hijos
OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ

La función de los padres hacía sus hijos ha cambiado mucho en este siglo comparado con el siglo pasado, viendo la fisionomía y el cariz que tenemos por delante, se podría decir que el cambio ha sido para ir de regula a peor. También se podría decir que el padre de familia es la cabeza visible del grupo familiar, que da sustento, protección y seguridad, tanto a la madre como a los hijos. Y, como estamos viendo, que la madre se ha incorporado al trabajo, tenemos el hándicap y el inconveniente de la soledad que se encuentran nuestros hijos.

Bien es verdad que la crianza, la educación y esa seguridad, cambia mucho cuando la madre o el padre trabajan los dos, sería diferente si uno de los dos no trabajara, eso sería lo importante para esos niños. Estoy seguro que habrá alguien por ahí que difiera con lo que estoy diciendo. Una cosa es la verdad y otra las circunstancias de esos padres que trabajan los dos. Si se quiere tener una responsabilidad hacia esos hijos, todo cambiaría por completo. Hoy día el egoísmo y su parte económica que conlleva hace de todo esto que nuestros hijos estén solos e incluso mal criados. Me viene a la memoria una frase que la escuché al Juez de menores granadino, Emilio Calatayud que dice: “hay niños de ocho y diez años que son muy malos, y cuando tengan 15 serán criminales”. No creo que esto lo dijera en el mayor ejemplo de esas palabras.

He querido dar un testimonio de la familia de antes y la de ahora. Como se ve hay un abismo descomunal, pero ello no implica que nuestros hijos los ahora, por suerte no todos, tengan el pronóstico del juez granadino.

Esos niños que dice este juez, son en su mayoría los jóvenes que estos días de la desescalada, han sido los principales que se han salido de madre. Los hemos visto en las playas, en los botellones y fiestas, donde en su mayoría no llevaban mascarillas. Y por las calles los vemos sin mascarillas, demos gracias a que aún no han empezado los botellones a tomar carrera. Los contagios en España se han duplicado en estos días. No voy a entrar en la tentación de cifrar los fallecidos, en primer lugar, por no entrar en las trampas del gobierno en dar cifras nada aclaratorias, todas ellas llenas de mentiras.

Sea como sea, la educación de nuestros hijos e incluso nietos, en estos momentos está a la deriva. A una distancia enorme del sitio donde posiblemente se encuentran sus padres. Viven solos, al albur de los amigos, donde sus padres, como dice este juez granadino, no son sus padres, son sus colegas. Con esto de la pandemia no debemos olvidar las mascarillas, ni las aglomeraciones. La pandemia, no se ha ido. Está escondía como si tuviera aún mucha vida, y viendo las locuras que estos “colegas” hacen, no me extrañaría que volviese pronto otro confinamiento.

Supuestamente esto ha hecho nada más que comenzar, crucemos los dedos y que los hados científicos, médicos y farmacéuticos den pronto con este nuevo coronavirus donde el mundo entero podría traerle de nuevo, verdaderos quebraderos de cabeza. A esos padres me dirijo desde aquí, para que instruyan a sus hijos en la obligación de usar las mascarillas, lo mismo que no se olvidan de las botellas de los botellones, estas mascarillas son para salvar vidas, y si se me obliga, para seguir con los botellones. El mejor regalo de un padre a sus hijos es donarle un poco de su tiempo en el día a día.