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Injustificables e indignantes declaraciones del cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, a la vuelta de su visita a Roma, y tras las declaraciones del gobierno de que el Valle de los Caídos se convertirá en cementerio civil y que se “estudiará” el retiro de la mayor Cruz de la Cristiandad.

Ningún gesto de indignación y repulsa excomulgatoria por parte de Osoro y el presidente de la conferencia episcopal, el también cardenal, Juan José Omella.

Osoro declaró: “Que ese lugar sea un lugar donde volvamos a recuperar la fraternidad, la reconciliación, la paz…, que volvamos a lo que es fundamental y dejemos de vivir de adverbios y de adjetivos. Lo importante son los sustantivos y son dos: hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. Luchar por eso, es una gran oportunidad”.

Abstrusas declaraciones, sales insípidas y elusiones cobardes de la cuestión esencial del ser o no ser, de una Patria fiel a la doctrina milenaria de Cristo, testimoniada por esos símbolos que tienen adverbios y adjetivos insustituibles e innegables identificativos de un sentido trascendente en el obligado marco religioso de toda sociedad que refleje una fe indiscutible y única verdadera.

No son un adorno de curiosidad para turistas o críticos de arte, señor cardenal arzobispo.

No hagan la vista gorda: ya estábamos hermanados y pacíficos los españoles, tras el asentado nacional-catolicismo conquistado con sangre, sudor y lágrimas heroicas y vivido en 40 años de progreso ininterrumpido y envidia del mundo, como fue ese milagro español con el esfuerzo de sobriedades cotidianas inspiradas en la Providencia y la fuerza de la unidad, que lejos de dividirnos en partidos políticos, reinos de taifas regionales, chulerías de dictadores con pies de barro y parásitos de la riqueza nacional, como hijos sin autoridad paterna, nos hizo ver el valor de lo irrenunciable en el destino hacia lo eterno, forjado con el sacrificio anónimo pero efectivo de los pueblos de España.

Es ahora cuando el concepto materialista del liberalismo nos hace bajar a la arena de la ley del más fuerte, a la intrascendencia de lo inmediato y a movernos sin norte hacia no se sabe dónde.

Aquella fraternidad se ha quebrado y mal podemos sentirnos hermanos sin la autoridad de un padre firme y amante de Dios y de la Justicia.

¿Dónde está ese vínculo común si la anarquía práctica nos está erosionando y distanciando en falsos derechos humanos, en permisibilidades ateizantes, en invasiones sectarias respetuosas con los errores filosóficos y teológicos?

La unidad y hermandad cacareada, no se logra fragmentando una Patria en discusiones partidistas aburridas, en autonomías parasitarias, en abrir heridas bien curadas, en falsificaciones de memorias históricas (a falta de ideas efectivas gubernativas), en abrir tumbas y en escarnecer y profanar sacrílegamente al genial y providencial Caudillo Franco.

La majestuosa Cruz de Cuelgamuros es mucho más que un símbolo de unidad, como se suele decir; es nada menos que el triunfo del Reinado de Cristo y del catolicismo patrio reconquistado tras una violentísima Cruzada, mal llamada guerra civil, con promesa de reafirmación del pueblo español en la fe de la única y verdadera religión revelada e instaurada por Nuestro Señor Jesucristo, que preside a toda una nación que tuvo el providencial privilegio de ser la única que derrotó a la zarpa de marxistas, anarquistas y enemigos del Reinado de Cristo.

Atentar contra Ella, es tratar de derribar una fe, de renegar de la Santa Tradición y de aliarnos en apostasía con todos los poderes satánicos. “El que no está conmigo, está contra Mí”. No hay términos medios.

Los sustantivos, señor cardenal y arzobispo Osoro, carecen de sentido sobrenatural sin los adverbios y los adjetivos. No caigamos en la nebulosa de la sal insípida.

¿Sentirnos “hijos de Dios y hermanos de todos los hombres” puede lograrse con una Constitución sin Dios, Padre de todos y Redentor único, con una anarquía práctica y una libertad sin Dios…?

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3 Comentarios

  1. Como cualquier persona medianamente versada en el tema sabe, Osoro es mason grado 33. Y como está publicado no descubro América con ello.
    Para alcanzar tal grado debe pisar un Crucifilo. Según el mayor experto en judeo-masonería, D. Ricardo de la Cierva, todos los masones grado 33 son satánicos.
    Es normal que todos aquellos que comparten tenida sigan las órdenes de la Logia. Por eso no difiere nada el PP con el PSOE. Y esto tampoco es comentario mío, lo describe perfectamente el autor citado en el prefacio de una de sus obras: “Jamás pudo introducirse la judeo-masonería en la derecha española hasta la llegada del PP, en la que lo son gran parte de sus altos cargos y mire que lo siento, por las simpatías que me profesa ese partido”
    La pregunta es esta ¿Vamos los cristianos a permitir que la judeo-masonería consiga lo que desde la Crucifixión de Jesucristo pretende: destruir la Cruz?

  2. Pues yo le contesto continuando votando a los “nuevos masones”.
    Difiero con Ud en una definición que bajo mi punto de vista y la lectura que he leído al respecto de la masonería:
    Es un silogismo tipo bárbara lo que Ud plantea Judío es a mason por lo que los masones son judíos .
    Y eso no es cierto hay judíos masones y otros judíos no masones .
    Pero los masones son todos masones sean del grado que sean y a la Logia que pertenezcan.
    Por ejemplo Osorio y Francisco incluso Omella son masones de distinto grado y distinta Logia solo tiene denominador común que son masones y no son judios.
    Espero que e haya explicado

  3. Juan Puigcerver: léase este libro: La Masoneria Invisible. Ricardo de la Cierva. Allí lo tiene todo documentado. Y luego, una vez documentado Ud. sobre lo que refuta sin saber, hablamos de churras y merinas.

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