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OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ
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Escribía “La intervención económica de España”, Enero de 2011, un par de días después de que José Mª Aznar dijera que “España está ya intervenida de hecho y la cuestión es si lo estará pronto de derecho”, frase que, salvo “milagro”, valdría para hoy, esta vez en tiempo récord, ya que si Felipe González arruinó a España en 8 años y José Luis Rodríguez en tres, su clon, el doctor Plagio cum Fraude, lo está consiguiendo en tres meses. Una frase que al hoy investigado Gaspar Zarrías, aquel “pulpo” que votaba con pies y manos desde su escaño del hemicirco -ya lo parecía-, mano derecha del honorable Manuel Chaves -por el que “pondría la mano en el fuego” el “transparente” José Bono, “bolsillos de cristal”- y amigo de aquel “buen hijo” del que su madre decía “Tié dinero p’asar una vaca”, le valió para acusarlo de felonía y espetaba a la principal víctima política del 11M -¿por qué no aplazaría, hasta pasado el shock, las elecciones de 2004?- si quería que “volviéramos a la España Una, Grande y Libre”. Pregunta a la que yo le respondía que sí, pero no en el sentido peyorativo que él utilizaba, sino para restablecer lo que ellos -ese Partido Siempre Opuesto a España- “históricamente, se han querido cargar cada vez que han llegado al poder y, en los últimos años, están impulsando con toda intensidad, promulgando leyes propiciatorias”. UNIDAD que ya intentaron romper en 1934 y cuya deslealtad, manipulación electoral y desmanes -llegaron incluso al asesinato- ocasionaron el levantamiento de 1936, que la puso en serio peligro. La irresponsabilidad de aquel “aprobaremos lo que llegue del parlamento de Cataluña” a Pascual Maragall, en 2003, el citado atentado del 11M y la blandura de Mariano Rajoy con Arturo Mas en 2014 y con su “hereu” Carlos Picodelmonte “el fugitivo”, en 2017, impulsaron esa ruptura para dejarla en bandeja al clon “presimiente” Sánchez con el apoyo del nacionalismo catalán y vasco de uno y otro signo, incluso filoetarra. Qué decir de la GRANDEZA, cuestionada entonces por las desastrosas actuaciones del citado felón, presidente “por accidente”, que dijera Luis Mª Ansón, y las de sus “embajadoras” por el mundo, Mª Teresa Fdez. de la Vega “Vogue” y Trinidad Jiménez -por citar sólo a dos “ilustres”-, a las que han hecho menos malas el equipazo del “rey de La Mareta y Las Marismillas” después del papelón internacional realizado durante la desastrosa gestión de la pandemia, que ha colocado a España como el peor de los países de la OCDE, de la mano en Interior, por el “puente con el nacionalismo” Salvador Illa -le tocó “bailar con la más fea” sin haber llegado a un ministerio sin contenido para eso- y en Exteriores por otra que parece que el “baile” no es lo suyo, la “amiga” de Gibraltar, Arancha González Laya. España pasó de firme candidata al G8 en 2004, a casi apestada en 2020, todo un récord, Mr. ZParo y Mr. Sánchez “Marshall” Falconeti. Para qué hablar de lo tercero, LIBERTAD -siempre bajo mínimos con el socialismo y mucho peor con el comunismo-, ya cuestionada con Zapatero -precursor del estado de alarma- y sus leyes sectarias, el sistema SITEL y aquel “Caso INTERLIGARE” -reabierto en 2016 y del que poco se supo- sobre posible espionaje al Partido Popular desde Génova 15, un piso contiguo a su sede y sobre el que, supuestamente, otro socialista -éste sí, más listo-, Alfredo Pérez Rubalcaba (q.e.p.d.), dijo al entonces diputado del PP Carlos Floriano: “Mi ventaja es que yo sé todo sobre todos” -o algo parecido-. LIBERTAD atacada de nuevo desde la llegada del socialcomunismo, especialmente en los tres meses continuados de estado de alarma en el que, vía reales decretos, se ha atentado contra los principios más básicos de esa libertad, como son los de movimiento, manifestación y expresión. Y terminaba con un corolario, “la izquierda prefiere una España DIVIDIDA (divide y vencerás), PEQUEÑA y no respetada e INTERVENIDA, sin libertad ni para pensar. Ya lo hace el partido -el Gran Hermano- por todos nosotros”.

Y esa misma letra, que en mayúscula da inicio a la gran España que muchos queremos y tantas grandes gestas universales escribió -que la Historia, la de verdad, enseña-, se empequeñece hasta la microscopía para dar inicio a esas dos palabras que incluyo en el título, “expolio”: acción de expoliar, que el Diccionario de la RAE define como Despojar algo a alguien con violencia o con iniquidad y “esquilmación”: “acción y efecto de esquilmar”, que en su acepción primera define como “Coger el fruto de las haciendas, heredades y ganados”. Ambas palabras darían para varios tomos si pretendiera recoger sólo los latrocinios pasados y presentes más importantes de los partidos que conforman el actual frente popular socialcomunista y sus apoyos nacionalistas. Desde el robo del Banco de España y la expoliación del Museo del Prado en 1936 a las extorsiones de ETA y el asalto a la caja de la Guardia Civil, Cruz Roja o BOE en la primera etapa socialista de la transición; los ERE, EDU o Agencia IDEA de Andalucía- y el “corralito” del “convento” de los Puyol en Cataluña. Pero no quiero cansar y me ceñiré a un breve comentario a los dos temas de última actualidad que se ajustan literalmente a los dos términos anteriores, uno para cada uno de los socios de desgobierno.

¿No es expolio, “despojo con iniquidad”, lo perpetrado por Falconeti -además de abuso de recursos públicos- y la reliquia que “preside” el costoso y poco útil tinglado de la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias) Abel Caballero -comunista en su juventud, por cierto-, que con su “voto de calidad” -ni la tuvo como ministro ni la tiene como alcalde, salvo el hiperalumbrado millonario de la ciudad de Vigo- deshizo el empate y firmó con su jefe el “traspaso” de los ahorros municipales a las arcas de Hacienda? De momento, se ha producido la rebelión de los ayuntamientos -incluido alguno socialista- perjudicados por este abuso y ya veremos en qué acaba el nuevo asalto con el que el inquilino de la Moncloa quería financiar su particular “Plan E” de entreguismo clientelar.

¿Y no es esquilmación, “coger el fruto de haciendas”, la Pública para más inri, que es la que paga los “éxitos” electorales, como presuntamente parece haber ocurrido a juzgar por la imputación a tres cargos de Podemos, además de al propio partido? Parece que han pillado con el carrito del helado al que, como titulaba hace un par de días La Razón, puede pasar “De asaltar los cielos a pisar los juzgados. Con una parada intermedia en La Moncloa” y que tan ampulosamente respondía la pregunta de Vicente Vallés en el debate de la campaña electoral de Junio de 2016: “¿Sr. Iglesias, en qué circunstancias, usted, asumiría responsabilidades políticas por casos de corrupción en su partido? con la respuesta resorte del “vallecano blindado en Galapagar”: “Apertura de juicio oral, dimisión. Así de rápido y así de concreto”. Ya está tardando. Veremos el recorrido de esa imputación del juez Juan José Escalonilla -juzgado 42 de Madrid- que investiga la posible financiación irregular de los morados con posibles delitos de malversación y administración desleal. Una causa en la que se investiga a Juan Manuel del Olmo, estrecho colaborador de PabLenin y director de Estrategia y secretario de Comunicación; a la gerente del partido, Rocío Val, y al tesorero, Daniel de Frutos, que nadie ha explicado qué hacía en la firma de la escritura del casoplón de Galapagar -260 m² y más de 2.000 de parcela, con piscina, garaje y “tinaja” para invitados-, un acto privado en el que nada pinta el tesorero del partido -a mí nunca me acompañó el director financiero de la empresa en ninguna compra-, salvo que pueda tener algo que ver con la millonaria compra y su préstamo hipotecario. Más madera al caso Dina de la tarjeta que investiga el juez García Castellón y tres investigados a los que su colega Escalonilla cita para el próximo 20 de Noviembre, una fecha significativa, en la que renace la leyenda de “La venganza de Tutankamón”. Ahí lo dejo, mientras avanzan las pandemias.

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Antonio de la Torre
Licenciado en Ciencias Geológicas. Miembro del Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo. Modesto tertuliano y articulista de opinión. Se puede decir todo desde el respeto a los demás.