Día de la
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Creo que la mayoría de lectores conocen el dicho “Todos los santos tienen su octava”, en alusión a lo que la Iglesia dice respecto a que cualquier celebración religiosa podía continuarse hasta siete días después de su fecha. Lo que me da pie a reflexionar hoy -tres días después y dentro de esa “octava”- sobre la descafeinada conmemoración de la importantísima Fiesta Nacional Española del Día de la Hispanidad este año, conocida en otros países como Día de la Raza y que en España coincide con la Fiesta de Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Guardia Civil. Un conjunto de circunstancias que con el pretexto de la pandemia, que tan bien le ha venido al frente popular versión siglo XXI para “acostumbrarnos” a sus abusos, no tengo la menor duda de que han tenido que ver con la disminución -causal que no casual -de la solemnidad del día, lo que no ha sido obstáculo para que los muchos españoles que se acercaron hasta donde el cordón policial lo permitió, gritaran su ¡Viva el Rey! al tiempo que ¡gobierno dimisión! que sólo se pudieron escuchar a la entrada y salida del patio de armas del Palacio Real al estar limitada la entrada a las “autoridades” y representación de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad Nacional, además de a las cámaras de RTV Espantosa que retransmitieron el deslucido acto. No tengo duda de que de haberse celebrado el desfile en su tradicional escenario del Paseo de la Castellana, esos gritos, especialmente el segundo, no habrían dejado de escucharse durante toda ceremonia. Pero la pandemia “justificaba” hacerlo a puerta cerrada y así se hizo. Por cierto que ambas denominaciones, Hispanidad y Día de la Raza, no son franquistas como esta chusma salida de la degradación educativa de la LOGSE y la des-Educación para la Ciudadanía pregona, el primero ya fue citado por Miguel de Unamuno en 1910, cuando Francisco Franco apenas había ingresado de la Academia Militar de Toledo y no podía soñar con el desastre de 1936, y el segundo se debe a Faustino Rodríguez-San Pedro en 1913.

Un 12 de Octubre “celebrado”, según se oyó y leyó en la televisión, bajo el lema “El esfuerzo que nos une”, un eslogan que incardina muy bien dentro de ese mantra de “unidad” que estuvo utilizando el showman doctor Plagio cum Fraude en sus comparecencias durante el injustificado y largo estado de alarma, salido sin duda de la factoría “Producciones Redondo” que rodea al “presimiente”, pero desde la realidad de “La política de izquierdas que nos separa”, debió añadir -ya lo hago yo por él-, como empezó a verse tras la llegada de José Luis Rodríguez, que su clon -así lo llamé en diciembre de 2014, recién llegado al primer plano político- acrecienta cada día de la mano de sus socios y apoyos del desgobierno Frankestein, que sigue apretando la llave totalitaria en sus políticas sectarias.

Mucho se ha dicho estos días, desde el lunes, sobre lo descafeinado del acto, por lo que no voy a extenderme demasiado en ello, desde el atuendo lamentable del marqués de Galapagar con su moño y pendiente, pero sin la corbata que suele “lucir” últimamente en sus apariciones despóticas –“habla un vicepresidente”– y deschaquetadas, prenda que en esta ocasión si portaba con el desgarbo característico y esa manía suya de usar una talla “crecedera” cuando la elige para su atuendo, hasta la evidencia de la descortesía del susodicho y su pareja de “Igual-da”, que negaron la visualización del saludo al Rey Felipe VI, pasando por la frialdad del encuentro entre el yerno del (ex) empresario de la sauna gay de San Bernardo 38 -las malas lenguas dicen que fingió la venta colocando a un hombre de paja (no es maldad este término)- y las autoridades madrileñas, la Presidente Isabel Díaz Ayuso y el Alcalde José Luis Martínez Almeida, como anfitriones de la ciudad de Madrid.

Un día, en definitiva, que recuerda un hecho histórico y que como decía en un artículo de septiembre de 2016 y pese al globalismo de izquierdas dominante en el mundo y la eliminación violenta de algunos de sus símbolos en ciertos países americanos, sigue mereciendo en Estados Unidos un mes de recuerdo a la Herencia Hispánica -sí, han leído bien, un mes- cada año desde 1988 entre el 15 de Septiembre y el 15 de Octubre, mientras aquí una parte de esa izquierda populista y en su mayoría ignorante, tachan de genocidio el descubrimiento, colonización y evangelización de América.

Quiero mencionar, porque creo que es destacable, aunque en mi opinión no yaya tenido más allá de un efecto simbólico para muchos y desde luego nada práctico con la que está cayendo, el vídeo que con motivo de ese día histórico y ante los ataques que sufre la Institución, ha editado la Plataforma Libres e Iguales en el que 183 personas, más o menos conocidas, bastantes de ellas relacionados con la política actual o pasada, expresaban, casi todas con un ¡Viva el Rey¡ porque otros como el discípulo “clonado” de José Bono, Emiliano García Page soltó su charleta políticamente correcta pero no lo dijo, su apoyo al sistema constitucional y a la Monarquía parlamentaria que en un loable intento por enterrar el pasado guerracivilista se decidió en 1978 y que, como decía antes, rompió el leonés de Valladolid -hasta en eso era falaz-, que parecía que iba a quedar como el peor presidente de la democracia que empezó a andar entonces. Y digo simbólico porque lo que yo creía que nacía del descontento con las penosas políticas de Mariano Rajoy, que no cumplió entre otras muchas otras con su promesa de derogar la perversa Ley de Memoria Histórica, causante del rebrote de las dos Españas, e iba a ser la alternativa de VOX, muerto sin echar a andar en 2014 y casi enterrado en 2015 y 16, como los resultados en ambas elecciones generales dejaron patente -75.000 y 46.000 votos respectivamente en toda España-, resucitado por la mano que mece la cuna desde la Moncloa en 2018 para romper a la derecha, ya entonces maltrecha pero recuperable. Pero se quedó en una iniciativa más de las infinitas existentes que no pasan del diagnóstico y la teoría sin decidirse de verdad a promover y liderar una movilización política ciudadana que dentro de los límites que marca la Constitución impulsara el cambio de rumbo que España requiere con toda urgencia.

Y como prueba de esa urgencia, el asalto al Poder Judicial que pretenden los socios del nuevo frente popular con la propuesta de ley que han presentado los dos disminuidos representantes de ambas formaciones -una mental y cultural y el otro físico y desagradecido-, para rematar -nunca mejor dicho-el cada día más pobre sentido de Hispanidad que unas minorías cada día más numerosas tratan de imponer desde una nefasta concesión de la Educación a unos reyezuelos regionales, tan mediocres como totalitarios, que la convirtieron en un arma fundamental para el “pastoreo de conciencias”, término que  desarrollaba muy acertadamente Víctor M. Pérez Velasco en su libro “Pastoreando conciencias. El adoctrinamiento político de la Transición”, que leí en Abril de 2014. Lo que se hace más peligroso aún en manos de un psicópata del que decía hace unos días Rosa Díez que se definía por la “triada oscura”: falta de “empatía y remordimientos”, “maquiavelismo” retorcido y una gran dosis de “narcisismo”. Y ya que hablamos de “descubrimientos” no puedo dejar de citar el de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que “descubre” el Estatuto de los Trabajadores con cuarenta años de retraso al acordar con su colega de “Igual-da”, Irene Montero, la equiparación salarial de hombres y mujeres para el mismo trabajo, que ya recoge el artículo 28 del citado Estatuto de 1980.

Para terminar y a propósito del artículo publicado por el diario suizo Neue Zürcher Zeitung “¿Es España un estado fallido y cómo debería tratar la UE a ese miembro?”, recuerdo estos versos de mi paisano Don Eufemio escritos desde Cerro Muriano (Córdoba) y publicados en el Blog del General Dávila allá por Octubre de 2019: “Qué fallido un Estado el que mantiene, /un país con Justicia de opereta, /que un día derrotó, dice, que a ETA / y que a su voluntad, servil, se aviene: / un país, lo dejó claro el poeta, / ¡Un país de charanga y pandereta!”.

Y es que, como dijo Warren Buffet: “El que cree que es caro un profesional, no sabe lo caro que sale un incompetente”.

TODAS LAS MASCARILLAS CON LA BANDERA DE ESPAÑA

1 Comentario

  1. Al igual que antes de irrumpir en la política española Podemos, no existía fundamentalmente el enfrentamiento, casi encarnizado, de los ciudadanos entre los de una opinión y otra; tampoco había polémica y problema con la celebración del Día de la Hispanidad. Muchos son los países americanos, no bolivarianos, que celebran dicha fiesta sin problema alguno, incluso los hoy bolivarianos, antes de serlo, lo celebraban sin problema alguno. Llegaron los podemitas y todo lo corrompen. D la impresión de que Es el PS el que se podemizó, en lugar de ser Podemos el que se socializó.
    En esa y otras causas estamos y solo unos pocos jueces y la UE europea, pueden poner freno al advenimiento de una dictadura comunista.

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