OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ
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En el comunicado de reivindicación del asesinato el 21 de julio de 1979 del camarero Jesús María Colomo Rodríguez, enviado el 24 de julio a varios medios de comunicación del País Vasco, la banda terrorista ETA anunciaba el comienzo de una nueva ofensiva terrorista en respuesta a la aprobación del Estatuto en su primer trámite, y señalaba que proseguiría la “acción armada ofensiva contra todos los soportes del Estado español en Euskadi”. No tardaron mucho en hacer realidad su amenaza. El 28 de julio de 1979 la banda terrorista ETA, en su rama militar, asesinaba a dos policías nacionales en Bilbao y dejaba heridos graves a dos guardias civiles en San Sebastián, que fallecieron al día siguiente, 29 de julio.

A media mañana del día 28, efectivos de la Compañía de Reserva de la Policía Nacional, con base en Basauri, habían establecido un control de carretera de los automóviles que transitaban entre Bilbao y Erandio y Las Arenas, paralelos a la ría. En un momento determinado, dos integrantes del dispositivo, el cabo MIGUEL ÁNGEL SARO PÉREZ y el agente EMILIO LÓPEZ DE LA PEÑA, se acercaron a un estanco situado a unos doscientos metros del dispositivo, para comprar un par de cordones de zapatos, varias postales y unas pastillas de jabón. Al salir del establecimiento, dos o tres miembros de la banda terrorista ETA-m, dispararon contra ellos desde un Renault 5, previamente robado a punta de pistola, que se dio inmediatamente a la fuga. El vehículo sería abandonado posteriormente en Las Arenas.

El intenso tráfico, habitual a esas horas a la entrada del barrio de Lutxana, y una curva pronunciada entre la tienda y el control policial impidieron que sus compañeros pudieran ver ni oír nada. Los policías, gravemente heridos, fueron trasladados inmediatamente al Hospital de Basurto y fallecieron poco después de ingresar.

El Consejo General Vasco emitió un comunicado condenando en términos muy enérgicos la acción terrorista, “incalificable desde una perspectiva humana, ética y política”.

Emilio López de la Peña, agente de la Policía Nacional de 30 años, estaba soltero, pero iba a contraer matrimonio el 2 de septiembre de 1979. Era natural de Segovia, lugar donde tenía planeado casarse. Tanto su novia como su madre y su hermana, se enteraron del asesinato de Emilio mientras prestaban sus servicios en la clínica donde estaban contratadas.

Miguel Ángel Saro Pérez, cabo primero de la Policía Nacional de 30 años, estaba casado y tenía tres hijos. Era natural de Santander.

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