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En el caso de Dina Bousselham cada día que pasa llega un matorral de grandes vástagos, tallos, algunos híbridos y cruzados  de enormes dimensiones en los telediarios y todo tipo de periódicos  en este asunto, conforme va pasando el tiempo va por terrenos resbalosos, todos los caminos por la lectura de este calamitoso caso, entre esta señora y el tal Pablo Iglesias, a su vez, vicepresidente del Gobierno de España y ligado al ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2003 ¡casi na! la del tío de la coleta, quien te ha visto y quién te ve, cada día estos tallos de este matorral  cimbrean de tal manera que no sabemos a donde llegará, o mejor dicho,  a quien alcanzará.

Quisiera empezar este artículo con una reflexión que no acabo de entender a no ser que tal Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno de España, tenga algo más gordo en sus silencios para no haberse dado cuenta de la calaña, categoría e infamia que arrastra el dueño del casoplón y también el gran “marajá” de la Navata en Galapagar, por cierto, zona en estos momentos más segura de Madrid. Para cualquier empleo, el jefe de cualquier empresa, busca antecedentes y referencias en todos los sentidos para dar cobertura a cualquier persona que busca trabajo, y, máxime para esta responsabilidad de entrar en un Gobierno, el cual en los momentos que se nombró a este “marajá” habría que haberse enterado y por el tiempo que le conoce tendría que saber cómo es este sujeto.

Aquí se junta que dos que duermen en el mismo colchón se hacen de la misma condición. No sé si darle las gracias a Pedro Sánchez por no haber dormido con el coletas cuando dijo “el 20 de septiembre, en una entrevista en TVE y otra en La Sexta, en la que Pedro Sánchez aseguraba que “el 95% de la sociedad española no podría dormir tranquila” con un Gobierno en el que hubiese integrantes de Unidas Podemos. y en otras ocasiones, como en el hormiguero, le preguntó el presentador a Sánchez ¿a quién no le darías las llaves de tu casa? Se trataba de ponerle encima a fotografías de personajes de todo tipo, y el cartelito se lo puso a Pablo Iglesias como si fuese una condecoración.

No sé si estamos en vísperas de la hora de la verdad en este asunto y que conste que esta reflexión me la hago con mucha prudencia, pero como me caracterizo ser de una manera insobornable, la verdad sea dicha, me inclino que, los ríos de tinta en este asunto, las aguas bajarán cuesta abajo, tranquilas, serenas. Eso sí, negras y con un tufillo que no me atrevo a descifrar. No comprendo a estos dos máximos mandatarios de esta España, pero viendo cómo está el cotarro, no me espanta nada, eso sí, se me hace un nudo en la garganta de pensar hasta donde hemos llegado. No en este asunto, sino en otros, en otros y en los que se nos avecinan. hay noticias que han pasado por una criba de agujeros de grandes dimensiones y frases como la “que la azotaría hasta que sángrese” del dueño del casoplón o la frase socialista que dijo en su día el PSE “Tenemos que volver a mirar a los ciudadanos y decirles que lo mejor que ha pasado en este país siempre ha venido de la mano del PSOE. No sé si habrá alguien por ahí que me diga si estamos en vísperas de la hora de la verdad, al menos en esta trama. Ande yo caliente, y ríase la gente. Esto y otras “cositas” se estarán diciendo estos dos comediantes.