatía, incapaces de ponerse en el pellejo de los infelices que sacrifican. Sabemos que son satánicos por mucho que lo nieguen. Los financieros todopoderosos en la sombra que dictan las leyes a su antojo podrían provocar en cualquier momento una hambruna como la que provocaron en Ucrania los soviéticos y que acabó con la vida de millones de personas, en realidad ya lo están haciendo. Podrían provocarla en España si es su capricho.. Esto puede parecer demasiado apocalíptico a los miopes que no ven venir la ruina porque maman todavía de la teta del estado. Los autónomos, los emprendedores, lo más selecto y productivo de todos los países, los que crean de verdad riqueza y no la roban como los banqueros mafiosos ya la tienen encima. Han sido arruinados por las políticas irresponsables del gobierno.

El siniestro asunto de la terrible hambruna provocada en Ucrania en 1932 me viene al pelo para hablar de la magna obra de Anthony Sutton desconocida o silenciada por los círculos académicos, que no es otra que “Wall Street y la Revolución Bolchevique”.

Gracias a Antony Sutton sabemos que algunos financieros o magnates de Wall Street financiaron a los revolucionarios rusos y posibilitaron el desarrollo de la Unión Soviética. Sutton demostró sin asomo de dudas que Lenin, Trotsky y el resto de los revolucionarios marxistas recibieron la inestimable ayuda financiera de hombres como Averell Harriman, miembro por cierto de la sociedad secreta Skull & Bones, y que la revolución rusa constituyó una inversión que les generó suculentos beneficios.  A través de sus lacayos, los revolucionarios marxistas, los banqueros occidentales mantuvieron cautiva la economía rusa y convirtieron a la Unión Soviética en una fuente constante de conflictos que ellos mismo gestionaron.

En realidad, tras neutralizar a los alemanes, que eran los únicos que podían hacerle sombra, por medio de la Primera Guerra Mundial la camarilla masona y globalista financió a todos los bandos en conflicto en la Segunda Guerra Mundial, como también demostró el mismo Anthony Sutton.  Una guerra desencadenada por el crack del 29 que ellos mismos provocaron. Financiaron a los soviéticos, a los nazis y a los aliados. La guerra se había convertido ya en su pasatiempo y su negocio más lucrativo.

El comunismo en realidad es tan capitalista como el capitalismo y el capital viene del mismo sitio: de Wall Street y la City . La célebre dialéctica marxista no es en realidad más que sofística. Lo opuesto al capitalismo y al comunismo es la democracia real en la que los gobernantes elegidos por el pueblo lo representan verdaderamente y responden ante él. A los banqueros no sabemos quién los elige a dedo. Aunque Anthony Sutton centró sus investigaciones en la organización secreta Skull & Bones, hoy sabemos que con toda su importancia dicha organización no es más que una de las células de la masonería, que es una hidra con muchas cabezas, coronadas o no.

Me resulta imposible comprender la debilidad que sienten algunos activistas de la prensa alternativa por el estado policial chino que interpreta provisionalmente el papel de policía bueno frente al estado “profundo” occidental que actúa como el policía malo; ambos representan el mismo sistema represivo: el sistema global totalitario que se está cociendo delante de nuestras narices con su feo rostro debidamente enmascarado. Los masones tan aficionados a disfrazarse han montado la misma farsa protagonizada por un microbio en todas partes y los chinos juegan un papel destacado en ella. Los chinos y los conspiradores occidentales luchan por captar la máxima cuota de mercado de las redes 5G de vigilancia y represión masiva, de la misma forma que las distintas bandas mafiosas se disputan el mercado de la prostitución, la heroína o la cocaína. La mafia siempre se ha sido muy proclive a enzarzarse en reyertas familiares, pero la mafia es una: la fundada por el Mason Mazzini disfrazado de nacionalista italiano.

Todos los estados (¡Incluso el cubano!) parecen competir para sacar al mercado su vacuna milagrosa para combatir una epidemia que no existe; ninguno cuestiona la patraña; Vivimos verdaderamente bajo el Imperio de las Mentiras, y no importa qué guerras se libren o no, todas son financiadas por los mismos y el ganador siempre será el más diabólico y el más taimado.

Puede resultar muy útil interpretar el pasado a la luz del presente. De la misma forma que durante algún tiempo se utilizó la excusa de la guerra contra el terrorismo islamista (un terrorismo creado por los miembros masones de los servicios de inteligencia occidentales) para restringir las libertades civiles en Occidente, durante la guerra fría se utilizó la excusa de la guerra contra el comunismo con el mismo objetivo; de forma paralela, en la Unión Soviética, la excusa de la guerra contra el capitalismo también sirvió para coartar la libertad y subyugar a la población en los países del Este.

La caída de la Unión Soviética se produjo muy oportunamente un año antes de la firma del tratado de Maastricht que puso fin a la democracia en Europa. ¿Decidieron las élites bancarias acabar con el sistema soviético cuando el proyecto de dictadura europea, una vez eliminados los políticos independientes por medio de operaciones como la del Miércoles Negro, estuvo suficientemente consolidado? En la nueva fase de la creación de una tiranía global, (la primera fase podría estar representada por la creación de la ONU o de la Reserva Federal, eso habría que discutirlo), el capitalismo, que para mí representa el gobierno tiránico de los banqueros o los financieros no electos (y del cual el comunismo es la imagen invertida por así decirlo) se expandió hacia el este y Rusia permaneció temporalmente como el falso enemigo de la falsa libertad occidental junto con China. Y digo falso porque Rusia es una copia más o menos exacta de la tiranía occidental liderada por los falsificadores de divisas, es decir, el sistema bancario.

Hay algo de magia negra en que todos los gobiernos del mundo secunden la farsa del coronavirus de forma semejante, aunque nuestro gobierno está mostrando un celo sin parangón a la hora de escenificar la farsa, se ve que quieren hacer méritos ante la Corona, y no me refiero a la española sino a la Corona de la City de Londres que no sabemos en qué cabeza descansa. La amenaza de los agentes mafiosos dispuestos a liquidar a cualquier político independiente no explica del todo semejante consenso, uno no sabe si los dirigentes mundiales que desfilan por Davos son convenientemente hipnotizados en dicho enclave o si se hipnotizan a sí mismos con los programas de las televisiones nacionales a punto de dejar de serlo.  Todos son en cualquier caso déspotas que pretenden quizás en algunos casos utilizar la farsa del coronavirus para sus propios fines, aunque acaben convertidos, lo quieran o no, en marionetas de los globalistas.

El satanismo de las élites es cada vez más obvio. Impone rituales siniestros como que nos lavemos las manos cada cinco minutos como si fuéramos Pilatos o Lady Macbeth o el de amordazar a niños inocentes. Hasta hace poco los asesinaban en África con sus vacunas mortíferas, ahora se disponen a hacer lo mismo en Occidente. Lo más repugnante es que se disfrace de filantropía. Que asesine con fines supuestamente altruistas. El satanismo de los masones no es un secreto excepto para algunos masones de grado bajo y nulo coeficiente intelectual que no se enteran de nada; ya lo expuso abiertamente, si bien de forma enrevesada y confusa que es lo propio de los masones que todo lo tergiversan, uno de sus “apóstoles” más destacados: Albert Pike.

Han conseguido sentar a un masón luciferino, el anti papa Bergoglio, en la silla de san Pedro con el sacrílego cometido de “santificar” su cruzada contra el falso cambio climático que no es más que una cruzada satánica contra el bienestar y la salud de todos. Aquí no hay más cambio climático que el que provocan los geo ingenieros a sueldo de los conspiradores de Davos con sus calentadores ionosféricos y la dispersión de aerosoles, son los mismos que han decidido fumigar a los seres humanos como si fueran alimañas. El grado de hipocresía de la camarilla globalista se transparenta en afirmaciones como que el Green New Deal tiene como objetivo disminuir la desigualdad social (es todo lo contrario) o cuando lo equiparan al New Deal de Roosevelt, uno de los pocos políticos que decidió enfrentarse al poder de los financieros no electos y no fue asesinado por ello, aunque estuvo a punto de serlo. Su desfachatez no tiene límites, son parásitos, representan el mal absoluto. No tienen otro objetivo que el ejercicio arbitrario del poder injusto y no buscan otra cosa que su satisfacción personal.

El Nuevo Orden Mundial es un viejo proyecto. Es el Novus Ordo Seclorum de los masones. Se ha ido fraguando por medio de organizaciones supranacionales falsamente humanitarias. Ha desencadenado dos guerras mundiales. Sus defensores pretenden, según parece, reconstruir el templo de Salomón, que debería llamarse de Herodes, en la Explanada de las Mezquitas para entronizar en él a algún falso mesías. Esto no tiene nada de sorprendente; los masones siempre estuvieron obsesionados con reconstruir dicho templo, pero no para adorar a Dios, eso está claro.  En todo caso será para adorar alguna deidad pagana como Baal-Peor.

Los banqueros y financieros globalistas han convertido en negros a todos los días de la semana y no sólo el miércoles; en especial el domingo, que probablemente dedican a invocar a todos los demonios.  ¿O será más bien el sábado? Eso está de momento sujeto a conjetura.

 

*Un artículo de José Francisco Fernández-Bullón

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