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No hay mayor trampa hablar bien de una persona para después cambiar de tercio, es como si dijéramos me voy entre Pinto y Valdemoro. Cuando a uno se le tuerce un tobillo, lo primero que hace es ir a urgencias o cuando observa que la vista la tiene enmarañada, va al oculista para que le haga un examen ocular, pero… cuando uno ve tantos descalabros en la vida de España, hay que ser más escrupuloso, aunque el sentido de lo más correcto lo mejor es estar callado y verlas venir, cosa que yo no alcanzo a comprender.

“No había yo cumplido los 20 años, cuando Luis Calvo, en su despacho de director del ABC verdadero, me explicó por qué abominaba del periodismo de la insidia y el insulto. Fue una lección que nunca he olvidado”. Estas palabras eran las primeras frases que ensamblaba un artículo don José María Anson en el día de ayer 6 en su editorial, dice así: Pablo Iglesias, acosado por las incidías. Y, en una entrevista en El Español del día 8 de marzo, dice: “Iglesias me parece un político de primer orden”

Hay dos argumentos que no me cuadran en estas dos intervenciones, la primera es la que dice “No había yo cumplido los 20 años, cuando Luis Calvo, en su despacho de director del ABC verdadero”. A esta frase en su despacho de director del ABC verdadero, no tengo más remedio y no encuentro explicación alguna, a no ser que los periódicos del ABC de estos tiempos no tenga para el editorialista del Imparcial su calificación no apta de verdadera en estos tiempos. Y la segunda argumentación que me hago a que “Iglesias no engaña a nadie, defiende su ideología de formas razonable y coherente” yo discrepo al menos de estas parrafadas. Empiezo por la segunda, hay que tener un sentido despreciativo en tanta buenhomía de calificar en estos tiempos, que defiende su ideología comunista, claro que no sé qué comprende y vislumbra en el siglo XXI para el Señor Anson el comunismo.

Para mí siempre ha sido el ABC, un periódico libre, con espíritu fiel, sin arrinconar ni avasallar a nadie, un periódico verdadero valiente donde ha defendido siempre las reglas de juego de un país democrático, donde siempre ha prevalecido con mucha coherencia su adaptación a todas las leyes establecidas. Gracias Señor Anson, por haberme sacado de dudas sobre cual ABC es el más verdadero. Le repito, muchas gracias.