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A las cuatro de la tarde del lunes 13 de octubre de 1997, tres miembros de la banda terrorista ETA tiroteaban por la espalda al agente de la Ertzaintza JOSÉ MARÍA AGUIRRE LARRAONA cuando procedía a identificarles en los alrededores del Museo Guggenheim de Bilbao, donde se estaban realizando los preparativos para su inauguración por los Reyes cinco días después, el 18 de octubre, y era un objetivo de la banda terrorista desde hacía tiempo, como podía desprenderse de la documentación incautada en 1994 en la que la etarra Soledad Iparraguirre afirmaba que “el Guggenheim era el objetivo y había que tirarlo patas arriba”.

El 13 de octubre, tres miembros del grupo Katu de ETA -Kepa Arronategi Azurmendi, Eneko Gogeaskoetxea e Ibon Gogeaskoetxea- accedieron a las inmediaciones del museo haciéndose pasar por operarios, según se recoge en el auto de procesamiento del titular del Juzgado número 2 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, dictado el 18 de febrero de 1998 contra cinco presuntos miembros de ETA (Soledad Iparraguirre, que fue quien dio la orden de atentar, y Javier Abaunza Martínez, además de los tres citados) por el atentado frustrado contra el Rey en el Museo Guggenheim de Bilbao. Arronategi y Eneko Gogeaskoetxea, en unión del hermano de este último, Ibon, prepararon tres jardineras grandes con diez granadas anticarro y dos minas antipersona en su interior. Los dos primeros las trasladaron en una furgoneta, el 13 de octubre, hasta las inmediaciones del museo, mientras Ibon estaba en un coche próximo por si debían huir precipitadamente. “Una vez en el lugar de los hechos –continúa el auto–, proceden a colocar una de las jardineras que portaban en la furgoneta en los jardines del Museo Guggenheim, y antes de que llegaran a ubicar las otras dos, son requeridos por miembros de la Ertzaintza para que justifiquen identidad, estancia en el lugar y mercancía o material que transportan”. Al comprobar que la matrícula de la furgoneta era falsa, José María Aguirre se acercó a los terroristas. Uno de los etarras, al verse descubierto, respondió disparando al ertzaina, que fue trasladado inmediatamente al Hospital de Basurto en estado muy grave, mientras los tres terroristas huían a pie y dejaban en el interior del vehículo las otras ocho granadas y dos subfusiles.

La fuga de los asesinos de la banda provocó escenas de pánico entre los numerosos ciudadanos que circulaban por una zona especialmente abarrotada por su actividad comercial y dio lugar a una espectacular persecución por parte de las fuerzas del orden. Dos de de los terroristas comenzaron a correr hacia el centro de Bilbao por la calle Iparraguirre. Detrás, dos agentes de la Policía Municipal y otro policía motorizado iniciaron la persecución. Los terroristas dispararon, al menos en una ocasión, contra sus perseguidores, lo que provocó que el policía motorizado cayera al suelo. Además intimidaron a varios transeúntes que, durante la carrera, les gritaron “asesinos”.

La Policía Municipal pudo detener, finalmente, a Kepa Arronategi, que sería juzgado y condenado en 1999 por la Audiencia Nacional a 30 años de reclusión mayor por el asesinato del ertzaina. Eneko e Ibon Gogeaskoetxea consiguieron escapar robando tres coches a punta de pistola, uno de ellos a una mujer que viajaba con su hija.

Ibon Gogeaskoetxea fue detenido en febrero de 2010 en la región francesa de Normandía, mientras que su hermano Eneko, que llevaba una plácida vida en Cambridge (Reino Unido), fue detenido en julio de 2011 en una operación conjunta de la Policía Metropolitana de Londres y la Guardia Civil, abierta a raíz de una comisión rogatoria cursada al Reino Unido por el titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno. En Francia, Eneko ha sido condenado en rebeldía en dos ocasiones: la primera el 10 de junio de 2006, a tres años de prisión, por asociación de malhechores con fines terroristas, y la segunda el 24 de mayo de 2011, a otros tres años de prisión, por estar integrado en la estructura logística de ETA desmantelada en noviembre de 2006. En España tiene también una decena de requisitorias en la Audiencia Nacional por delitos de terrorismo, y figura desde 2001 en la lista de terroristas más buscados de la Unión Europea.

José María Aguirre Larraona, tenía 35 años. Era natural de Zalla (Vizcaya), estaba casado con Maite Mollinedo y era padre de un hijo. La plaza donde cayó asesinado lleva hoy su nombre y ahí tuvo lugar un homenaje diez años después de su asesinato, en octubre de 2007. Asimismo, el Ayuntamiento de Zalla ha dedicado a su memoria una plaza céntrica de la localidad. Su viuda, Maite Mollinedo, ha expresado muchas veces su temor a que se pase página y no se haga justicia. El 11 de mayo de 2006 escribía un artículo en ABC junto a otras víctimas del terrorismo en el que reclamaba “la certeza de que el Estado al que pertenecemos como ciudadanas no va a poner en venta la justicia”. Y añadía:

Es insostenible que se pretenda centrar el ‘proceso de paz’ en el perdón y en la reconciliación, cuando, desde nuestro punto de vista, el fin del terrorismo pasa indefectiblemente por la necesidad innegociable de que todos los criminales sean perseguidos, juzgados y, en su caso, condenados; por la obligación de que no haya amnistías y, por supuesto, por que no se siga el modelo irlandés de excarcelación de presos, que tan dudosos resultados ha dado y está proporcionando a las víctimas del terrorismo de ese país (ABC, 11/05/2006).

Más recientemente, en junio de 2011, ha constituido junto a otras mujeres víctimas del terrorismo el Foro contra la Impunidad, que tiene precisamente el objetivo de luchar contra la tentación de “pasar página” para llegar a una reconciliación acrítica.

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