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OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ
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El silencio de Pedro Sánchez no presagia nada bueno. Se habla de muchos temas, pero su ausencia de la escena es muy meditada, calculada y medida. Solamente se presta a la foto fácil, a las declaraciones grandilocuentes y, sin el menor decoro, cede los micrófonos y los primeros planos a sus subalternos que, como los forcados portugueses, asumen la embestida del toro. Podemos es el capote con el que lidia y la muleta sus ministros, entre los que sobresalen banderilleros que castigan con sus actuaciones e intervenciones. Los relevos, día tras día, se suceden entre su cuadrilla protegiendo al maestro. Cada tarde, en cada plaza, emplea a diversos colaboradores que asumen el riesgo, el desgaste y la crítica. Toda una lección de escapismo y distracción intencionadamente buscada. Salvador Illa Roca (ministro de Sanidad); Manuel Castells Oliván (ministro de Universidades); Juan Carlos Campo Monedero (ministro de Justicia); María Jesús Montero (ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno); Carmen Calvo Poyato (vicepresidenta primera y ministra de la Presidencia); Yolanda Díaz Pérez (ministra de Trabajo y Economía Social); o José Luis Escrivá Belmonte (ministro de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones) son los que saltan al albero a acometer la faena de dispersar la atención y crear cortinas de humo para impedir ver la realidad.

Pedro Sánchez se esconde, maquina y trama la estrategia de manera clandestina. Los problemas se crean para confundir y esquivar los focos, mientras él, trabaja desde la oscuridad en su plan diseñado. El debate sobre la monarquía, la batalla de Madrid, o la evolución de la pandemia se utilizan como salvoconducto para la huida. Los tercios de varas mal puestos quitan capacidad de riesgo para el maestro de lidia.  Los picadores son los podemitas. Junto a la ya señalada Yolanda Díaz y Manuel Castells –últimamente muy dicharachero y locuaz-, habría que añadir a otros ministros comunistas como Alberto Garzón Espinosa (ministro de Consumo), Irene Montero Gil (ministra de Igualdad) y el sobresaliente, Pablo Iglesias Turrión (vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030). Desde la grada, vociferando y caldeando el ambiente, actúan con entusiasmo inusitado, Juan Carlos Monedero y Pablo Echenique Robba. Ellos dirigen los cánticos de las peñas social-comunistas y al coro bolivariano en sus representaciones callejeras y mediáticas. Dan color y calor a la fiesta anti nacional, distraen al respetable con sutiles y endiabladas piruetas. Son los santilbanquis de la charlotada y los animadores durante las tardes de aburrimiento y hastío, pero muy eficientes en su labor de captar la atención del público. Son una especie de payaso de rodeo acreditando velocidad, agilidad y capacidad de anticipación del movimiento del toro. Su principal cometido es proteger al diestro del ataque del astado proporcionándole un objetivo alternativo. Sin ellos el espectáculo no sería el mismo, son necesarios para el entretenimiento. Verdaderos payasos de circo que buscan divertir a los tendidos. No tienen turno de intervención, entran en escena cada vez que sea necesario, aunque sin la entrega, ni la valentía del clown del rodeo americano.

No faltan peones de brega eficientes en su labor asistencial al matador, Adriana Lastra Fernández (portavoz del Grupo Socialista en el Congreso y, vicesecretaria general del PSOE); Rafael Simancas Simancas (Secretario General del Grupo Socialista en el Congreso); Ander Gil García (portavoz del Grupo Socialista en el Senado); u Óscar Puente Santiago (alcalde de Valladolid y portavoz de la ejecutiva Federal del PSOE), se dejan ver y recortan al manso con entrega.

¿No echan en falta ustedes últimamente a algunos ministros? Por supuesto, me refiero a aquellos que no cuajaron tardes de gloria, ni cosecharon la Puerta Grande. Con sutileza y agudeza han sido protegidos por sus espectaculares y atronadores fiascos. Me refiero a Fernando Grande-Marlaska (ministro de Interior); Isabel Celaá Diéguez (ministra de Educación y Formación profesional); Reyes Maroto Illera (ministra de Industria, Comercio y Turismo); Luis Planas Puchades (ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación; Nadia Calviño Santamaría (vicepresidenta Económica); José Luis Ábalos Meco (ministro de Transporte; Movilidad y Agenda Urbana). Los fracasos de sus departamentos no han permitido ovación alguna, más al contrario, pañoladas y pitos son su valoración. No han conseguido trofeos y la vuelta al ruedo se antoja un sueño imposible para sus aspiraciones en el escalafón.

¿Qué me dicen de los monosabios? Algunos son completamente desconocidos, o de vida ociosa y plácida.  No se sabe de su existencia, o de la agenda de trabajo que desarrollan. Son aquellos que socorren al picador durante el tercio de varas. En el Consejo de Ministros del Gobierno de España hay varios: Teresa Ribera Rodríguez (vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico); Pedro Duque Duque (ministro de Ciencia e Innovación); Arancha González Laya (ministra de Asuntos exteriores, Unión Europea y Cooperación); José Manuel Rodríguez Uribes (ministro de Cultura y Deportes); Carolina Darias San Sebastián (ministra de Política Territorial). Los ministros de Agricultura y de Universidades formaban parte de este nutrido grupo de dignatarios floreros.

Los areneros también tienen su papel, son los mozos encargados de limpiar el partido a nivel regional y mantener en buenas condiciones los territorios de las baronías. Se encargan de eliminar los detritos y cubrir la sangre y los despojos después de cada lidia. Javier Lambán Montañés (presidente de la Diputación General de Aragón); Ximo Puig i Ferrer (presidente de la Generalidad Valenciana); Emiliano García-Page (presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha); María Chivite Navascués (presidenta del Gobierno de Navarra); Guillermo Fernández Vara (presidente de la Junta de Extremadura); o Adrián Barbón Rodríguez (presidente del Principado de Asturias), son siempre rebeldes sin causa, pero profundamente serviciales. Son muy conscientes de los duelos y quebrantos que supone mantener la arena limpia de sangre e inmundicias. Sus servicios son muy bien pagados.

La cuadrilla es amplia, numerosa, cuajada de personajes de diversa naturaleza y cuyo valor es el de asistir al líder facilitándole quites, avíos, tanto desde el callejón, como desde el ruedo. Una corte de asistentes que se desvelan por el director de lidia, aunque algunos quieran tener su propia cuadrilla. Todos son conscientes de que los contratos les permiten vivir, así es que asumen su rol con precisión y disciplina. Pedro Sánchez, “el de las Mercedes”, no es nadie sin ser arropado pos su séquito, por sus cortesanos de palacio, por su cohorte de aduladores y mozos de espadas. Él sólo torea de salón.

Para finalizar y, no por ello menos importante, el representante en la sombra es Iván Redondo Bacaicoa (jefe del Gabinete de la Presidencia), auténtico director de escena. Es el auténtico cerebro y diseñador de moda social-comunista. Gestiona, con astucia maquiavélica, todos los paseíllos de la cuadrilla y firma todos los contratos de la temporada. Concierta entrevistas, dirige las ruedas de prensa, escoge los titulares, diseña los vestuarios y los escenarios. Sin duda alguna, es el creador del espectáculo cómico-taurino de Moncloa. Lo malo es que a mí, personalmente, no me gusta el “Bombero torero”, “El chino torero”, o “Los enanitos toreros”. Me emociona la Fiesta Nacional, el arte, las ganaderías con trapío y el toreo clásico.

TODOS LOS RELOJES CON LA BANDERA DE ESPAÑA

1 Comentario

  1. Fenomenal articulo. Muy ilustrativo y me ha hecho conocer el arte taurino aplicado a la comedia política del PSOE y los comunistas y su empeño en destruir a España. No se que ven en Pedro Sánchez, como no sea su propio cargo pirque hay que tener estomago para hacer de comparsa a este sujeto tan vil y tan basura que solo verlo causa nauseas.

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