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El 12 de junio de 1985 la banda terrorista ETA asesinaba, en menos de cinco horas, a cuatro personas, tres de ellas en Madrid y una en Portugalete (Vizcaya). Ese fue un día histórico en el que España firmó el Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea, y ETA quiso que fuese recordado por otros motivos.

La espiral de asesinatos se inició en torno a las diez de la mañana, cuando el sanguinario Iñaki de Juana Chaos, acompañado por los no menos sanguinarios Juan Manuel Soares Gamboa y Belén González Peñalva, tiroteaba al coronel del Ejército VICENTE ROMERO GONZÁLEZ-CALATAYUD y a su chófer, el funcionario civil contratado por el Ministerio de Defensa JUAN GARCÍA JIMÉNEZ. Minutos más tarde, los asesinos estacionaban el automóvil utilizado en la huida en la segunda planta del aparcamiento de El Corte Inglés de la avenida de Felipe II. Los terroristas habían colocado en su interior una potente bomba-trampa. En el intento de desactivación de la misma falleció el miembro del Tedax de la Policía Nacional ESTEBAN DEL AMO GARCÍA, y quedó herido de gravedad su compañero Gerardo Puente. Otros siete policías nacionales resultaron con heridas leves, intoxicados por la nube de humo que provocó el estallido del coche dentro del aparcamiento. Pocas horas después de que ETA hubiese sembrado de luto Madrid, la banda asesinaba en Portugalete al brigada de la Armada JOSÉ MILLARENGO DE BERNARDO.

Poco antes de las diez de la mañana, el coronel Vicente Romero González-Calatayud salió de su domicilio, en la calle General Oráa de Madrid, para que le recogiera su chófer, Juan García Jiménez. En el momento en el que el militar cruzaba entre dos vehículos, De Juana Chaos se acercó a él y le disparó tres veces. Dos de las balas le alcanzaron en la cabeza. El sanguinario etarra se volvió entonces hacia el chófer, y le disparó hasta en siete ocasiones.

Juan falleció en el acto, mientras que el coronel fue trasladado gravemente herido al Hospital Reina Sofía, donde ingresó cadáver. Un testigo del doble asesinato, el abogado Gonzalo Saiz Esteban, hizo frente a De Juana, encarándose con él y diciéndole “Muchacho, ¿qué haces?”, según contó en el diario ABC (13/06/1985). Tras cruzar durante breves segundos sus miradas, el asesino salió corriendo. Tropezó y cayó al suelo, pero la etarra Belén González Peñalva que cubría la acción, le ayudó a ponerse en pie y proseguir la carrera hasta un coche en el que les esperaba el tercer terrorista, Soares Gamboa.

Pocos minutos después, los terroristas abandonaron el vehículo, cargado de explosivos, en la segunda planta del aparcamiento de El Corte Inglés de la avenida de Felipe II. Fueron los propios asesinos los que avisaron a la Policía sobre la localización del coche. Hasta los grandes almacenes se trasladó un Equipo de Desactivación de Explosivos de la Policía Nacional. Los etarras habían dejado las puertas abiertas de par en par para llamar la atención y que fuera más fácil localizarlo. La primera medida de seguridad tomada por la Policía fue desalojar el centro comercial, donde en esos momentos había unas ocho mil personas entre clientes y empleados.

Esteban del Amo y Gerardo Puente fueron los Tedax encargados de enfrentarse a la bomba colocada en el coche. Tras una primera exploración exterior, y una vez que se había terminado el desalojo de los grandes almacenes, Esteban le dijo a su compañero: “Gerardo, quítate un momento que he visto algo”. Lo que sucedió lo contó en el diario ABC (18/02/2007): “No sé lo que vio. Yo me echo para atrás, porque no había espacio para poder trabajar dentro del coche, y entonces él se pone delante de mí. Yo me agacho un poquito para ver por debajo de sus piernas, pero no veo, no se veía nada porque tenía la linterna por un lado y entonces no me enfocaba a mí, y como no veía nada me levanto. Conforme me estoy levantando me quedo ciego. No vi la explosión, y sentirla, menos. Allí no se escucha nada, yo no oí absolutamente nada, pero sí me quedé ciego, me pegó un resplandor, como si te tiras mirando al sol un par de minutos”.

El cuerpo de Esteban quedó destrozado ya que recibió todo el impacto de la onda expansiva e hizo de parapeto, evitando la muerte de su compañero. Gerardo Puente cayó al suelo gravemente herido, con un brazo destrozado. Pese a ello, logró levantarse y huir del lugar, mientras el coche quedaba envuelto en llamas. La imagen de Gerardo saliendo del aparcamiento, ensangrentado, sin camisa y con el brazo izquierdo con el hueso al aire fue reproducida al día siguiente en todos los medios de comunicación. Tardó en recuperarse de sus heridas 693 días. El 18 de febrero de 2007 Mikel Azurmendi escribió en ABC un artículo (“Memoria de un superviviente de De Juana Chaos”) en homenaje a Gerardo Puente, que se rebeló durante mucho tiempo al hecho de haber sobrevivido al atentado: “Hay una familia que se ha criado sin padre y una viuda, y yo estoy vivo gracias a él”. Salvador Ulayar, por entonces delegado de la AVT en Navarra, se refirió a él en una carta al director de ABC pocos días después, el 2 de marzo: “El brazo abrasado de mi amigo Gerardo le dice cada día que años atrás fue Tedax”.

La justicia española ha determinado en diferentes juicios condenatorios que los autores del asesinato del coronel y su chófer, y del Tedax de la Policía Nacional, eran los miembros del grupo Madrid de ETA compuesto por José Ignacio de Juana Chaos, Juan Manuel Soares Gamboa, Belén González Peñalva, Inés del Río Prada y Esteban Esteban Nieto. Los tres primeros fueron los ejecutores directos de los atentados. En 1989 la Audiencia Nacional condenó a 58 años de cárcel por el doble asesinato del coronel y de su chófer a la etarra Del Río Prada. En el mismo fallo, De Juana Chaos fue condenado por el mismo delito, y por el asesinato del artificiero Esteban del Amo, a 251 años de cárcel. En 1996 fueron condenados por los tres asesinatos Esteban Nieto, a 226 años de cárcel, y Soares Gamboa, a 129, que vio rebajada su pena al haberse arrepentido de su actividad terrorista dentro de la banda ETA y colaborar con la justicia. Por último, en 2006 fue condenada a 187 años como coautora del triple asesinato la etarra González Peñalva.

Juan García Jiménez tenía 27 años. Era natural de San Pablo de los Montes (Toledo), y se había incorporado como chófer del Ejército como funcionario civil contratado el 1 de enero del año en el que fue asesinado. Estaba casado con Rosario García González y tenía una hija de tres meses.

Vicente Romero González-Calatayud era de La Puebla de Montalbán (Toledo) y tenía 55 años. Casado con María Josefa García-Tenorio Valmaseda, tenía cuatro hijos, con edades comprendidas entre los diecisiete y los veintisiete años. El coronel era diplomado en Derecho Administrativo Militar, y cuando fue asesinado realizaba funciones de asesor jurídico en la Dirección General de Infraestructuras del Ministerio de Defensa.

Esteban del Amo García tenía 35 años. Era natural de Segovia, estaba casado y tenía dos hijas de corta edad. Desde cinco años antes de su asesinato pertenecía al equipo de artificieros de la Policía Nacional. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de Carabanchel en Madrid.

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