OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ

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A las 20:45 horas del 2 de julio de 1980, la banda terrorista ETA asesinaba en Amurrio (Álava) a JOAQUÍN BECERRA CALVENTE, mientras trabajaba en uno de los dos bares, el Mendiko y La Florida, que su familia regentaba en la localidad.

Joaquín se encontraba atendiendo a los clientes cuando su hermana le avisó de que tres personas decían haberle dado un golpe a su coche. Al salir al exterior, se encontró con dos individuos que le dispararon siete tiros, causándole la muerte en el acto. Seguidamente, los autores del atentado huyeron en un automóvil de color azul que les esperaba muy cerca del bar. En el momento del asesinato, varios guardias civiles se encontraban en el interior del establecimiento.

Vecinos de Amurrio manifestaron que Joaquín Becerra era muy reservado, hacía vida familiar y no se le conocía ideología política alguna, motivo por el que les extrañaba muchísimo su asesinato. Joaquín trabajaba, además, como especialista en la empresa Tubos del Nervión de Amurrio y estaba afiliado a UGT desde 1977.

La banda terrorista emitió un comunicado el 9 de julio en el que asumía la autoría y acusaba a la víctima de “ser un confidente policial”, una excusa como otra cualquiera para matar. En contestación al mismo, UGT salió al paso indicando que “no puede haber ninguna justificación para lo injustificable” y añadiendo “que ya es viejo el truco de miente, que algo queda”. A última hora del día siguiente, el Ayuntamiento de Amurrio celebró un pleno extraordinario en el que condenó el asesinato de Joaquín.

Joaquín Becerra Calvente tenía 40 años y estaba soltero. Trabajaba como obrero especialista en la empresa Tubos del Nervión, de Amurrio, y además ayudaba a su familia en los dos bares de su propiedad. Era natural de Cortes de la Frontera (Málaga), aunque residía en Amurrio desde veinte años antes de ser asesinado.

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