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OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ
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Hoy (por ayer) es uno de esos días en los que la inmensa panoplia -véase acepción 4 del DRAE- de la triste actualidad, pone difícil elegir algo concreto y hacerlo de todo supondría un libro de varios tomos y periódicas ediciones para actualizar lo que va saliendo, pese a la premeditada ocultación en no pocos de los episodios que no “interesan” al poder y sus medios, y la “hiperinflación” de otros.

Sin ánimo de ser exhaustivo -como repetía en sus análisis en COPE y esRadio, César Vidal– y ciñéndome sólo a este año, repaso un breve resumen: Delcy Rodríguez y la media docena de versiones contradictorias con las que el, entre otras cosas, ministro de “Agenda Pública” y “magister -sin estrenar- devaluado a minister” colocador, José Luis Ábalos, llenó varias páginas; Dina Bousselham y su tarjeta SIM medio “asada” en el microondas, que salpica -ya veremos si le llega por fin al cuello- al “vallecano” populista PabLenin Iglesias, “blindado” de Galapagar, que venía a salvar a los oprimidos, pero como buen “progresista” empezó por progresar él por eso de “la caridad bien entendida, empieza por uno mismo”; la “crónica de una muerte anunciada”, cantada desde que una curiosa “unanimidad” de la Sala Segunda del Tribunal Supremo cambió “rebelión” por “sedición” tras la cacicada de Consuelo Castro, puesta al frente de la “abogacía del estado de Sánchez” -no merece las mayúsculas- por la amiga entrañable del defensor más cotizado por el mal en los últimos tiempos, el de “querido Emilio… si no pagas, me descuelgo” –que dice el que fuera compañero e incluso amigo del mencionado César Vidal-, que cambió a Edmundo Bal por la tal vez más dócil y/o “advenediza” Rosa Mª Seoane -procedente de un cargo político del PSOE, secretaria general de ADIF, para que no haya dudas de sus “simpatías”-, que venía de saltarse la incompatibilidad en la defensa de su marido ante el Ayuntamiento de Pozuelo y “confundió” a su jefe, el Estado, por su “pretendiente” a presidirlo, el doctor Plagio cum Fraude y otros títulos. Resultado, los condenados por sedición ya están en la calle en virtud de ese tercer grado desvirtuado pese a incumplir lo que debería ser “conditio sine qua non” para optar al mismo, arrepentimiento del delito, que no  demostraba el viernes Jordi Cuixart -el que pisoteaba, sin malicia por supuesto, un coche de la Guardia Civil el 1 de Octubre de 2017-: “Lo volveremos a hacer” decía una vez más el presidente de Omnium Cultural nada más pisar la calle -desde la LOGSE, cualquier cosa admite el calificativo de “cultural” si de la izquierda se trata-. Qué decir del clan Puyol con la “madre abadesa” Marta Ferrusola que a sus años iba a “esquiar” a Andorra y su hijo que llevaba bolsas de ”basura” con billetes de 500€ procedentes del 3-20%, el “problema” de Convergencia y Unión que denunciaba Pascual Maragall. O, para completar el repaso, qué podríamos añadir del famoso COVID-19, las mentiras del gobierno, ocultaciones de cifras y estupideces varias como la de hace unos días en Córdoba, que pese a sus indiscutibles aportaciones positivas a la Historia, también deja su dosis de irresponsables -además de Carmen Calvo– con este grupo de alumnos, profesores y familiares que, en torno a 400, se fueron a celebrar el fin de curso a una discoteca y ya hay unos 70 positivos, o de los deméritos del Rey Juan Carlos I tras su desastrosa desventura -una más, pero que está trayendo más cola- con la “princesa” Corinna zu Sayn-Wittgenstein (Larssen) que, al parecer, revelaba en una conversación con el excomisario, hoy en prisión, José Villarejo, que “el dinero de Juan Carlos está en la Zarzuela” donde, según la grabación, “tiene una máquina para contar los billetes”, actividad que según esta “señora” parecía gustarle al Monarca.

Pero como me tocó escribir algo para hoy en el día de ayer y la fecha era la que era, 18 de Julio, aunque sin ánimo de reescribir esa parte de la Historia de España, no puedo pasar por alto lo que supuso ese día de 1936 -aunque el Alzamiento empezó el día anterior- en el que los despropósitos y consiguientes desmanes durante los cinco años anteriores, con dos golpes de Estado previos en 1934, cortados de forma radical -al menos eso se hizo bien entonces-, uno de la izquierda representada por el Partido Siempre Opuesto a España -ya lo era entonces- y su sindicato UGT en Asturias y otro del separatismo nacionalista catalán liderado por Luis Companys, que culminaron con el levantamiento de una parte del Ejército español contra el Gobierno de la Segunda República, unos días después del asesinato del teniente José del Castillo, implicado en la muerte de Andrés Sáenz de Heredia, primo del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera y, al día siguiente, el del político conservador José Calvo Sotelo a manos -o mejor dicho a pistola, según parece- del guardaespaldas de Indalecio Prieto, Luis Cuenca. Se dice que uno fue consecuencia del otro pero hay informaciones que apuntan a que el del segundo llevaba varios meses preparándose y, de haber sido localizados, habría sido acompañado por el del presidente de la CEDA, José Mª Gil-Robles y el de Renovación Española, Antonio Goicoechea, que se libraron por estar fuera de sus domicilios ese día.

Hecha esta breve reseña, lo traigo a colación como recordatorio y aviso a desmemoriados o jóvenes, víctimas de la LOGSE y demás leyes de Educación post-transición y una previa en 1970, ignorantes de esa parte de la Historia de España, a la que recuerdan no pocos de los hechos que estamos viviendo en los últimos años, especialmente desde la llegada del nuevo frente popular versión siglo XXI que ahora tenemos en el gobierno, socialistas y comunistas apoyados por el separatismo vasco y catalán -intento de golpe de Estado de estos últimos incluido-, réplica del que en Febrero de 1936 mucho apunta a que manipuló las elecciones generales. Hace pocos días, una amiga con la que conversaba por WhatsApp me decía: “Tengo 68 años, no he sido franquista, pero cada día echo más de menos a Franco” y yo le respondía, “Yo sí lo fui, así que ¿qué te voy a decir?”, pero -añado ahora- ser franquista hoy, 45 años después de su muerte es tan deprimente como absurdo. Otra cosa es acordarse de lo mucho bueno que hizo Francisco Franco por España, casi todo lo que soporta la España de hoy, incluida la Monarquía que después se bautizó como parlamentaria y ahí empezó el peligro creciente de los partidos políticos en los que nunca confió el Generalísimo, ni muchos de los que vivieron aquellos tristes años treinta del siglo pasado, que nos llevaron al citado desenlace del enfrentamiento de las dos Españas que interesadamente se venía sembrando desde medio siglo antes en aquel intento cantonal de la Primera República. Y lo resalto de nuevo para ese grupo de añorantes del franquismo que erróneamente han querido ver en el líder de VOX al defensor de esos ideales, más por lo que dice y sus populismos que por lo que realmente es, y para los llevados por el descontento -justificadísimo sin duda- con las incomprensibles políticas -fuera de lo económico, laboral y exterior- del Partido Popular -tanto de José Mª Aznar como, aún más, de Mariano Rajoy– al que siguen castigando en la espalda de Pablo Casado que, sinceramente y para bien, creo que es distinto, y a la parte de esa juventud desinformada que citaba, “conquistada” por el mismo mensaje “verde”, que suena muy bien pero que no encierra nada, a los que la mencionada LOGSE, como la anterior LODE o la posterior y no estrenada LOCE del primero de los populares o la última LOMCE, del segundo, aplicada a medias y corregida para no molestar demasiado a izquierda y nacionalismo, están llevando por poco deseables caminos que pueden tener difícil, si no imposible, retorno. Todo ello unido a la equivocada cesión de competencias a los reyezuelos de las taifas autonómicas, a la suspensión a efectos prácticos de la Alta Inspección del Estado y a todos los efectos del Servicio Militar -craso error, durante la segunda legislatura con mayoría absoluta de Aznar, para más inri- y a la falta de sentimientos -Patria, Estado, etc.- consecuencia de lo anterior, junto al provincianismo derivado de esa segunda suspensión y la elevación de lo particular sobre lo general que el sistema autonómico está produciendo.

Y lo traigo a colación también como aviso a los actuales políticos del PP y de los que se llaman constitucionalistas de derecha o izquierda moderada, para que aprendan de los errores y no vuelvan a cometerlos porque, de no afrontarse y enmendarse con decisión firme y sin complejo alguno, pueden traer consecuencias irremediables, algunas de las cuales ya estamos viendo, incrementadas por la tan inesperada como mal gestionada crisis sanitaria, situando a España en muy difícil posición en las negociaciones de los fondos de ayuda a la recuperación que se negocian estos días en Bruselas, como también estamos viendo. Espero -y deseo- que la comprensible  intransigencia de algunos países nórdicos, que ven en las ayudas a fondo perdido que pide Pedro Sánchez una fuente de alimentación de más clientelismo socialcomunista, se traduzca en un cambio de gobierno con la salida de Podemos -de ilusión también se vive- o en una mayor brevedad del actual, que esa irresponsabilidad visceral a la que antes aludía nos “obsequió” la segunda oportunidad que nos dio en Noviembre del año pasado la repetición del fracaso de Abril anterior, que no se entendió por muchos. Ya que no aprendimos a la segunda, hagamos bueno eso de que “a la tercera va la vencida”, si llega en condiciones normales, que no está claro.