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OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ
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Se está dando una curiosa evolución en la extrema izquierda expañola a lo largo de toda esta crisis del coronavirus. En una primera fase, allá por finales del mes de febrero y principios del mes de marzo, la izquierda minusvaloraba la enfermedad llegando incluso a cachondearse de ella a costa de las mascarillas y del lógico temor de las personas ante lo que estaba sucediendo en Italia. Recuerden que algunos líderes del periodismo izquierdista, como Ignacio Escolar, llegaron a decir aquello de que el coronavirus se curaría con ibuprofeno y que ni mucho menos sería una “una epidemia zombie” o una “epidemia mortal que vaya a arrasar a la humanidad”.

En aquellos tiempos, su única función era la de proteger los intereses del gobierno y el gobierno lo único que quería, por aquel entonces, era que se celebrase una manifestación feminista con la que darse autobombo. Pero lo peor es que, en su inmensa irresponsabilidad, hablaban como si fueran médicos y sentenciaban cuando, sin ser médicos, lo único que podían dar era una opinión muy personal, como periodistas, basada única y exclusivamente en los hechos que fueran viendo, sin analizar asuntos sanitarios, tal y como hizo el hijo de papá Arsenio.

Ahora, más de 50.000 muertos más tarde y con una ruina económica tan trágica como el propio virus, se posicionan en el extremo contrario y también haciendo de altavoces miserables del gobierno. Hoy mismo publicábamos como una de esas “ciencias”, una de esas “listas”, que ni siquiera ha pedido perdón tras su grave irresponsabilidad, tachaba al cantante de ‘Taburete’ de negacionista e incluso pedía que entrara en prisión como su padre, Luis Bárcenas, por el concierto celebrado en Marbella en el que las medidas de seguridad fueron muy estrictas.

Es decir, ahora también van de expertos científicos sin serlo y lo que es peor, no son ni expertos como periodistas porque no son más que un ejército de subvencionados del poder sin cualidad alguna conocida excepto su servilismo. Pero lo peor es que esta gente tiene una legión de seguidores que les consideran como una especie de dioses del saber y de la independencia periodística. Legión de seguidores que repiten como papagayos sus discursos, llegan incluso a utilizar las mismas palabras que ellos, literalmente.

Nos encontramos ahora con un padecimiento que la izquierda lleva arrastrando en España durante años, la del Efecto Dunning-Kruger. ¿Recuerdan expresiones célebres de la izquierda tipo “cuñados” o las más actuales “cayetanos”? Pues un síntoma claro del Efecto Dunning-Krugger.

David Dunning y Justin Kruger son dos investigadores de Universidad de Cornell (Nueva York, EE. UU.) que en 1999 realizaron unos experimentos que fueron publicados por el Journal of Personality and Social Psychology en diciembre de aquel año. Kruger y Dunning investigaron cierto número de estudios previos que tendían a sugerir que en diversas habilidades como la comprensión lectora, conducción de vehículos de motor y juegos como el ajedrez o el tenis, «La ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento» (como dijo Charles Darwin3​). Su hipótesis es que, en una habilidad típica que los humanos poseen en mayor o menor grado:

  • Los individuos incompetentes tienden a sobrestimar su propia habilidad.
  • Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer la habilidad de otros.
  • Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.
  • Si pueden ser entrenados para mejorar sustancialmente su propio nivel de habilidad, estos individuos pueden reconocer y aceptar su falta de habilidades previa.

Tras ese estudio determinaron que los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud. Por el contrario, los individuos altamente cualificados tienden a subestimar su competencia relativa, dando por sentado erróneamente que las tareas que son fáciles para ellos también son fáciles para otros.

Con todo ello concluyeron que: “La sobrevaloración del incompetente nace de la mala interpretación de la capacidad de uno mismo. La infravaloración del competente nace de la mala interpretación de la capacidad de los demás”.

Ahora revisen sus redes sociales y observen lo que sucede cuando hacen algún tipo de comentario y se ven asaltados por algún militante de extrema izquierda, ¿se dan cuenta de que siempre pretenden ofender con calificativos como “ignorante”, “tonto”, “no tienes ni idea”, con frases hechas como “hay que leer más” y, además, finalizan algún comentario que ellos creen gracioso con algún emoticono de risas, es decir, se ríen de sus propias gracias? Pues no lo duden, ahora mismo podrían dar positivo en la prueba de coronavirus, como nos podría suceder a cualquiera, pero en lo que siempre van a dar positivo es en el Efecto Dunning-Kruger.

1 Comentario

  1. Observen las fotos. Eso es su “intelectualidad” lo mejor que tiene la siniestra. Imaginen como es el resto de votantes socialistas, si a ese desecho de tienta lo consideran “intelectualidad”

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