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OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ
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Que la empresa Diagnostic Robotics vinculada a una unidad de los servicios de inteligencia israelíes (la unidad 8200) se haya asociado con un estado de EEUU y se disponga a anunciar una serie de nuevas asociaciones con otros estados de dicho país y con proveedores de atención médica de Estados Unidos para señalar qué individuos son en su opinión susceptibles de contraer el coronavirus (es decir: los enemigos reales o supuestos del estado totalitario de Israel) y deben por tanto ser confinados (es decir: encarcelados) en sus casas o en cualquier otra institución sanitaria convertidas en penitenciaria nos indica quién está detrás de la falsa pandemia.

No es ninguna coincidencia que los planes del gobierno de Israel de anexionar grandes porciones de Cisjordania coincidan con este nuevo intento de imponer confinamientos más restrictivos en todas partes y de implantar un sistema de vigilancia masiva por medio de programas de Inteligencia Artificial.

La expansión territorial de Israel en el Cercano Oriente no es, por lo demás, la mayor amenaza que se cierne sobre la humanidad a causa de los sionistas, sino la implantación en todo el mundo de un único gobierno totalitario y una tiranía global al servicio de un puñado de fondos buitres supranacionales con la excusa de una falsa emergencia sanitaria.

Para los que aún no lo sepan, es preciso reiterar que meses antes de que se declarase oficialmente la pandemia en todo el mundo tuvo lugar en Nueva York una simulación por ordenador de la misma (el Evento 201) patrocinada, entre otros, por la Fundación Bill y Melinda Gates. Uno de los encargados en gestionar la respuesta a la pandemia no fue otro W. Ian Lipkin, profesor de epidemiología de la Universidad de Columbia y encargado así mismo de realizar el diseño informático del virus imaginario que sembraba el terror en la película “Contagion” que fue algo así como el ensayo general de la futura pandemia.

George F. Gao, el director del Centro Chino de Control y Prevención de la Enfermedad (el mismo que alertó de la existencia de casos de neumonía de causa desconocida en Wuhan en diciembre de 2019) estuvo presente en el Evento 201 y se mantuvo en todo momento en estrecho contacto con el mencionado Ian Lipkin.

No creo que sea ninguna coincidencia que Neil Ferguson, el mismo que tuvo la feliz idea de encerrar a la población en sus domicilios para prevenir la expansión de la falsa pandemia sea el vicedecano de la Facultad de Medicina del Imperial College, plagado de masones.

Aunque esto no pruebe nada, resulta sumamente intrigante que Terry Branstand, Embajador de los Estados Unidos en China pertenezca a la Logia Masónica de Iowa y se jacte de mantener una vieja y estrecha amistad con el presidente chino Xi Jinping.

Que la epidemia se declarase por primera vez en China y que el gobierno de este país fuera el primero en confinar a su población con la excusa de la misma resulta tan inquietante como sintomático.

China no es, en realidad, más que el modelo de gobierno que los globalistas quieren imponer en el mundo entero: una economía completamente planificada desde arriba sin espacio para emprendedores o empresarios independientes, o inconformistas de ningún tipo y con una élite rodeada de un lujo y una pompa orientales (o faraónicos si se prefiere).   Eso es lo único que los diferencia de los dirigentes soviéticos o maoístas que, aunque igualmente despóticos, llevaban una forma de vida más austera en aras de las apariencias. Ahora esos disimulos ya no son necesarios. Los intereses del proletariado ya no se invocan para subyugar a la población, ahora se apela a la “ciencia” o a los intereses de minorías como los negros (que son exterminados sin piedad en África) o cualquier otra minoría cuya causa pueda servir para desestabilizar a cualquier país.

Que los países tradicionalmente aliados de los sionistas -los sajones- estén sufriendo con mayor crudeza que nadie las desastrosas medidas impuestas para luchar contra la falsa pandemia demuestra que los sionistas siempre pagan a sus aliados con la misma moneda: la traición. Está claro que han decidido acabar con la poca independencia que les quedaba a los estadounidenses frente a los agentes sionistas, convertir a Estados Unidos definitivamente en una colonia israelí y saquear el país a marchas forzadas. Tras los disturbios provocados por los alborotadores financiados George Soros, Estados Unidos se halla al borde de una verdadera guerra civil.

El caso de España es peculiar y merece examen aparte. Los intelectuales españoles siempre se lamentaron de la escasa modernidad de España. Y se ve que ahora quieren compensar dicha falta apuntándose a esta operación postmoderna y cabalística que es la falsa epidemia. Les pasa lo mismo que a Almodóvar, quieren ser más modernos que nadie. aunque sea a destiempo.

Resulta difícil explicar la histeria del gobierno español ante la epidemia inexistente; crece conforme disminuye el pánico de los españoles ante un virus de diseño informático; un pánico provocado, por supuesto, por los medios de comunicación mercenarios. Quizás lo que le asusta a Pedro Sánchez es que el virus, que no ha sido identificado ni aislado jamás adecuadamente, ya no asusta a nadie. Quiere meternos en el cuerpo el miedo que debe de experimentar su miserable persona a que se descubra el pastel del cual él quería llevarse la porción más grande.

¿A qué se debe el celo que pone Sánchez en encarcelar a los españoles? ¿Qué le ha prometido Soros en alguna de las sesiones privadas que mantuvo con él o con alguno de sus apoderados? ¿La presidencia vitalicia de la República de España convertida en colonia del Imperio Mundial Sionista? Le cuadra más bien el cargo de Sátrapa. ¿Y qué decir de Pablo Iglesias que iba de nuevo Mesías ateo redentor de España y de cruzado agnóstico de los desprotegidos y ha acabado convertido en su mascota con bozal incluido?

Es preciso señalar por otra parte que George Soros no es ningún genio de las finanzas; es simplemente el testaferro encargado de disfrazar de causas humanitarias las campañas desestabilizadoras llevadas a cabo por un puñado de financieros en la sombra que han convertido la economía mundial en un casino con la ruleta amañada.

La deriva totalitaria de un partido como Podemos no tiene nada de extraño. Los podemitas no son más que un atajo de niñatos y frikis de ordenador indignados contra sus padres porque no le querían subir su asignación mensual o no les dejaban fumarse los porros con el resto de su pandilla. El carácter hermético y elitista de podemos se reveló bien pronto; para participar en la “revolución” informática controlada que protagonizaron era preciso descargarse varios complicados programas de ordenador que los usuarios tenían que aprender a manejar en plan iniciático, si no tenías ordenador o no sabías manejarlo no podías tomar parte en la mascarada, y daba pena ver a Verstrynge un hombre de mérito desplazado por los vaivenes oportunistas de la política española, intentando inútilmente que alguien le dijera cómo manejar los programas de marras para entrar en el círculo hermético de Podemos.  Desde el primer momento los podemitas le hicieron el juego a los globalistas que quieren convertirnos a todos en una especie de androides cibernéticos vacunados contra verdad y la justicia por medio de las vacunas venenosas de Bill Gates con microchip incorporado, transformar el mundo en una realidad irreal, virtual y alternativa para la que no hay alternativa y que quieren conectarnos a la fuerza a la red de redes pinchada por los espías del Mossad.  En suma: quieren convertir el mundo en una fantasmagoría, o en un baile de máscaras satánico como el que celebraron los Rothschild en una de sus muchas mansiones.

Que en España haya más falsos positivos de coronavirus que en ninguna parte sólo demuestra una cosa: el empeño de los políticos españoles en conservar su silla en el parlamento caiga quien caiga; se han dado cuenta que la mejor forma de hacer méritos ante sus amos es inventarse falsos positivos ¿Por qué no se van a Melilla? O mejor aún ¿por qué no se largan a Israel a besarle el culo a Netanyahu? Seguramente porque prefieren besárselo en la ONU que es el verdadero parlamento judío y así pueden dárselas de lo que no son: muy cosmopolitas.  Seguramente sospechan que si abandonan su silla en el parlamento por amor a la verdad o a España ya no le serán de ninguna utilidad a los masones del gobierno en la sombra o mejor dicho en la penumbra, porque cada vez son más visibles, y tendrán que cambiar la silla en el parlamento por un banco en el parque del Retiro al que nunca le cuadró más su nombre.

El pueblo español que sobreviva a las vacunas venenosas de Bill y Melinda Gates no olvidará jamás su infamia cuando despierte de la siesta inducida por la prensa comprada de George Soros.  La más negra cometida jamás por casta política alguna (y utilizo esa palabra para hacerle un guiño a las Unidas en la traición de Podemos que es una casta sacerdotal egipcia).

La obsesión de los podemitas por el género femenino delata la corrección política de la escuela soriana (soriana de George Soros, no de Soria) que consiste en meter a muchas mujeres en el parlamento siempre que sean sionistas, masonas o satanistas.  En una palabra: brujas.  A los banqueros satánicos no les importa el género de los contribuyentes siempre que paguen a tocateja, preferiblemente con sangre.  En especial si es de un niño o de una virgen.  La necesitan para sus rituales satánicos.

Hay que señalar de todas formas que todos los partidos incluyendo a Vox son igual de correctos en cuanto a la lealtad a la cripto judería internacional. El desamparo político de los españoles es total.  A todos sus falsos representantes parlamentarios (ellos y ellas representan en realidad a los financieros que tienen todas las nacionalidades que se puedan comprar) les pone la carne de gallina el virus inexistente.  Y todos quieren salir por igual en la foto.  Todos se han retratado de la misma manera: de culo.  O con mascarilla que es lo mismo.  Tienen asegurado un lugar destacado en el panteón de los traidores.  Encuentro preferible que figuren de perfil como los delincuentes.  O con la cara que no dieron, ni darán jamás medio borrada. Tiene que estar medio velada en cualquier caso para que no escandalicen al público con su obscena e idólatra credulidad o perfidia.

Lo bueno que tiene el autoritarismo extremo y tradicional de numerosos países para los conspiradores es que basta con infiltrar a un traidor en lo más alto de la cadena de mando para que todos sigan sus instrucciones sin pestañear lo más mínimo.  Y para que sacrifiquen en el altar de Satanás lo que haga falta: sus convicciones, su conciencia, a sus hijos (a los que no les importa asfixiar con las diabólicas mascarillas) o al sentido común que es el menos común de todos los sentidos.

La clase política española vive en una huida hacia adelante. Su error garrafal no tiene arreglo y lo único que pueden hacer es recurrir a las fuerzas policiales para apuntalar la tiranía. Las fuerzas policiales de España harían bien en examinar lo que está ocurriendo en Norte América donde los agentes policiales, sobre todo en los estados gobernados por los demócratas, se encuentran a merced de las escuadras de los negros cocainómanos de Black Lives Matters que patrullan impunes numerosas ciudades estadounidenses intimidando por igual a blancos y negros (en ese aspecto no son nada racistas): escuadras financiadas por las fundaciones de George Soros por medio del dinero que la banca sionista nos roba a todos. Se adivina el siguiente paso que tomarán los masones globalistas para acabar con la democracia y la independencia nacional de los estadounidenses: echar a patadas a los patriotas blancos norteamericanos de las fuerzas del orden y sustituirlos por los inmigrantes que han entrado en masa en aquel país arrancados del suyo por las guerras y los golpes de estado provocados por la francmasonería internacional y que no profesan ninguna lealtad a su país de acogida. En España podría suceder lo mismo invocando la causa de los gitanos o de los inmigrantes que llegan en patera. El ejército español debe de estar plagado de masones como lo están todos los ejércitos de la OTAN que es el supra ejército secreto de los Israelíes. Al imperio sionista bajo cuya férula vivimos sometidos le pasa lo que al amor homosexual en el siglo XIX que no se atrevía a decir su nombre. Sólo que aquí no se trata de amor sino de odio; de odio a los gentiles, a la libertad, al cristianismo.  Esa es por lo demás su miseria que sobrepasa con mucho a su esplendor: es un imperio secreto. Los sionistas tienen que disfrazarse de españoles en España, de franceses en Francia de ingleses en Inglaterra, etc. si quieren conservar su papel de dueños del mundo. Mucho más alarmante que la penetración de la masonería (que no es otra cosa que judaísmo para gentiles) en el ejército o en las fuerzas policiales es su penetración en la judicatura. Hay que decir bien alto y claro que la masonería no es una sociedad filosófica especulativa que es lo que se piensan la mayoría de los miembros de los grados más bajos que no se enteran de nada y cuya función es servir de pantalla y darle una apariencia filantrópica e inofensiva a dicha organización secreta. Para quien no lo sepa, los miembros iniciados en los grados más altos de la masonería se comprometen entre otras cosas:

A encubrir los crímenes de todos los miembros de la logia.

A sacar a sus cofrades de cualquier dificultad sin importar si la misma es fruto de una acción moral o inmoral.

A favorecer indebidamente a los compañeros masones en las actividades políticas, en asuntos comerciales o ante los tribunales.

Hay que señalar finalmente que los miembros pertenecientes a los grados más altos de la masonería juran tomar represalias y perseguir hasta la muerte a los violadores de las obligaciones masónicas que en muchos casos conllevan la comisión de un crimen.

No quiero explayarme ahora sobre el carácter truculento y satánico de muchos de sus rituales; baste decir que no hay cabida para las sociedades secretas en ninguna sociedad libre y democrática. Todas deberían estar prohibidas por la ley.

No duden que la traición de los políticos marrulleros falsamente españoles pasará a la historia, una historia convenientemente revisada y expurgada de las deformaciones torticeras de los sionistas capaces de inventarse una epidemia elevada al rango de dogma de su religión satánica.

*Un artículo de Jose Francisco Fernández-Bullón

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