Marlaska
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La política tiene muchas formas creativas de jugártela y a Marlaska le pintan bastos. Poco queda de su irreprochable prestigio como juez de la Audiencia Nacional, duro y fiable como el motor de un viejo Cadillac cubano, especialmente contra el terrorismo de ETA, prestigio que se ha visto comprometido por su pretendida injerencia en la Justicia con mayúsculas. Que el Poder Ejecutivo trate de interferir en el Poder Judicial supone la comisión de un pecado capital difícil de purgar y una ofensa a Montesquieu que mejor no levante la cabeza. La destitución del coronel Pérez de los Cobos por no informar a Interior de las investigaciones sobre el 8M y su posible incidencia en el coronavirus ha supuesto un duro golpe a la separación de poderes por parte de un ministro situado en el lado equivocado de la realidad.

La bilis me sube hasta la altura del esófago cuando observo atónita el intento de contaminación del gobierno de todas las esferas contra poder. Piden disculpas por sus errores, cuando las piden; ciertamente rectificar es un punto a favor pero tienen ya demasiados en contra: el CNI, el CIS, censura en los medios de comunicación, la Comisión Nacional de la Competencia, la Abogacía del Estado, la Fiscalía General del Estado y ahora el intento de sabotaje a la Justicia mediante la destitución de un coronel  -respetado y respetable con reconocida experiencia y con un sentido del deber intachable- por negarse a cometer una ilegalidad. ¡Esto es de locos!

Marlaska miente en sede parlamentaria para protegerse del efecto penal de sus presuntos delitos. La controvertida destitución no responde ni a una reestructuración de equipos ni a la evaluación de una disfunción, tal como aseguró el ministro. Formulado en roman paladino, le destituyó por no ponerse al servicio del gobierno para sus oscuras tramas, pese a saber como sabe -es juez y ostenta un cargo público- que los funcionarios no pueden, o al menos no deben, estar al servicio de la ideología.

Acto seguido, Marlaska trata de comprar el silencio de los guardia civiles cometiendo un error a todas luces insensato al anunciar una inoportuna equiparación salarial. El escándalo está servido y es que no hay puertas con llave ni velas benditas.

Al ministro le han sorprendido con el carrito del helado y la verdad le golpeará en la cara más fuerte que un guante de boxeo lamentablemente para alguien que dice que se ha caracterizado por aplicar el orden sin estridencias; y sin ninguna duda la irresponsabilidad y la ineficacia en  la gestión del Covid19 golpeará a un gobierno que lejos de tener la virtud intacta, está prostituyendo la democracia tal cual casa de cortesanas, con todo el respeto a la profesión más antigua del mundo.

Con tintes más de juez hablando a un letrado que de político hablando en sede parlamentaria, Marlaska defendió su indefendible actuación mintiendo, con prepotencia, y rehuyendo la imagen de pena y miedo, a expensas de conocer un veredicto cuando se diriman responsabilidades penales.

No perdamos de vista el pecado original que nos ha traído al momento actual, que fue la falta de previsión del gobierno liderado por el presidente Sánchez y su posterior cadena de errores sanitarios y políticos. Entre ellos: instrumentalizar y abusar de las instituciones en beneficio del gobierno, más preocupado por los muertos de las cunetas que por proteger a los vivos y contar a los muertos por Covid19.

El intento del Ejecutivo de arrasar con todos los contrapesos de la democracia le convierte en un gobierno que se hunde en sus consejos, herido de muerte ante una España y unos españoles que añoramos aquella clase política que sacó al país del totalitarismo en la que fue, muchos años ha,  la mayor conquista histórica. La que nos ha permitido crecer en derechos y libertades, y en democracia reconociendo y respetando el pluralismo político y evidenciando la capacidad para llegar a acuerdos. El honor del estado democrático está arruinado en manos de este gobierno y éste es un diagnóstico peligroso; cuidado con caminar en dirección contraria al Estado de Derecho vaya a ser que, sin comerlo ni beberlo, nos encontremos en uno de esos regímenes en los que uno se pasa la vida huyendo de la pobreza y la ignorancia sin conseguirlo.

Al final será un hecho eso de que los políticos son parte del problema y no de la solución y para muestra: una comisión, la constituida supuestamente para la reconstrucción económica y social tras los efectos de la pandemia. Apenas echar a andar, los extremos ideológicos de izquierda y de derecha protagonizaron una vergonzosa gresca  con dimes y diretes político-ideológicos, que nada tienen que ver con resolver los problemas actuales: el desempleo y la inevitable crisis económica que se cierne sobre los españoles. Iglesias, en su actitud incorregible, siempre con ese ánimo propenso a la provocación y la malicia y con esa devoción a la política bronca protagonizó un episodio de los suyos consiguiendo la confrontación estratégicamente buscada.  Encontró, como no podía ser de otra manera, zapato para su pie en Vox que se levantó y abandonó la comisión ante la mirada impasible de un presidente socialista que no pudo o no quiso poner puertas al campo e instarles a que entrasen en razón.

Finalmente, en esa casi imposible adaptación de las partes en equilibrio con el todo, Sánchez consigue, con su personalidad manipuladora y egomaníaca y en un complicado acto de fe, el respaldo suficiente para sacar adelante la sexta y esperemos última prórroga del Estado de Alarma, de la mano de independentistas y herederos de asesinos en una evidente pobre dimensión humana y una perspectiva política cortoplacista. Un Sánchez, que acepta comer el pan que le den, dispuesto a sacrificar el socialismo constitucionalista con pactos contra natura que generan malestar en  propios y ajenos.

Y volvemos a Marlaska, juez y parte, para asegurar sin temor a equivocarme que ni España podía llegar  a menos teniendo a Marlaska como ministro ni Marlaska a más siendo ministro de España.

1 Comentario

  1. Señor Marlaska:está usted muy equivocado si se piensa que se va a salir con la suya, ya se que podéis comprar a jueces y fiscales,para eso os financia ese magnate que quiere hacerse dueño del mundo y de nuestras mentes,para eso dejaron escapar esta peste que tenemos en el mundo,un virus creado y dejado escapar aposta para reducir la población mundial,por eso su gobierno comunista no hizo nada para salvar gente,porque estáis a las ordenes de George Soros,ahora entiendo cosas que antes no entendía como eso de la agenda 20 30,es que no va a haber elecciones?da igual porque si las hay ya están amañadas para que las ganéis,pero el pueblo no nis olvidamos señor Marlaska y usted va a pagar al igual que los demás aunque tengamos que hacer nosotros el pueblo justicia como en la obra de teatro Fuenteovejuna,quien mató al Comendador,Fuenteovejuna señor.

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