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OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ
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Sigo mi serie de verano y la actualidad permite que no tenga que salirme del guión elegido para este mes de Agosto porque los hechos me ponen fácil recuperar algunos de años pasados que se repiten en la más rabiosa actualidad.

El pasado lunes “sorprendió” la noticia que con distintas intenciones se venía filtrando desde hace algún tiempo: la destitución por Pablo Casado de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los “disputados” -que vuelve a acreditarse como tal ya que ese “rumor” procedía de propios y extraños, “de los amigos, líbreme Dios que de los enemigos ya lo hago yo”, puede que llevara días rogando la decimocuarta marquesa de Casa Fuerte -“catorceava” hubiera dicho el que fuera ministro de educación con Felipe González, Javier Solana-, esta sí, por herencia, que no por compra de casoplón en compañía de su tesorero, que lo “ascendió” al limbo de la “nobleza” de Galapagar, donde recibe a diario un poco de su “jarabe democrático”, que parece que lo echó de Asturias aunque dicen que pudo ser un “autoescrache” para ir calentando.

Para empezar y poner en situación al lector, diré que doña Cayetana fundó en 2014, es decir, siendo diputada en la primera legislatura de Mariano Rajoy -ya lo había sido también en la segunda del innombrable asesor del bolivariano bolchevique Nicolás Maduro-, una Plataforma “transversal” a la que llamó Libre e Iguales, con un mensaje que sonaba bien y seguí de cerca, cargado de críticas a las políticas de su Presidente, que yo compartía, y en las que se explayaba desde los micrófonos de esRadio, ya pasados al naranja -hoy verdes- tras la frustración de su esperanza azul. Recuerdo, porque estuve allí, la puesta en escena de su presentación en el Circulo de Bellas Artes -Septiembre 2014-, que seguí por TV desde un salón exterior debido al lleno del casi “todo Madrid”, políticos, medios de comunicación y también buena parte de esa Sociedad Civil ya cansada entonces, en la que la pálida la fundadora aparecía vestida blanco, bajo una luz cenital que daba solemnidad a la absoluta oscuridad ambiental, leyendo en tono monocorde un discurso de casi una hora, bastante sensato pero difícil de seguir con atención por ese tono, sin inflexiones ni cambios de ritmo o anécdotas para captar a los entregados asistentes. Asistieron desde Ana Botella a Federico Jiménez Losantos y un sin fin de personas conocidas que harían larguísimo el relato. Un año después -Septiembre de 2015 y seguía como diputada del grupo popular con Rajoy-, hubo otro acto en El Ateneo de Madrid al que también asistí, con mucha gente en la calle por falta de espacio. Poco antes, Julio de 2015, había coincidido con ambos en el Campus de verano de la Fundación FAES, donde guardaban las formas, todavía. Y justo un mes después del Ateneo -14 de Octubre- y cinco minutos antes de saberse que Rajoy no contaría con ella en las listas de 2015 -como hiciera dos años antes Santiago Abascal cuando le cerraron su segundo chiringuito y tras asegurarse una bien pagada silla en lo que iba a ser VOX, y en el mismo medio, El Mundo-, dirigió una dura carta a Rajoy, “renunciando” al escaño que ya no tendría, pasara lo que pasara en las elecciones. Eso me llevó a escribir el dos días después en mi muro de Facebook “El adiós de Cayetana”, dirigido a la “valiente” disidente, en el que le comentaba entre otras cosas que no colaba eso de que ofreció “dejar el escaño” y “no me he ido porque espero instrucciones”. Uno no ofrece “dejar el escaño” si no se está de acuerdo con la política del partido desde el que representa a los españoles, lo deja, entrega el acta y se va, ¿qué instrucciones se necesitan para irse tras ‘ofrecer’ dejar el acta? También le preguntaba sobre su Plataforma: ¿cuánto tiempo estuvo preparándola?, ¿era una actividad propia de su actividad parlamentaria?, si no lo era, como creo ¿se sirvió del tiempo y los medios de su puesto de diputada para las gestiones necesarias?… Lo honrado hubiera sido, al empezar a sentir su “descontento” con Rajoy -¿cuándo fue ese momento?, ¿qué hizo al respecto hasta ayer?- y, sobre todo, cuando presentó la Plataforma, haber dejado el escaño, directamente y sin el ‘protocolo’ absurdo de “ofrecerlo y esperar instrucciones”. El movimiento se demuestra andando. Pero no,  sobre la campana, a dos meses vista del 20-D y cuando ya era evidente que iba a ser una de las desahuciadas para las próximas elecciones, es muy fácil renunciar y poner a disposición el escaño, haciendo daño siempre. Tal vez mantuvo la esperanza de que Rajoy actuara de otra forma y tardó en verlo -¿habló con él al respecto manifestándole su inquietud y descontento o ha sido un sentimiento repentino?-. Cuesta lanzarse al frío de la calle, como tantas veces dije y comenté sobre Abascal y otros. Dos “gallitos” gemelos, con gran diferencia cultural a favor de ella y una capacidad de engaño muy superior en el de Amurrio.

Ya fuera de la política activa, 21 de Junio de 2016 y desde esa Plataforma, que parecía que iba a ser algo, organizó un nuevo acto, esta vez en el Teatro Calderón de Madrid, al que también asistí, que no me gustó especialmente. Como siempre, jugando “a caballo ganador”, puesto que la asistencia era, casi en su totalidad, de un ‘público entregado a la causa’ -casi mil personas-, me pareció un intento de espectáculo muy pobre y bastante previsible. Protagonizado por un grupo de parejas formadas por personas, más o menos conocidas y dispares en “edad, dignidad y gobierno”, que se presentaban a sí mismas con melodía de violín. Entre ellas Enrique Múgica con Pablo Casado, que ya dijo entonces “no voté la Constitución, pero estoy muy agradecido y muy orgulloso por la generación que hizo posible nuestra libertad y nuestra democracia” y “hay que seguir defendiendo nuestra libertad frente a tres enemigos: terrorismo, populismo y nacionalismo”. Al final apareció un Albert Boadella silente que puso un atril y unos papeles sobre él y se sentó en el suelo para dejar paso a Cayetana que, de nuevo bajo esa luz cenital que amplifica su misticismo, leyó en su natural tono monocorde y poco emotivo un interesante pero manido discurso cargado de obviedades que no pasaron del diagnóstico sobre la delicada situación de España -¿no tienen nada que ver los que han estado sentados varias legislaturas en el Hemiciclo sin que se les conozca actuación alguna?-. Cayetana cerró el acto como una “celebración política” y pidió -brindis al sol- a un público -como decía- entregado, la ‘gran coalición’ que el Presidente en funciones había puesto sobre la mesa tras el batacazo de 2015 -ya vimos con qué éxito dado el grado de ‘madurez’ política de nuestros supuestos ‘representantes’- y finalizó con un “¡Viva el centro!” -¿Canto a Ciudadanos?-. Eché en falta un llamamiento a la Sociedad Civil para algún tipo de actuación. Mucho ruido y pocas nueces me pareció entonces lo demostrado por esa Plataforma que quedó “dormida” y ya veremos si, como VOX, resurge ahora “impulsada” por esa fuerza misteriosa y “Redonda” que trabaja tan bien lo de “divide y vencerás”, porque este asunto parece haber hecho olvidar la ausencia de Don Juan Carlos I.

Cierto que lo que dice muchas veces Cayetana, e incluso la forma de decirlo, suena bien y me puede gustar, pero ella no acabó nunca de convencerme del todo. Es muy protagonista y le gusta ser “gallina” del corral, me parece, por eso creo que Abascal no va a tirar de ella. Son incompatibles de todo punto y los votos que pueda captar del PP ya los tiene VOX, creo. Sí puedo decir que en mi opinión no estuvo fina la exportavoz convocando esa rueda de prensa en caliente en la que dejó patente su resentimiento y cabreo, demostrando que no sirve para esto y dando comida para la izquierda y sus medios. No me entusiasmó su nombramiento, aunque pudieran haber puntos en común, y creo que esta actuación demuestra que no estaba equivocado. Se desahogó ampliamente, pero parece que no dijo toda la verdad ni sobre el posible reparto de los poderes judiciales ni sobre que Pablo Casado le hubiese dicho: “No voy a permitir que ningún portavoz del PP critique o pida explicaciones al Rey”, como recogía el martes ABC, declaraciones en las que -de ser así- no parece que estuviera muy acertada la señora Álvarez de Toledo, parece.

Sin duda, creo que el asunto de la destitución de Cayetana merece mayor reflexión. No tengo la información suficiente como para sacar una conclusión sin riesgo de errar, porque desde fuera el tema es complejo y difícil de valorar. Habrá que esperar a esa remodelación del PP prevista para Septiembre.

Pero esto no es flor de un día, “amiga” Cayetana y descargar la bilis cuando pintan bastos no dice mucho del que se “desahoga” ante la prensa carroñera. Se repite la historia de 2015 e, insisto, las cosas hay que decirlas antes, no cuando se cierra el paraguas de las prebendas y el puesto. Y como decía antes, los medios “amigos” no iban a perder la ocasión de desviar la atención hacia lo productivo para ellos y así vimos enseguida la presteza de Cuatro TV que con su característica “buena intención” rescataba unas declaraciones de Casado  en las que comparaba a Cayetana con Leo Messi. Yyo creo que, aunque en ese momento la intención del Presidente del PP era otra, acertó de lleno en la comparación porque, como Messi, Cayetana puede ser brillante en lo individual, pero no se echa el equipo a la espalda -no quiero hacer sangre con el resultado del partido de hace unos ante el Bayern- y lo de trabajar en grupo parece que tampoco es lo suyo.

Ella misma, en su comparecencia “caliente”, se llamó -usando términos “de otros”, dijo- “verso suelto”, todo un derroche de “modestia” porque un sencillo verso no abarca el egocentrismo de la noble Cayetana. Ella es, cuando menos, un “soneto con estrambote”, que nuestro Diccionario de la RAE -al que como saben mis lectores recurro con frecuencia – define como un “Conjunto de versos que por gracejo o bizarría suele añadirse al fin de una combinación métrica, especialmente del soneto”. Aunque no es gracejo precisamente lo que le sobra a nuestra plurinacional dama, inglesa de nacimiento y universidad, argentina de juventud y española desde 2007. Tal vez bizarría si tenga, pero mal utilizada a mi juicio y como base del populismo que tanto gusta a las vísceras y tan poco a la razón. Y me pregunto ¿dejará esta vez el escaño, esperará instrucciones o se pasará al grupo mixto? Porque sus críticas a VOX no propician que pase del azul al verde y esas declaraciones a las puertas del Congreso no justificarían seguir con el escaño popular, aunque ya sabemos cómo funciona esto si recordemos lo que decía don Manuel Fraga: “La política hace extraños compañeros de cama”.

Por eso de no hacer leña de la “rama” caída -árbol es mucho-, dejo para otro día el “modesto” papel de la destituida portavoz en Barcelona, con uno y dos diputados en los dos comicios de 2019 -Abril y Noviembre. Aunque si siguiera a ese ritmo de crecimiento del 100%, en tres elecciones podría llegar a 16 escaños para el PP allí, aunque creo que Alejandro Fernández lo podrá hacer bien sin ella.

1 Comentario

  1. Sumamente certero e interesante este pensamiento transcrito.
    Gracias por compartirlo.
    ‘No hay humo sin fuego’.

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