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El 13 de septiembre de 1979 la banda terrorista ETA asesinaba a tiros en Baracaldo (Vizcaya) a MODESTO CARRIEGAS PÉREZ, director de la sucursal del Banco Hispano Americano en la localidad y candidato de Unión Foral, formación política que estaba federada a Alianza Popular.

El atentado se produjo en el portal de su domicilio en Baracaldo. Según la reconstrucción de los hechos, ya que no hubo testigos directos, Modesto Carriegas había salido de casa hacia las ocho, como hacía cada mañana, para dirigirse al Banco. Bajó por la escalera hacia el portal y, al llegar al pie de la misma, junto al ascensor, dos jóvenes encapuchados, que le esperaban escondidos en una escalera que conduce al sótano, situada a la izquierda del ascensor, le interceptaron el paso y le dispararon, a muy escasa distancia, cuatro tiros de pistola, dos de ellos en la cabeza y el estómago. Únicamente los vecinos y la propia familia pudieron escuchar con nitidez las cuatro detonaciones. Los empleados del Banco Pastor, cuyas oficinas se encontraban situadas puerta con puerta con el domicilio de la víctima, confirmaron el número de disparos. Fueron los primeros en acudir en auxilio de Modesto, que aparecía casi tumbado en el suelo, con una de las manos sobre el estómago. En ese momento bajaba precipitadamente las escaleras la propia esposa de la víctima, que, al escuchar los disparos, se imaginó inmediatamente lo que había ocurrido. Así lo recordaba su hijo Rafael:

“Mi padre se levantaba a las 7:30, se afeitaba con su maquinilla, desayunaba y antes de marchar siempre miraba en mi habitación y luego en la de mis hermanos. Yo oía desde la cama todos sus movimientos y recuerdo perfectamente el instante en que aquel día puso su mirada en nosotros. Salió de casa y minutos después mi tía Carmen vino corriendo sobresaltada, gritando: ‘Vuestro padre se ha caído por las escaleras’. Yo pensé: ‘Bueno, si se ha caído no será para tanto’. Me levanté rápido y cuando salí a la escalera, ella me dijo: ‘No puedes pasar de la puerta’. Entonces me asomé a la ventana que daba a la plaza y vi una ambulancia. Instantáneamente –no sé por qué- lo supe: ‘Le han matado’” (Iñaki Arteta y Alfonso Galletero, Olvidados, Adhara, 2006).

Los asesinos iban encapuchados y, tras cometer el atentado, salieron corriendo del portal y se introdujeron en un Seat 127 de color blanco que les esperaba con el motor en marcha y un tercer terrorista al volante. El vehículo, que había sido robado a punta de pistola, fue localizado horas más tarde por la Policía Nacional en la calle de Vicente Durana, de Portugalete.

El 27 de enero de este mismo año 1979, Modesto Carriegas había sido víctima de un atraco y posterior secuestro por ETA político-militar en la sucursal del Banco Hispano Americano. Cuatro etarras entraron en el banco y se hicieron con diez millones de pesetas. Para que los empleados de la sucursal retrasasen la denuncia del robo, se llevaron a Modesto como rehén hasta la estación de Baracaldo. Tomaron con él un tren, en el que viajaron hasta Bilbao, donde le liberaron en un bar, advirtiéndole de que permaneciera allí hasta las nueve de la mañana y regresara luego al Banco.

“… Nunca supimos de nadie que fuera detenido por aquel robo y secuestro. (…) Matar era muy fácil y muy cotidiano en aquella sociedad atenazada por el miedo y falta de referentes morales sanos (…) El 13 de septiembre del año 1979, al día siguiente de su 47 cumpleaños y meses después de aquel secuestro, mi padre –cuenta Rafael- fue asesinado por un terrorista de ETA” (Iñaki Arteta y Alfonso Galletero, ob.cit.).

Tras el asesinato, la familia recibió una carta de ETA, conminándoles a abandonar Baracaldo. Además, el banco, propietario de la vivienda en la que vivían, indicó a la viuda de Carriegas que iban a nombrar a otra persona para sustituir a Modesto, por lo que tenían que dejar libre la vivienda.

“Seguimos viviendo en esa casa, que era la casa del director del Banco Hispano Americano, no nuestra, durante un año más después de la muerte de mi padre” relató Rafael. “Mi madre nunca nos ha dicho que el banco la echara pero lo que sí es cierto es que el banco no fue muy delicado con el trámite y nos insinuó que otra persona iba a ocupar la vacante de mi padre y que había que dejar el piso. También en ese espacio de tiempo ETA le mandó a mi madre una carta diciéndole que se marchara de Baracaldo. Así que todo obliga a nuestra madre a tomar la decisión de dejar la casa y salir del pueblo con sus cinco hijos a cuestas. La familia queda muy tocada, naturalmente” (Iñaki Arteta y Alfonso Galletero, ob.cit.).

Modesto Carriegas Pérez había cumplido 47 años el día antes de ser asesinado. Estaba casado y tenía cinco hijos. Era muy conocido en los medios bancarios, a los que había accedido treinta años antes desde el puesto de botones en una oficina del Banco Mercantil e Industrial. Cuando la entidad fue absorbida por el Banco Hispano, pasó a trabajar para esta nueva firma, pasando por diferentes puestos hasta llegar a director de sucursal. En las últimas elecciones legislativas, la víctima había ocupado el segundo lugar en la lista de candidatos al Congreso de los Diputados de Unión Foral, federada con Alianza Popular y liderada por el industrial Luis Olarra, aunque Modesto no estaba afiliado a este partido. No obstante, la víctima no era especialmente conocida en los ambientes políticos, donde se consideraba circunstancial su participación activa en la política. Al parecer, al igual que otros candidatos de Unión Foral, había recibido amenazas de ETA y la noche anterior al asesinato, se habían recibido amenazas en los domicilios de algunos dirigentes de AP, aunque ninguno de ellos se encontraba en los mismos, pues estaban en Madrid asistiendo a la reunión del comité ejecutivo del partido. Su hijo Rafael tomó el testigo político de su padre, dentro ya de las filas del Partido Popular:

“Trabajando en Briviesca, donde conocí a mi mujer y me casé, el alcalde y vicepresidente de la Diputación de Burgos en aquel momento me dice: ‘Oye, ¿por qué no te vienes de concejal conmigo?’ Y estuve de teniente de alcalde en el Ayuntamiento desde el año 91 hasta el 95 en el que me presento ya para concejal en Baracaldo y de número uno en las Juntas Generales de Vizcaya por el PP. (…) Unos días después de tomar la decisión asesinan a Gregorio Ordóñez. Pero ya no había marcha atrás para mí. Ese órdago personal es 100% en homenaje a mi padre” (Iñaki Arteta y Alfonso Galletero, ob.cit.).