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En esta ceremonia de la confusión a la que han llevado los cinco meses de gobierno socialcomunista, llegado sobre la mentira de una sentencia particular generalizada y sustentado después en toda una sarta preelectoral de ellas, como formar gobierno con los que “quitarían el sueño al 95% de los españoles” o pactar con quienes “quieren romper España y no respetan la Constitución” -“Con BILDU no voy a pactar, si quiere se lo repito otra vez, o veinte”, decía el muy caradura de Pedro Sánchez-, “crispación” ha sido una de las palabras más repetidas en los “debates” del Congreso y medios de comunicación, y muy especialmente usada por los que son precisamente expertos y “profesionales” en ello. Nuestro Diccionario de la Real Academia Española la define como “Acción o efecto de crispar o crisparse” y deja dos acepciones: 1. “Causar contracción repentina y pasajera en el tejido muscular, en cualquier otro tejido de naturaleza contráctil o en una parte del cuerpo” y pone como ejemplo “se le crispó la cara”. Y 2. “Irritar o exasperar a alguien”. Recordemos aquella “pillada” off the record en 2008, después de una entrevista de Iñaki Gabilondo al verdadero impulsor de la deriva actual, que como ya he dicho en numerosas ocasiones trae causa desde mucho más atrás, José Luis Rodríguez, decía que “lo que pasa es que nos conviene que haya tensión” y que comenzaría a “crispar” el ambiente, algo típico siempre en la izquierda del dóberman.

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Hace pocos días circuló por las redes un diagnóstico clínico-psiquiátrico del impresentable Pedro Sánchez”, realizado por Joaquín  Sama, Jefe Clínico Especialista en Psiquiatría, Neurología y Medicina Familiar y Comunitaria en Córdoba, jubilado, que resumía en nueve puntos el posible “Trastorno narcisista de la personalidad” que afectaría al “presidente anuncio”: “1- Grandioso sentido de la propia importancia; 2.- Preocupación de éxito ilimitado, poder, brillantez; 3.-Creerse especiales, únicos; 4.-Exigencia de excesiva admiración; 5.-Pretensiocidad, expectativas irrazonables de que se cumplan las propias aspiraciones; 6.-Interpersonalmente son explotadores, sacan provecho de los demás para alcanzar sus propias metas; 7.- Carecen de empatía; 8.- Con frecuencia, envidian a los demás o creen que los demás les envidian a ellos; 9.- Presentan comportamientos o actitudes arrogantes”. Añadía que “la conclusión al analizar su trayectoria vital es la imperiosa necesidad que tiene de ser admirado… tan intensa en él, que la ha convertido en el primum mobile de su vida, desarrollando un proyecto vital  dirigido a  satisfacerla, tarea imposible de alcanzar  por ser insaciable  y  desorbitada  su necesidad  de  sentirse  importante”. En mi opinión, un diagnóstico que podría ser de aplicación también a su vicepresidente segundo, PabLenin Iglesias, con dos diferencias a su favor, es más inteligente que el “jefe” -no es difícil- y sí tiene un proyecto, la bolivarización comunista de España, a lo que suma que sabe perfectamente que el sin escrúpulos de Moncloa aceptará lo que sea para mantenerse en primera línea de la foto el mayor tiempo posible, con lo que está consiguiendo imponer buena parte de su ideario populista clientelar, llevando al límite la oportunidad que la trágica carambola del destino le ha brindado con la pandemia del COVID-19, “la gran mentira de los gobiernos” para Miguel Bosé, otrora amigo de la “Z”eja con Zapatero, que acusa a Sánchez de “cómplice de este plan macabro y supremacista, como siempre, sin el permiso de la ciudadanía”.

Junto a ese posible perfil psicopático, es destacable también la capacidad de “desdoblamiento” de la personalidad -hipocresía, la llamo yo, pero les funciona- de estos individuos que lo mismo aparecen crispando al pueblo manipulable, que el marqués de Galapagar pone cara de fraile bondadoso de discurso dominical, sin alterar un músculo -salvo cuando Cayetana Álvarez de Toledo o Teodoro García Egea lo “crispan”- y saca esa sonrisa angelical que no engaña a nadie, excepto a sus fieles, que le aceptan todo, incluso no “saludar a sus vecinos de Vallecas” y comprarse -sin aclarar financiación ni precio- un casoplón, protegido por la “odiosa” Guardia Civil del molesto “pueblo crispador”, en una de las zonas residenciales del Noroeste de Madrid, en el que no pocos socialistos viven en lugar de hacerlo en municipios clásicos del cinturón rojo del Sur, gobernado por sus conmilitones, otra de las paradojas de esta gente que tampoco les pasa factura entre sus votantes pobres, los que les gusta fabricar por millones para contentarlos con limosnas que les aseguren su voto en otra de esas contradicciones de difícil comprensión pero que saben manejar muy bien. Una crispación que “les beneficia”, como decía su compañero de cena (Noviembre/2014) en casa de José Bono -maestro de la manipulación-, compartida con el entonces número dos de Podemos, el “becario” Íñigo Errejón, y el delfín del manchego, Emiliano García-Page, que preparaba la pinza contra Mª Dolores de Cospedal afirmando después su incondicional apoyo a Sánchez “para el que seguramente Bono y Zapatero fueron los que más avales habían conseguido” -en las primarias del verano anterior frente a Eduardo Madina y al casi desconocido José Antonio Pérez Tapias-. ¿Se entiende, dentro de este marco, la podemización socialista, de la mano del asesor de Nicolás Maduro y modelo a seguir por el doctor Plagio cum Fraude, todos, se dice, con intereses por esas latitudes? Parece que todo encaja. A ver si vuelve a ganar Donald Trump y su DEA termina lo que tiene ya muy avanzado contra esa mafia.

Y en ese ambiente de crispación, asistimos ayer a una nueva “sesión de control” -¿se controla algo?- al ejecutivo, en el que cada día es más hemicirco al que acuden sus señorías a interpretar la función de las 10:00, porque lo de madrugar tampoco les va mucho. Hoy, con “invitación” a café por parte de dos de los cuatro vicepresidentes del todo a cien -Calvo e Iglesias a Álvarez de Toledo y Gª Egea- al precio especial que para nuestros “representantes” ofrece el bar del Palacio de la Carrera de San Jerónimo y que el citado ZParo desconocía cuando hace unos años fue preguntado por “¿cuánto cuesta un café?”. Todavía puede que haya alguna sesión más antes de alcanzar la Nueva Normalidad que tanto gusta a Sánchez y equipo, versión light del Nuevo Orden Mundial -se dejó la O que, desde que dejó de ser partido Obrero, no le debe gustar mucho- que persigue su primer interlocutor en Moncloa (Junio/2018), el “amigo” George Soros (90 años bien “aprovechados” para el mal) desde su Open Society Foundation (Nueva York, 1993), y los no menos “entrañables”, y puede que “socios” del citado NOM, Bill y Melinda Gates, después de la generosa “dádiva” de 100 millones de euros que en su visita del año pasado prometió el “presidente anuncio” a su Fundación, con dinero público, es decir, de todos los españoles, que “no es de nadie” para su desmejorada vicepresidente Calvo como dijo hace años. Curiosamente, si uno busca los objetivos de ambas Fundaciones, no deja de ser notable sus fines “caritativos”. La OSF dice que “apoya financieramente -19.590 millones de $- a los grupos de la sociedad civil con el fin de promover la justicia, la educación, la salud pública y los medios -ojo al dato– independientes” -¿la inmigración ilegal también?- y la B&MGF (Seattle, 1994) se presenta como “la fundación privada de caridad -he leído que le donaron 38.000 millones $- más grande del mundo”. Dos personajes superpoderosos, el primero, que en una entrevista al periódico alemán Bild, allá por Septiembre de 2014 hacía “aportaciones” al orden mundial tales como: “Voy a derribar a los EEUU financiando grupos de Odio Negro. Los pondremos en una trampa mental y haremos que culpen a los blancos. La comunidad negra es la más fácil de manipular”, que puede que tenga relación con la activación del movimiento Black Lives Matter que hemos visto estos días en todo el mundo por el lamentable abuso de un policía con un negro -por supuesto condenable-, mucho más “sentido” por la podemizada izquierda española -que probablemente no sepa ni donde está Minneapolis- que los 45.000 muertos que la pésima gestión de su líder, al frente del mando único social, y su elector único, han hecho de la crisis de la pandemia del coronavirus. Los segundos, nada menos que Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 2006. Y nada más.

Termino con un par de preguntas: ¿teniendo en cuenta que, al parecer, el próximo día 21 se acaba el confinamiento -más bien, reclusión- en todas las regiones de España y habrá, dicen, libre circulación, asistiremos a algún tipo de “celebración” del Día del Orgullo Gay el 28 de Junio que, con el feminismo del 8 Morado, son dos de las grandes banderas reivindicativas de la izquierda? ¿Habrá relación causa-efecto entre la decisión del final del secuestro en la primera fecha con cierta “libertad de expresión” en las calles en la segunda? Seguramente soy muy mal pensado. Lo veremos.

1 Comentario

  1. Que la izquierda lleva en su sangre la crispación, está fuera de duda, excepto para sus fieles. Que dicha crispación se la achaca a la derecha, también lo está. Los que ya tenenemos cierta edad y memoria, recordamos varias elecciones generales en las que la izquierda, en sus campañas por televisión, emitían vídios con la figura de Hitler y el perro de raza doberman ladrando enloquecido, figuras ambas con las que intentaban identificar a la derecha. Con el tiempo vieron que eso ya no funcionaba y comenzaron por otras semejantes. Basta ver las campañas electorales, los discursos y referencias a la guerra civil, para poder distinguir quien crispa y quien no.
    También va pareciendo bastante claro quien es George Soros y lo que pretende con la glovalización.
    En cuanto a la celebración del día del orgullo gay, me inclino porque no se vca a celebrar, dado la polémica con el 8M y que al gobierno no dejan de temblarles las piernas.

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