enseñanza concertada
OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ
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España afronta un duro desierto de incertidumbres, inseguridades y temores seriamente asentados en lo político, económico y social. Un naufragio generalizado sin precedentes en la historia reciente. La pandemia y su posterior “Gran confinamiento”  han acentuado nuestro drama nacional. Pero, previo a esto, no lo olvidemos, hay una tragedia que es origen inmediato de los problemas emergentes que sufrimos. Merced a un “golpe de estado” parlamentario se hace con el poder el partido socialista. Con Pedro Sánchez al frente inauguramos la senda del sectarismo y el totalitarismo ideológico, acentuado, gravemente acentuado, con la alianza filo comunista con Podemos. El camino a la perdición se está recorriendo con rapidez. En Europa nos miran con recelo, escepticismo y fingido rechazo. Todas las iniciativas gubernamentales son percibidas con sorpresa por nuestros socios comunitarios. Nuestros fiadores no se fían de nosotros. Ya nos lo han dejado meridianamente claro.

Dentro de ese maremágnum de propuestas e iniciativas puestas en marcha, destaca por su proyección de futuro, la educación. La libertad de enseñanza y el derecho de los padres a escoger el tipo de educación de sus hijos, está comprometido. En la defensa a ultranza del laicismo beligerante de que hace gala el ejecutivo y sus socios marxistas, atenta directamente contra el derecho reconocido, en su artículo 27, de esa libertad amenazada. Es la estatalización de la enseñanza, la imposición totalitaria de un único modelo, el de la escuela pública.

Ya se han dado los primeros pasos. En ese bodrio de proyecto de “Plan de Reconstrucción Económica”, se ha dejado claro que, de la cantidad presupuestada para ayudar a este capital sector de la vida nacional, de esos dos mil millones de euros asignados, ni un euro está destinado a la enseñanza concertada con fondos públicos. Toda una declaración de un laicismo en un estado que, aunque es aconfesional, es religioso desde el punto de vista identitario. El anticlericalismo y el ataque a las instituciones religiosas y educativas de iniciativa privada son sangrantes, flagrantes, conscientes e intencionados.  Se superan, incluso, los postulados partidistas de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando derogó la LOCE (Ley Orgánica de la Calidad de la Educación) que fuera debatida, aprobada y promulgada durante el gobierno de José maría Aznar.

Aquella, la llamada “Ley Wert”, fue sustituida por la peor ley de educación que hemos sufrido en la historia de la democracia, la LOE (Ley Orgánica de la Educación), puesta en marcha en 2006. Me permito esta afirmación, pues soy profesor en ejercicio docente desde hace treinta y dos años.

La enseñanza concertada en España es muy importante. Un modelo que, cada año, acusa una demanda por encima de la oferta de plazas disponibles. Muchas familias se quedan fuera de los centros deseados debido a los criterios de escolarización. Más de dos millones de alumnos representan el 25,7% del total del alumnado. Aproximadamente una tercera parte de la red pública de centros. Es una realidad incontestable. Pero, y esto lo conoce bien la ministra titular de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, seis de cada diez centros concertados con fondos públicos tienen ideario católico. El ataque es calculado. El monopolio educativo de la escuela pública es el anhelo social comunista.

La sutileza para sacrificar otros modelos es retórica, pero de enorme agudeza ideológica, se pretende eliminar de cualquier texto aprobado la “demanda social”, así no hay más recorrido que ceñir a márgenes muy estrictos al modelo no público. Pero ese atentado contra la enseñanza se extiende a la educación especial. En nombre de la demagógica integración y la eliminación de una supuesta segregación, se pretende ahogar aquellos centros escolares de educación con alumnos de especiales necesidades. Una auténtica barbaridad desde todo punto de vista. Hay alumnos que requieren de profesores especializados e instalaciones adecuadas a su realidad que no se pueden ofrecer, y que tampoco es conveniente aspirar a ofrecer, en los centros educativos ordinarios, por muchos planes de integración que quieran dispensar. En este caso, también, el derecho de los padres a escoger el centro en el que educar a sus hijos es miserablemente cercenado.

Pero hay más. El coste de la plaza por alumno en centros concertados con fondos públicos es de 3.249 euros anuales por curso escolar, frente a los 6.379 que cuesta la plaza al estado en la educación pública. Es decir, un 50,93% menos. En los centros de titularidad privada, la financiación pública cubre el coste en personal docente, becas de libros y comedor. El mantenimiento del personal no docente y el coste del mantenimiento de las instalaciones corren a cargo de los titulares del centro. Como puede verse, una muy buena inversión para el estado que, de esta manera, ahorra miles de millones de euros anuales garantizando el derecho universal a la educación en la edad obligatoria. Pero como vemos, más allá de los términos económicos, hay otras aspiraciones ideológicas.  El buscar una coeducación de los alumnos, secuestrando esta exclusiva responsabilidad de las familias.

Una nueva ley, la séptima durante la reciente democracia se anuncia, la LOMLOE (Ley Orgánica de la Modificación de la LOE). Se derogará la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa), la única puesta en marcha por el Partido Popular. Para muchos docentes, insuficiente a todas luces, pero mucho mejor que la denostada LOE que ahora quiere resucitarse.

La calidad del sistema educativo público español está puesta, por su discretísima calidad, por organismos internacionales competentes. Así la OCDE en su informe PISA, nos lo viene señalando desde hace años. Se avecinan tiempos difíciles para nuestra educación, se anuncian movilizaciones y desencuentros sociales. Una norma educativa sectaria e impositiva del pensamiento único se entreve. La exclusión de la religión y el adoctrinamiento ideológico se adivina. La interpretación de la trascendencia humana, la religiosidad del hombre, la desvirtuación de la historia y la valoración ética y moral de la vida humana adquiere nuevos matices. Es un ataque contra un derecho fundamental, pero dado el particular ADN de los actuales gobernantes es algo que esperaba. No hay ninguna sorpresa, es la “Crónica de un ataque anunaciado”.

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2 Comentarios

  1. Adoctrinamiento:quieren toda la enseñanza pública y dominada por ellos para adoctrinar ya a la gente desde niños en las escuelas y universidades, quieren a todos burros y analfabetos, porque saben que la gente ilustrada no vota por esta mafia, de narcotraficantes, corruptos y estafadores,es lo que hay y vamos muy mal si no nos levantamos y echamos a toda esta basura del gobierno,Coletas y mula Francis a prisión, aunque a mi me gustaría algo más fuerte para estos dos desgraciados, el Chepas y la mula,Chepas a Guantánamo.

  2. Una sociedad incapaz de pensar. Adoctrinada por quien construye el mensaje educativo. No solo es que haya una mala ley, es que la gestión de la misma implica a administraciones autonómicas, centros educativos y profesores, muchos de ellos encantados con el laicismo triunfante. El problema viene de fuera, pero crece dentro.

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